Nuevos inventos de los japoneses
Tokio. La creatividad de los japoneses parece no tener límites. Una silla de ruedas equipada con un GPS (sistema de posicionamiento local) y un guante más "inteligente" que el cerebro humano son los dos últimos inventos del país del karate do.
Un laboratorio japonés presentó la pasada semana en Tokio una silla de ruedas equipada con un GPS que guía al discapacitado en los lugares públicos y que le indica la presencia de equipamientos reservados a personas con movilidad reducida. El invento forma parte de un proyecto nacional, bautizado como "Movilidad libre" y financiado por el Estado, con el fin de estudiar cómo pueden mejorar las nuevas tecnologías los desplazamientos de las personas discapacitadas.
El viernes, otra compañía japonesa presentó un guante capaz de interpretar los gestos de un humano, gracias a un lector electrónico, y darle informaciones útiles. Por ejemplo, si una persona que, provista del guante, coge sucesivamente la cartera, el teléfono móvil y las llaves, el artilugio interpretará que esa persona se dispone a salir de casa y le indicará, si se da el caso, que se deja encendido el televisor, que no ha cerrado la ventana o le instará a coger el paraguas ya que se avecina tormenta.
Este artilugio se basa en la lectura de etiquetas equipadas con tecnología de identificación de radiofrecuencia (RFID) y abre las puertas a nuevas utilidades, como por ejemplo, encender o apagar aparatos electrónicos sin necesidad de conectar o desconectar la máquina.
Un laboratorio japonés presentó la pasada semana en Tokio una silla de ruedas equipada con un GPS que guía al discapacitado en los lugares públicos y que le indica la presencia de equipamientos reservados a personas con movilidad reducida. El invento forma parte de un proyecto nacional, bautizado como "Movilidad libre" y financiado por el Estado, con el fin de estudiar cómo pueden mejorar las nuevas tecnologías los desplazamientos de las personas discapacitadas.
El viernes, otra compañía japonesa presentó un guante capaz de interpretar los gestos de un humano, gracias a un lector electrónico, y darle informaciones útiles. Por ejemplo, si una persona que, provista del guante, coge sucesivamente la cartera, el teléfono móvil y las llaves, el artilugio interpretará que esa persona se dispone a salir de casa y le indicará, si se da el caso, que se deja encendido el televisor, que no ha cerrado la ventana o le instará a coger el paraguas ya que se avecina tormenta.
Este artilugio se basa en la lectura de etiquetas equipadas con tecnología de identificación de radiofrecuencia (RFID) y abre las puertas a nuevas utilidades, como por ejemplo, encender o apagar aparatos electrónicos sin necesidad de conectar o desconectar la máquina.
Agencias
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