Patrimonios intangibles II
La herencia visual que tenemos de nuestras ciudades nunca se ha reflejado como una construcción de volúmenes que forman los edificios, siempre ha sido el conjunto visual que tenemos en nuestra memoria, que es como está definida espacialmente la ciudad que recordamos, el espacio donde vivimos; eso es lo que se conoce como el Patrimonio Intangible del urbanismo.
Las diferentes características de ese patrimonio intangible son los entornos dentro de los cuales estén ubicadas las unidades arquitectónicas, algunas de ellas Patrimonio Nacional; otras Patrimonio de la Humanidad.
En nuestro caso, para poner algunos ejemplos de lo que enunciamos, comenzaremos con la Catedral de Santa Maria, la mayor, primada de América. Los cuatro lados de la misma presentan visiones totalmente diferentes de esa unidad arquitectónica. En el lado Oeste, donde se encuentra la calle Isabel la Católica, la catedral pierde todo su valor espacial y el dominio de la calle se impone sobre la presencia de la misma.
En el lado Norte, donde tenemos el Parque Colón, el espacio da una visión diferente y podemos apreciar el monumento; un espacio circundante en una unidad con dicha obra; esa unidad es un Patrimonio Intangible.
El lado Oeste, la calle Arzobispo Meriño, se expande de repente al tocar el Parque Colón y ofrece una visual de la fachada principal de la catedral, hasta llegar al portal principal donde sigue dominando la característica lineal del espacio. Pero si penetramos al patio frontal de la catedral, rodeado por el pequeño muro almenado, vamos a sentir una separación del entorno y un predominio del espacio catedralicio. Es una de las tantas facetas del patrimonio intangible que rodea la majestuosa obra arquitectónica.
En el lado sur tenemos la penetración al antiguo cementerio, y de nuevo tenemos una conformación espacial totalmente diferente con una isleta de penetración que formada por el callejón de los curas, y donde nueva vez se descubre, en toda su magnitud, la unidad arquitectónica que viene con una impresión anterior y que nos demuestra las diferentes conformaciones que puede tomar la unidad arquitectónica, según las estructuras espaciales que la rodean.
Pasando a un segundo caso tenemos, en la Avenida George Washginton, una característica especial donde uno de los lados del espacio tiene como limite el infinito (el horizonte) convirtiéndose en el sentido dominante de este patrimonio urbano, como es dicha avenida. Cambiar el sentido y limitar la visión, como pudiera ser el caso de crear una isla artificial, alteraría la vista y la percepción a todo lo largo de su trayectoria. Ese Patrimonio Intangible de todos los dominicanos, que le da el acento especial a esta avenida, seria mutilado y tendríamos una unidad espacial totalmente diferente; cambiaria nuestro criterio de isla por el de rivera, ya que el mar se convertiría en un rió con dos riveras.
¿Tenemos derecho a alterar los Patrimonios Intangibles que forman nuestra ciudad?
Sin embargo, tenemos algunos casos donde la intención original del proyectista fue definir un espacio que jugara conjuntamente con la unidad arquitectónica.
Esta vez nos referimos al Alma Mater de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) donde a través del tiempo llegamos a suponer que la entrada principal estaba en el lado Este, contigua a los edificios académicos que la circundan. Si bien la Avenida Paulo III hacía sentir que el eje del campus académico terminaba con la unidad arquitectónica Alma Mater y del conjunto de la rectoría y oficinas administrativas, el uso hizo suponer que ésta era la entrada principal al auditórium principal del Alma Mater. Pero se olvida que los proyectistas urbanos consideraban la continuación del eje central de la universidad, para alejarla de la cotidianidad estudiantil, la entrada principal de dicho auditórium para mantener la magnificencia e importancia de dicha entrada.
El Arquitecto Dunouyer Desegonzac a quien se le encargó diseñar la unidad arquitectónica conocida como Alma Mater y su conjunto, obedeciendo al urbanismo del campus, proyectó la entrada principal de ésta unidad en el lado Oeste de la misma.
El proceso, tanto de diseño como de trabajo, fue abandonado con el tiempo y nos acostumbramos a ver una Alma Mater empequeñecida, y, no en toda su imponencia como fuera proyectado originalmente.
Hoy, en la puesta en valor de diferentes conjuntos urbanos de nuestro campus se le dio el espacio requerido terminando la unidad arquitectónica Al completar el vestíbulo que ella necesitaba; pero sobre todo se le definió el espacio circundante con el estudio de vialidad original, simétrico, circundante y ¡Oh ¡Sorpresa! Hemos descubierto que la misma unidad arquitectónica toma otro valor compositivo al fijar el espacio que la circunda, en relación a la forma que ella tiene, y nace un Patrimonio Intangible en nuestra UASD que no sólo está escrito espacialmente, sino que el esquema paisajístico que la circunda juega en valores espaciales el resaltar esta magnifica obra. Debemos poner mucha atención en que este espacio recién descubierto no sea alterado y contradiga el Patrimonio Arquitectónico Tangible y el discurso que juega con ella ese Patrimonio Intangible que le acompaña.
Podríamos enunciar y describir tantos casos y tantas ofensas que se le han hecho a los Patrimonios Intangibles que marcan los hitos arquitectónicos que nos han legado. Sólo para recordar uno traigo a colación la infeliz ocurrencia de rodear tanto el Ayuntamiento como el Palacio del Congreso Nacional con verjas; con la sola finalidad que antes de que se acabara un gobierno había que sacar el último usufructo; y como las verjas se acaban pronto comenzó un proceso en toda nuestra ciudad de alterar los entornos urbanos, Patrimonios Intangibles de todos los dominicanos.
Queremos resaltar que el entorno que define la obra arquitectónica es una parte integrante de la misma. Hay lugares que son patrimonios nacionales y hay otros que son patrimonios internacionales mundiales, que tanto de uno como del otro nosotros somos guardianes, herederos y depositarios. Deben existir regulaciones definidas en las oficinas urbanas que determinan las normas, realizan los inventarios de los entornos y penalicen a aquellos que por una situación política circunstancial encuentran el apoyo para agredir ese patrimonio de todos, como son las unidades urbanas y los espacios circundantes o Patrimonios Intangibles.
Las diferentes características de ese patrimonio intangible son los entornos dentro de los cuales estén ubicadas las unidades arquitectónicas, algunas de ellas Patrimonio Nacional; otras Patrimonio de la Humanidad.
En nuestro caso, para poner algunos ejemplos de lo que enunciamos, comenzaremos con la Catedral de Santa Maria, la mayor, primada de América. Los cuatro lados de la misma presentan visiones totalmente diferentes de esa unidad arquitectónica. En el lado Oeste, donde se encuentra la calle Isabel la Católica, la catedral pierde todo su valor espacial y el dominio de la calle se impone sobre la presencia de la misma.
En el lado Norte, donde tenemos el Parque Colón, el espacio da una visión diferente y podemos apreciar el monumento; un espacio circundante en una unidad con dicha obra; esa unidad es un Patrimonio Intangible.
El lado Oeste, la calle Arzobispo Meriño, se expande de repente al tocar el Parque Colón y ofrece una visual de la fachada principal de la catedral, hasta llegar al portal principal donde sigue dominando la característica lineal del espacio. Pero si penetramos al patio frontal de la catedral, rodeado por el pequeño muro almenado, vamos a sentir una separación del entorno y un predominio del espacio catedralicio. Es una de las tantas facetas del patrimonio intangible que rodea la majestuosa obra arquitectónica.
En el lado sur tenemos la penetración al antiguo cementerio, y de nuevo tenemos una conformación espacial totalmente diferente con una isleta de penetración que formada por el callejón de los curas, y donde nueva vez se descubre, en toda su magnitud, la unidad arquitectónica que viene con una impresión anterior y que nos demuestra las diferentes conformaciones que puede tomar la unidad arquitectónica, según las estructuras espaciales que la rodean.
Pasando a un segundo caso tenemos, en la Avenida George Washginton, una característica especial donde uno de los lados del espacio tiene como limite el infinito (el horizonte) convirtiéndose en el sentido dominante de este patrimonio urbano, como es dicha avenida. Cambiar el sentido y limitar la visión, como pudiera ser el caso de crear una isla artificial, alteraría la vista y la percepción a todo lo largo de su trayectoria. Ese Patrimonio Intangible de todos los dominicanos, que le da el acento especial a esta avenida, seria mutilado y tendríamos una unidad espacial totalmente diferente; cambiaria nuestro criterio de isla por el de rivera, ya que el mar se convertiría en un rió con dos riveras.
¿Tenemos derecho a alterar los Patrimonios Intangibles que forman nuestra ciudad?
Sin embargo, tenemos algunos casos donde la intención original del proyectista fue definir un espacio que jugara conjuntamente con la unidad arquitectónica.
Esta vez nos referimos al Alma Mater de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) donde a través del tiempo llegamos a suponer que la entrada principal estaba en el lado Este, contigua a los edificios académicos que la circundan. Si bien la Avenida Paulo III hacía sentir que el eje del campus académico terminaba con la unidad arquitectónica Alma Mater y del conjunto de la rectoría y oficinas administrativas, el uso hizo suponer que ésta era la entrada principal al auditórium principal del Alma Mater. Pero se olvida que los proyectistas urbanos consideraban la continuación del eje central de la universidad, para alejarla de la cotidianidad estudiantil, la entrada principal de dicho auditórium para mantener la magnificencia e importancia de dicha entrada.
El Arquitecto Dunouyer Desegonzac a quien se le encargó diseñar la unidad arquitectónica conocida como Alma Mater y su conjunto, obedeciendo al urbanismo del campus, proyectó la entrada principal de ésta unidad en el lado Oeste de la misma.
El proceso, tanto de diseño como de trabajo, fue abandonado con el tiempo y nos acostumbramos a ver una Alma Mater empequeñecida, y, no en toda su imponencia como fuera proyectado originalmente.
Hoy, en la puesta en valor de diferentes conjuntos urbanos de nuestro campus se le dio el espacio requerido terminando la unidad arquitectónica Al completar el vestíbulo que ella necesitaba; pero sobre todo se le definió el espacio circundante con el estudio de vialidad original, simétrico, circundante y ¡Oh ¡Sorpresa! Hemos descubierto que la misma unidad arquitectónica toma otro valor compositivo al fijar el espacio que la circunda, en relación a la forma que ella tiene, y nace un Patrimonio Intangible en nuestra UASD que no sólo está escrito espacialmente, sino que el esquema paisajístico que la circunda juega en valores espaciales el resaltar esta magnifica obra. Debemos poner mucha atención en que este espacio recién descubierto no sea alterado y contradiga el Patrimonio Arquitectónico Tangible y el discurso que juega con ella ese Patrimonio Intangible que le acompaña.
Podríamos enunciar y describir tantos casos y tantas ofensas que se le han hecho a los Patrimonios Intangibles que marcan los hitos arquitectónicos que nos han legado. Sólo para recordar uno traigo a colación la infeliz ocurrencia de rodear tanto el Ayuntamiento como el Palacio del Congreso Nacional con verjas; con la sola finalidad que antes de que se acabara un gobierno había que sacar el último usufructo; y como las verjas se acaban pronto comenzó un proceso en toda nuestra ciudad de alterar los entornos urbanos, Patrimonios Intangibles de todos los dominicanos.
Queremos resaltar que el entorno que define la obra arquitectónica es una parte integrante de la misma. Hay lugares que son patrimonios nacionales y hay otros que son patrimonios internacionales mundiales, que tanto de uno como del otro nosotros somos guardianes, herederos y depositarios. Deben existir regulaciones definidas en las oficinas urbanas que determinan las normas, realizan los inventarios de los entornos y penalicen a aquellos que por una situación política circunstancial encuentran el apoyo para agredir ese patrimonio de todos, como son las unidades urbanas y los espacios circundantes o Patrimonios Intangibles.
Diario Libre


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