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¿Niños caprichosos?

Aprende a incentivar la buena alimentación de los más pequeños

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¿Niños caprichosos?

Rosa Acevedo Saladín, pediatra-nutrióloga y conferencista sobre la mejora de los hábitos nutricionales infantiles, tiene las soluciones para esos niños a los que hacerles comer resulta más difícil que subir el Pico Duarte descalzo. Apunta sus recomendaciones y olvídate de las rabietas.

P. La preocupación más grande de los padres es tratar que los hijos se alimenten, ¿cómo se puede educar al niño a tener buenos hábitos alimenticios?

R. Sí, más del 50% de las madres se quejan de que por lo menos uno de sus hijos no come bien. La mejor manera de que un niño aprenda hábitos alimenticios saludables es a través de sus padres, predicándoles con el ejemplo, fijando horarios para las comidas, seleccionando y consumiendo frente a él opciones que, además de proporcionar energía, aporten nutrientes en preparaciones y presentaciones adecuadas para la edad; todo en un ambiente agradable y neutro, sin distracciones como juguetes, televisión ni equipos electrónicos.

P. La teoría de que "lo importante es que coman", aunque quieran una papa frita a diario, ¿qué tan verdad es?

R. Definitivamente no. Debe primar el concepto de dieta balanceada y variada. Esto significa que el pequeño debe recibir alimentos provenientes de todos los grupos [carnes, cereales, vegetales, frutas y lácteos] que aseguren los requerimientos de energía y nutrientes favorecedores del crecimiento y desarrollo esperados. Cumpliendo con estas recomendaciones será más factible que todos sus potenciales, tanto físicos como bio-psico-sociales, sean alcanzados. Importante es también la disminución del riesgo de padecer enfermedades crónicas que confieren. La lactancia materna, el inicio ideal, suple todas las necesidades en los primeros 6 meses de vida y aumenta la disposición del lactante hacia la alimentación complementaria que viene después.

P. ¿Influye el nivel de ansiedad materno?

R. En los primeros años, el niño pasa de ser alimentado [interviene otra persona] a comer solo. Para algunos es un proceso excitante y divertido, otros presentan ‘dificultades' sobre todo cuando cambian de etapa [seno materno-biberón- taza-vaso-majado-trozado-sólido]; cuando esto ocurre es que dicen los padres que su hijo se ha puesto "caprichoso, mañoso o mal comedor", refiriéndose a que come poca cantidad o variedad de alimentos. No hay nada que torne a un padre más ansioso que eso. Esa frustración los lleva a adoptar prácticas de alimentación ina-propiadas [obligan, complacen, subestiman...], que lejos de resolver el problema lo traspasan a otras esferas de la vida familiar, perpetuándolos en el tiempo. Quedan atrapados en un círculo vicioso de conflicto a la hora de comer.

"La forma y estilo de alimentación de los padres influye en el comportamiento del niño"

 

P. ¿Qué tiene de cierto que los niños necesitan carbohidratos?

R. ¡Por supuesto que sí! Todos los necesitamos como fuente principal de energía. El detalle está en el porcentaje y el tipo. Los dulces, caramelos, azúcares de mesa son los llamados simples; el organismo los utiliza rápido, sin modificarlos. Los complejos, contenidos en las frutas, víveres y cereales son más recomendables; deben ser procesados por nuestro cuerpo antes de poder aprovecharlos y tienen la ventaja de venir acompañados de otros elementos importantes para muchas funciones vitales como son fibras, vitaminas y minerales. La ingesta excesiva de azúcares simples está relacionada con diversas enfermedades, por lo que debe ser limitada, no deben prohibirse pero tampoco darles el valor de ser un premio o recompensa.

P. ¿Cuáles son las consecuencias más notorias cuando no es adecuada la ingesta de alimentos?

R. Una pobre alimentación se refleja tanto en el fallo para alcanzar un crecimiento y desarrollo adecuados como en cambios en los patrones de actividad, sueño y desempeño escolar y social. Los primeros años son períodos de alta vulnerabilidad, déficit que no corregido a tiempo puede dejar huellas para toda la vida.

P. ¿Cuál sería la merienda adecuada para la escuela?

R. Como merienda pueden ofrecerse frutas, agua, jugos de frutas, derivados lácteos, cereales, pero me detendré más en qué no colocar en la lonchera: comidas ligeras o snacks líquidos [jugos de cajitas] o sólidos [frituras en funditas]. Regularmente proporcionan una gran cantidad de energía [calorías] y muy baja calidad de nutrientes. El alto consumo de estos productos, además de fomentar un hábito alimentario no saludable, conlleva el riesgo de disminuir la ingesta de alimentos de calidad nutricional, más frecuentemente recibidos en las comidas principales.

P. ¿Está de acuerdo con los suplementos alimenticios?

R. Estoy de acuerdo con el uso racional de los suplementos nutricionales, tienen sus indicaciones y no deben administrarse de manera indiscriminada. Sirven para complementar una dieta oral insuficiente en pacientes con ingesta deficiente de nutrientes, por anorexia, dietas restrictivas, dolencias de la cavidad oral o del tracto digestivo, etc. También pueden ser de valor en niños sin enfermedades crónicas con pobre apetito o dietas poco variadas, secundarios o no a procesos infecciosos para nivelar el estado nutricional y promover crecimiento.

Tips para hacer comer a tu hijo 
+ Comer en familia.

+ Evitar distracciones durante las comidas [TV, celulares, etc.]

+ Mantener una actitud neutral, positiva durante las comidas; modelar alimentos saludables.

+ Para estimular el apetito: a) Limitar el tiempo de comer a 20-30 minutos. b) 4-6 comidas al día, sólo agua entre comidas.

+ Servir alimentos apropiados para la edad [cantidad, preparación y presentación].

+ Introducción sistemática de alimentos nuevos, más de 10-15 intentos.

+ Estimular la autoalimentación [comer solo].

+ Tolerar los ‘desórdenes' típicos de la edad, que se ensucien.