Organismos solicitan el cierre de Manati Park

Santo Domingo . Declara el señor Moreno (Diario Libre, 19-09-06), como si se tratara de una conspiración diabólica, que mis artículos sobre Manati Park forman parte de una campaña para cerrar ese centro en el que todos se divierten menos los delfines. Que exista una campaña para alcanzar una meta no tiene nada de malo ni de extraño, siempre y cuando los objetivos que se quieran lograr estén justificados.
Esa campaña existe, pero no es nueva ni la inicié yo. Comenzó el mismo día en que los visitantes se percataron del maltrato y sobre explotación a que son sometidos los delfines de Manati Park, a quienes, según un artículo de este año de la Academia de Ciencias, trabajan tres veces al día durante los siete días de la semana. El horario de la tarde es de 2:15 a 5:30 y de 5:30 a 8:45 pm, sin que los delfines reciban ningún pago adicional por concepto de horas extras, ante la indiferencia cómplice de los sindicatos de trabajadores de Higüey.
Este hecho ha sido denunciado desde hace años en miles de correos electrónicos llegados desde todas partes del mundo que exigen el cierre de este centro, y en comunicaciones y querellas presentadas por diversos organismos nacionales e internacionales. Los correos recibidos por Fundemar y la Secretaría suman unos 30 mil mensajes quejándose de estos abusos. Me pregunto por qué tantos miles de personas difaman a Manati Park.
En lo que se refiere a violaciones legales, para muestra unos cuantos botones: En el 2002 Manati Park capturó 7 delfines (8 según ONG locales) en La Romana, dice la comunicación de Moreno, como si los delfines hubieran sido sorprendidos mientras veraneaban en alguna piscina de Casa de Campo. Sin embargo, según la querella presentada contra esta empresa por la Academia de Ciencias, Fundación de Estudios Marinos y la Asociación para el Desarrollo del Pueblo de Bayahíbe, los animales fueron capturados en las costas del Parque Nacional del Este. Esta querella está todavía vigente en los tribunales y no es un caso cerrado, como alega el señor Moreno.
En esa captura hubo dos violaciones, pues se violó el decreto No. 223-96, incorporado luego en el artículo 34 de la Ley de Medio Ambiente No. 64-00, que prohíbe la caza o cualquier tipo de hostigamiento a las especies de mamíferos marinos en todas las aguas jurisdiccionales dominicanas. Se violó, además, la Ley sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales de Áreas Protegidas No. 6400 que prohíbe la caza o colecta de animales silvestres en áreas protegidas, a menos de que haya un permiso especial para tales fines.
Otra violación la constituye el hecho de no reportar a la autoridad CITES nacional la muerte de dos delfines, enterándose las autoridades, cuatro meses más tarde (29 sep. 2005) por denuncias de los visitantes. Luego de afirmar que no se hicieron necropsias y que los animales fueron incinerados, enviaron una de un solo delfín hecha por un laboratorio inglés.
Para mover órganos o partes de organismos amparados por CITES de un país a otro se requiere de un permiso de la autoridad nacional de este convenio, cosa que no hizo Manati Park.
Creo necesario comentar la opinión de Moreno sobre la función de las necropsias. Según él, las necropsias sólo dicen de qué murió el animal, no si el manejo fue el adecuado. Sin embargo, la causa de la muerte que revela la necropsia es un excelente indicador de la calidad del manejo. Esta extraña interpretación patológica tal vez sea la responsable de que los delfines de Manati Park no necesiten necropsias, ya que siempre mueren en perfecto estado de salud. El reducido y no pagado espacio de esta columna no agota el vía crucis de irregularidades de Manati Park.
destra@tricom.net
Esa campaña existe, pero no es nueva ni la inicié yo. Comenzó el mismo día en que los visitantes se percataron del maltrato y sobre explotación a que son sometidos los delfines de Manati Park, a quienes, según un artículo de este año de la Academia de Ciencias, trabajan tres veces al día durante los siete días de la semana. El horario de la tarde es de 2:15 a 5:30 y de 5:30 a 8:45 pm, sin que los delfines reciban ningún pago adicional por concepto de horas extras, ante la indiferencia cómplice de los sindicatos de trabajadores de Higüey.
Este hecho ha sido denunciado desde hace años en miles de correos electrónicos llegados desde todas partes del mundo que exigen el cierre de este centro, y en comunicaciones y querellas presentadas por diversos organismos nacionales e internacionales. Los correos recibidos por Fundemar y la Secretaría suman unos 30 mil mensajes quejándose de estos abusos. Me pregunto por qué tantos miles de personas difaman a Manati Park.
En lo que se refiere a violaciones legales, para muestra unos cuantos botones: En el 2002 Manati Park capturó 7 delfines (8 según ONG locales) en La Romana, dice la comunicación de Moreno, como si los delfines hubieran sido sorprendidos mientras veraneaban en alguna piscina de Casa de Campo. Sin embargo, según la querella presentada contra esta empresa por la Academia de Ciencias, Fundación de Estudios Marinos y la Asociación para el Desarrollo del Pueblo de Bayahíbe, los animales fueron capturados en las costas del Parque Nacional del Este. Esta querella está todavía vigente en los tribunales y no es un caso cerrado, como alega el señor Moreno.
En esa captura hubo dos violaciones, pues se violó el decreto No. 223-96, incorporado luego en el artículo 34 de la Ley de Medio Ambiente No. 64-00, que prohíbe la caza o cualquier tipo de hostigamiento a las especies de mamíferos marinos en todas las aguas jurisdiccionales dominicanas. Se violó, además, la Ley sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales de Áreas Protegidas No. 6400 que prohíbe la caza o colecta de animales silvestres en áreas protegidas, a menos de que haya un permiso especial para tales fines.
Otra violación la constituye el hecho de no reportar a la autoridad CITES nacional la muerte de dos delfines, enterándose las autoridades, cuatro meses más tarde (29 sep. 2005) por denuncias de los visitantes. Luego de afirmar que no se hicieron necropsias y que los animales fueron incinerados, enviaron una de un solo delfín hecha por un laboratorio inglés.
Para mover órganos o partes de organismos amparados por CITES de un país a otro se requiere de un permiso de la autoridad nacional de este convenio, cosa que no hizo Manati Park.
Creo necesario comentar la opinión de Moreno sobre la función de las necropsias. Según él, las necropsias sólo dicen de qué murió el animal, no si el manejo fue el adecuado. Sin embargo, la causa de la muerte que revela la necropsia es un excelente indicador de la calidad del manejo. Esta extraña interpretación patológica tal vez sea la responsable de que los delfines de Manati Park no necesiten necropsias, ya que siempre mueren en perfecto estado de salud. El reducido y no pagado espacio de esta columna no agota el vía crucis de irregularidades de Manati Park.
destra@tricom.net
Simón Guerrero
Simón Guerrero