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Myrna Pichardo

"Me interesa que en Chile se sepa que República Dominicana es más que una tierra de bellas playas"

De conductora y productora de televisión en República Dominicana, a vicepresidenta de la Asociación de Damas Diplomáticas, en Chile. Es mucho lo que ha cambiado la vida de Myrna Pichardo en este último año y ella quiso compartirlo con mujer única.

Cuéntenos de Chile, ¿qué tal les va por allá?

Muy bien, muy bien, ya vamos a tener un año allá y estamos muy contentos. Nos hemos adaptado muy bien, sobre todo mis hijos que son adolescentes. Hoy en día hablan un lenguaje global, se conocen, hacen amigos de inmediato, andan en manadas, es increíble. Se sienten muy bien. César se ha adaptado muy bien. Está escribiendo, esa es una primicia.

¿Y usted? ¿Feliz con la experiencia como vicepresidenta de la Asociación de Damas Diplomáticas en Chile?

Sí. Fue una sorpresa, porque ocurrió apenas dos meses después de haber llegado a Chile. Me dio mucha alegría porque es una excelente forma de que te conozcan, llegar a todos los sectores, conocer bien el corazón del país, su realidad, porque la vida diplomática te mantiene en un estrato social diferente. Entonces para mí fue una sorpresa muy bonita, aunque en principio estaba un poco huidiza porque sentía que necesitaba un poco más de tiempo para adaptarme, adaptar a mis hijos. De hecho, cuando me fui de aquí, tenía como primera meta estudiar Historia del Arte, aprovechando que Chile tiene tan buenas universidades, pero no he podido empezar.

La asociación me absorbe todo el tiempo. Allí se hace un trabajo muy intenso, un trabajo con una gran mística. La verdad es que las damas diplomáticas se vuelcan de corazón a estas obras sociales. Damos apoyo a instituciones maravillosas, fundaciones que tienen a veces sus precariedades, en fin, los mismos problemas que hay en todas partes del mundo.

Se ve que el trabajo es arduo…

Sí, muy arduo. De hecho, ahora, en Chile, se está trabajando con una legislación que proteja a los retardados mentales de personas que, con la excusa de apadrinarlos y ayudarlos económicamente, los sacan de las instituciones y los usan para obtenen dinero. Nuestra asociación está formando parte de esto y yo, como psicóloga, me interesé en el tema y me he involucrado. Me impresionó estar reunida con decanos de las facultades de humanidades, de derecho, con la gente de la Iglesia, con políticos, en fin. Cosas así te dan la oportunidad de hacer algo, de dar, de hacer un aporte a una sociedad que te acoge, que te da cariño, que te abre las puertas.

También se mantiene activa en el país.

Bueno, hay que darle su vuelta a los programas, visitar clientes… Realmente vine aquí a preparar varios programas. Uno será sobre Gobierno Electrónico, porque pienso que en el país se está haciendo un gran esfuerzo para que todos los servicios se puedan agilizar. Instituciones como el ITLA, por ejemplo, me han impresionado. En Chile no hay un instituto tecnológico con esas características y me parece que es una muy buena iniciativa del gobierno. También vamos a hacer un programa especial sobre Santiago, con miras a presentarlo en Chile, porque tengo un contacto con el canal 13 de allá, que es el más importante del país, para hacer un intercambio de producción.

Ellos nos van a facilitar temas para presentarlos aquí y nosotros les vamos a facilitar temas locales. Estamos trabajando en eso, y esa, de hecho, es una de las razones por las que estoy aquí. Me interesa hacer programas que ayuden a que allá se sepa que República Dominicana no es nada más una tierra de bellas playas, palmeras y sol, sino que aquí hay muchas cosas más. A ellos les interesa mucho nuestra cultura. En cuanto al merengue, por ejemplo, sólo conocen a Juan Luis Guerra y a Chichí Peralta; conocen a Aventura, que estuvo por allá en un evento que organizó el secretario de turismo, pero nada más. Y en Chile se aprecia mucho la cultura.

Usted y su esposo tienen aquí su compañía, sus programas, "La vida misma" y "Hoy mismo". Con tanto trabajo en Chile, ¿cómo está haciendo para no descuidar los negocios que tienen en República Dominicana?

Bueno, tanto César como yo hemos tenido que venir al país muchas veces, mucho más de lo que esperábamos. Es que, aunque estamos ocupados, nosotros somos las caras, las figuras de nuestros programas, y tenemos que venir y darles calor con frecuencia. Pero las cosas han marchado bien, gracias a Dios tenemos un equipo muy bueno, de los mejores profesionales de la televisión dominicana. Es gente que nos permite delegar, gente que uno sabe que tiene capacidad, criterio, formación. Pero el tema económico y el tema de la imagen es algo que hay que cuidar. Estos (los diplomáticos) son cargos temporales y el tiempo pasa rápido. Por eso es que siempre digo que hay que tener su colmadito abierto y darle su calorcito, para que todo marche bien.

El hecho de estar viniendo al país con tanta frecuencia le ha ayudado bastante con el tema de la nostalgia, que pega tan fuerte cuando uno, por una razón un otra, tiene que irse de su patria.

Bueno, sí. Como hemos venido tanto, extrañamos menos. Además, tenemos la suerte de que en Chile podemos preparar una comida muy parecida a la nuestra. Nosotros nos llevamos a la señora que nos ayudaba en el servicio, que tiene más de 15 años con nosotros y que es como la nana de nuestros hijos. Ella nos prepara comida dominicana. De hecho, cada vez que invitamos a los embajadores a comer a la casa, ellos se sorprenden con la gastronomía dominicana. Les encanta un moro, es increíble cómo el moro es una especie de comida universal; les encantan los patacones, como le llaman a los fritos verdes, la forma como preparamos la ensalada, todo. En Chile la comida es muy buena, tienen unas carnes maravillosas y muchos mariscos, pero nada como esa comida dominicana que uno prepara en su casa.

Pero a pesar de disfrutar y hablar con tanto entusiasmo de la comida, se le ve mucho más delgada…

Sí, he perdido peso y eso se debe a que he cambiado mi alimentación. Yo me como mi arrocito, claro, pero también como más vegetales, frutas. En Chile da gusto ir a esos supermercados a comprar, por la gran variedad de frutas, de vegetales y por la calidad, sobre todo.

Además, conocí a una doctora cubana, una nutricionista de la que me he hecho muy amiga, que tiene la mejor clientela de Chile y que fue quien me ayudó, quien que me enseño a comer.

¿Y cómo son los chilenos? ¿Son muy distintos a los dominicanos?

Sí, son diferentes. Los chilenos son un poco fríos, distantes. A uno le hace falta esa cosita de los caribeños, esa simpatía de nosotros. Allá la gente es más fría. Se han hecho análisis y estudios sociales que han determinado que la ubicación geográfica del país, el clima, todo eso, influyen en el temperamento de sus habitantes, y ahora, en estos meses de invierno, los chilenos andan malhumorados, aburridos y tristes. Otra cosa es que en Chile la juventud fuma mucho, las niñas y los niños siempre están fumando y eso me ha espantado. Pero es verdad que es un país mucho más seguro, más tranquilo. Allá se respetan mucho las instituciones. La policía chilena, por ejemplo, se respeta mucho y está muy tecnificada.

¿Y cómo describiría, resumiendo, la experiencia de estos meses en Chile?

Yo creo que esta ha sido una experiencia linda, que mueve a uno a reflexionar más sobre cómo somos como país, pensar en lo que debemos mejorar, pero también en las cosas buenas que tenemos. Algo muy bueno que tiene este país es la gente. Si hubiéramos tenido una mejor dirección política, si hubiéramos tenido más oportunidades, sí se hubiera invertido más en educación, el país estuviera 10 veces más desarrollado. ¡Porque el factor humano es tan importante! El dominicano está dispuesto a hacer cualquier cosa, a resolver cualquier problema. Es solidario, tan amable con los extranjeros. En Chile no es así, lograr un nivel de confianza y todo eso, es algo que toma tiempo. Por eso uno a veces se siente extraño, se siente extranjero.

El compromiso social

"Mi trabajo en la Asociación de Damas Diplomáticas de Chile me da la oportunidad de hacer algo, de dar, de hacer un aporte a una sociedad que me abrió las puertas"

Adiós a los chismes

"Estar en Chile nos ha dado la oportunidad de alejarnos un poco de lo que es el día a día aquí, la controversia, los chismes. A veces a la gente le molesta el triunfo del otro y busca razones y formas para desprestigiar. Uno sabe como es ésto, pero no me deja de apenar, porque no hay necesidad".