Plan de vuelo, una historia de angustia galopante en el aire
Con su actuación, JodieFoster logra mantener increscendo el estado deangustia que el personaje yel guión le demandaron.

SANTO DOMINGO. El drama es un género que comparten el teatro y el cine. Como representaciones de la realidad han evolucionado de manera diferente; en el teatro, el drama es uno de los núcleos esenciales y en siglos poco ha variado. En el cine, en cambio, el drama ha sufrido transformaciones diversas que a veces confunden a la hora de definir qué es lo que el espectador está viendo.
Un relato clásico
Las más de las veces se confunde el género drama con el estilo de realización, por ejemplo, cuando una película se encasilla como ¨de acción¨ o como ¨thriller¨.
En esto también confunden las técnicas narrativas como el llamado ¨suspense ¨, al punto de considerarse un género en sí mismo.
El caso es que las posibilidades del drama como género se han diversificado, gracias al desarrollo del arte cinematográfico, cuyo lenguaje, al igual que otras formas de comunicación, sigue explorando nuevos derroteros.
Plan de vuelo es un drama clásico con un tema que también podría considerarse como clásico: el amor de madre. Ahora bien, su estilo de realización acude a las fuentes del ¨thriller¨ para construir un relato lleno de sentido propiamente fílmico. En un frío y metálico entorno, la actriz Jodie Foster interpreta a Kyle Pratt, una joven madre que vive una estresante situación; en un vuelo de avión lleva el cadáver de su marido desde Berlín a Nueva York. Viaja junto a su hija, ésta desaparece en medio del vuelo. Se trata de una conspiración a bordo de un avión de última generación, que Kyle Pratt conoce perfectamente ya que formó parte del equipo de ingenieros que ayudó a construirlo.
Un ¨thriller¨ de alto vuelo
El estilo narrativo llamado ¨thriller¨ , en gran medida inventado por el maestro Alfred Hitchcock, tiene como norte provocar estrés al espectador a través de la identificación con su protagonista.
El personaje principal debe sufrir hasta el límite de la pérdida de la razón y su entorno le debe ser completamente hostil para que el efecto narrativo sea eficiente. Para ello, el director debe manipular a conciencia el relato, para provocar fuertes emociones en el público.
En este caso, el director Robert Schwentke logra cabalmente impactar, obligando al espectador a ver el filme sentado en la punta de la butaca. Schwentke es un joven realizador alemán que tiene una corta trayectoria en el cine, pero sin duda este filme lo catapultará definitivamente a la industria. Su trabajo con los actores Peter Sarsgaard y Sean Bean para el soporte al talento de la siempre sorprendente Jodie Foster es magnífico. El performance de la actriz es notable, especialmente en la continuidad del estado de angustia in crescendo que el guión le exigía.
Pero el director, además de demostrar un dominio total de la cámara y el montaje, se da el lujo de experimentar, logrando bellas metáforas al inicio del filme, las cuales cobran sentido a medida avanza el relato. Otro punto alto de esta película es la música, que como toda buena música para el cine, apela a las corrientes subterráneas de las emociones, contribuyendo a generar la atmósfera que el director necesita para sus fines. Cinta plenamente recomendable para comprobar, una vez más, que el cine no es nada sin un actor o actriz de fuste frente a la cámara.
Flightplan
Estados Unidos, 2005,
98 minutos.
Dirección: Robert Schwentke
Guión: Peter A. Dowling y Billy Ray
Música: James Horner
Fotografía: Florian Ballhaus
Intérpretes:
Jodie Foster
Peter Sarsgaard
Sean Bean
Marlene Lawston
Un relato clásico
Las más de las veces se confunde el género drama con el estilo de realización, por ejemplo, cuando una película se encasilla como ¨de acción¨ o como ¨thriller¨.
En esto también confunden las técnicas narrativas como el llamado ¨suspense ¨, al punto de considerarse un género en sí mismo.
El caso es que las posibilidades del drama como género se han diversificado, gracias al desarrollo del arte cinematográfico, cuyo lenguaje, al igual que otras formas de comunicación, sigue explorando nuevos derroteros.
Plan de vuelo es un drama clásico con un tema que también podría considerarse como clásico: el amor de madre. Ahora bien, su estilo de realización acude a las fuentes del ¨thriller¨ para construir un relato lleno de sentido propiamente fílmico. En un frío y metálico entorno, la actriz Jodie Foster interpreta a Kyle Pratt, una joven madre que vive una estresante situación; en un vuelo de avión lleva el cadáver de su marido desde Berlín a Nueva York. Viaja junto a su hija, ésta desaparece en medio del vuelo. Se trata de una conspiración a bordo de un avión de última generación, que Kyle Pratt conoce perfectamente ya que formó parte del equipo de ingenieros que ayudó a construirlo.
Un ¨thriller¨ de alto vuelo
El estilo narrativo llamado ¨thriller¨ , en gran medida inventado por el maestro Alfred Hitchcock, tiene como norte provocar estrés al espectador a través de la identificación con su protagonista.
El personaje principal debe sufrir hasta el límite de la pérdida de la razón y su entorno le debe ser completamente hostil para que el efecto narrativo sea eficiente. Para ello, el director debe manipular a conciencia el relato, para provocar fuertes emociones en el público.
En este caso, el director Robert Schwentke logra cabalmente impactar, obligando al espectador a ver el filme sentado en la punta de la butaca. Schwentke es un joven realizador alemán que tiene una corta trayectoria en el cine, pero sin duda este filme lo catapultará definitivamente a la industria. Su trabajo con los actores Peter Sarsgaard y Sean Bean para el soporte al talento de la siempre sorprendente Jodie Foster es magnífico. El performance de la actriz es notable, especialmente en la continuidad del estado de angustia in crescendo que el guión le exigía.
Pero el director, además de demostrar un dominio total de la cámara y el montaje, se da el lujo de experimentar, logrando bellas metáforas al inicio del filme, las cuales cobran sentido a medida avanza el relato. Otro punto alto de esta película es la música, que como toda buena música para el cine, apela a las corrientes subterráneas de las emociones, contribuyendo a generar la atmósfera que el director necesita para sus fines. Cinta plenamente recomendable para comprobar, una vez más, que el cine no es nada sin un actor o actriz de fuste frente a la cámara.
Flightplan
Estados Unidos, 2005,
98 minutos.
Dirección: Robert Schwentke
Guión: Peter A. Dowling y Billy Ray
Música: James Horner
Fotografía: Florian Ballhaus
Intérpretes:
Jodie Foster
Peter Sarsgaard
Sean Bean
Marlene Lawston
Mario Núñez Muñoz
Mario Núñez Muñoz