×
Compartir
Secciones
Última Hora
Podcasts
Encuestas
Servicios
Plaza Libre
Efemérides
Cumpleaños
RSS
Horóscopos
Crucigrama
Herramientas
Más
Contáctanos
Sobre Diario Libre
Aviso Legal
Versión Impresa
Redes Sociales
revista

Nadie acepta ni defiende lo que no conoce

Las comunidades deben participar en la toma de decisiones municipales

Expandir imagen
Nadie acepta ni defiende lo que no conoce
La tala de árboles ha generado controversia en la sociedad.
Sao Paulo, Brasil. Asisto al XIX Congreso de la Asociación Latinoamérica de Parques Zoológicos y Acuarios (ALPZA), que se celebra en Sao Paulo, Brasil, del 25 de mayo al 1 de junio, pero de eso hablaré luego. Considero más importante el debate actual sobre la arborización urbana en la vieja ciudad de los colones. Todo comenzó con la iniciativa del Ayuntamiento del Distrito de eliminar árboles y arbustos (algunos de ellos prohibidos por su propia normativa) de manera abrupta y sin explicar debidamente los objetivos del programa a los munícipes.

El conflicto ha sido útil porque demuestra que es imprescindible que las comunidades participen activamente en la toma de decisiones municipales, y devela, además, la extraviada sensibilidad de algunos ecologistas, que pegan el grito al cielo por la eliminación con reemplazo de un par de nim y dos palmas de Manila, y sin embargo no reaccionaron cuando el mismo organismo devastó el parque "Cayetano Germosén" en el Mirador Sur, talando cientos de plantas nativas y destruyendo uno de los ecosistemas naturales más importantes de la ciudad.

Somos un pueblo con tradición autoritaria cuyas causas históricas son fáciles de ubicar. El "Cállese, aunque tenga la razón" de la "Era", conserva toda su vigencia aniquilante. Incluso en la Universidad Autónoma (la Universidad del Pueblo), con una concentración hipertónica de militantes de izquierda (de dos a tres militantes por metro cuadrado, según el último estimado de densidad revolucionaria) abundan los profesores que se niegan (y lo proclaman de viva voz como si se tratara de una hazaña) a dar revisión de exámenes o exámenes extraordinarios a los estudiantes, desconociendo los derechos consignados en los reglamentos de evaluación de la academia.

Quiero compartir con ustedes una experiencia exitosa de arborización urbana en la ciudad colonial, con la participación del Patronato de la Ciudad Colonial, la Dirección Nacional de Parques (donde trabajaba entonces) y el Jardín Botánico Nacional. El objetivo del proyecto era arborizar la Plaza de San Antón y otras áreas coloniales con plantas nativas y endémicas, principalmente aquellas que producen alimento y refugio a la fauna autóctona, para contribuir a la conservación de la biodiversidad. Para motivar el proyecto, recurrí a un argumento adicional al que sucumbieron arquitectos y especialistas en monumentos: incluir en la arborización de la ciudad colonial plantas con valor etnobotánico, porque formaban parte de la dieta de los aborígenes de la isla y de sus tradiciones o estaban vinculadas a la cultura y acontecimientos históricos de nuestro país. Al lado de los monumentos coloniales, sembraríamos monumentos naturales. Para muestra dos botones: la Ceiba, que era un árbol sagrado para los aborígenes caribeños y el Memiso (Muntingia calaboura) cuya fruta comían los taínos (y los dominicanos actuales), sirve de alimento a murciélagos y aves, su corteza es usada por nuestros campesinos para hacer sogas y da nombre a una de nuestras gestas patrias (batalla del Memiso).

En la implementación del proyecto no realizamos seminarios técnicos con especialistas, sino que nos limitamos a trabajar con las juntas de vecinos de los barrios afectados. No fue fácil convencer a los vecinos de la importancia del proyecto, ya que la mayoría de los dominicanos cree que las plantas nativas son "matas del monte" y hay que preferir las exóticas que son más bonitas y atractivas. Recuerdo el caso de un señor, frente a cuya casa se sembró un ejemplar de "Palo de Burro", que me preguntó, con tono preocupado, si yo no sabía que esa era una mata salvaje que podía romper su casa. Cuando trataba explicarle que uno de los propósitos del proyecto era atraer pajaritos al parque, de una de las plantas sembradas (Cabrita) salió volando una Cigua Palmera con una frutita en el pico, como evidencia incontrastable del éxito del proyecto.

guerrero.simon@gmail.com