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"Paraíso: Amor" o la triste historia de las turistas europeas en busca de negros

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Paraíso: Amor o la triste historia de las turistas europeas en busca de negros
CANNES, Francia. Ulrich Seidl es un avezado documentalista austríaco, con una tercera parte de su obra dedicada a los largometrajes de ficción. Ahora (estuvo en el 2001 compitiendo con "Días de perro") reaparece en Cannes con "Paraiso: amor", una película donde aborda el tema de las turistas europeas, sobre todo de las señoras de tercera edad, que van de viaje en busca de placer. Jóvenes negros que les hagan el amor, uno y otro y otro.

El fenómeno del turismo de masas, hacia zonas más cálidas del globo terráqueo, convierte cierta zona de este en turismo sexual. ¿Les suena algo conocido? Bastaría con cambiar el sitio donde se desarrolla la historia -un país africano- y situarlo, pongamos, en Boca Chica.

Ulrich Seidl no siempre logra lo que se propone. Ni "Paraíso..." es un paraíso. Ni mucho menos hay amor. La cinta forma parte de una trilogía, que quizás cuando esté terminada sea mucho más digerible y como parte de un todo funcione mejor. Originalmente se iba a llamar "Paraíso: Caridad", aún tiene por delante los rodajes de "Paraíso: Fe" y "Paraíso: Esperanza".

El desmadrado realismo de esta película situada en Kenya, obliga, en último caso, a reflexionar acerca del arte y hasta donde el realismo crudo es arte, cuáles son sus limites, etc. Y también hasta donde llega la paciencia de los espectadores, digo yo!

Siedl dijo en la rueda de prensa celebrada en el 65 Festival de Cannes que su película es "una forma honesta de retratar el aislamiento que sufren las mujeres de tercera edad en el Occidente".

"Paraíso: Amor" es calculadamente detestable, abrumadamente cruel, desesperadamente reflexiva. Esperemos las otras dos compañeras de viaje y después saquemos cuentas.