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Poca protección en un sector de alta siniestralidad

La construcción es una de las tres industrias que arroja el mayor índice de riesgos de lesiones laborales en la República Dominicana y el mundo, un tema que trata a profundidad el ingeniero Jaime González en un libro puesto a circular recientemente

El sector construcción se caracteriza por su alta siniestralidad, ya que el número de accidentes por población expuesta es excesivo y las lesiones producidas frecuentemente son calificadas como graves, muy graves o mortales.

Esa realidad y la falta de conciencia e información al respecto motivaron al ingeniero Jaime Oscar González hace cinco años a escribir un libro titulado Seguridad y Salud Laboral para Empresas y Construcciones, sin que imaginara al inicio de su proyecto que se adentraría en un tema que resultó más complejo de lo que se esperaba.

Constatar que la construcción, su área profesional, es una de las que registra mayor cantidad de accidentes y que hay obreros que consumen drogas, fueron algunos de los hallazgos que lo impulsaron no solo a seguir investigando, sino a también a concienciar a patronos y empleados sobre la seguridad laboral.

Ello así porque desde el principio, confirmó que ni unos ni otros le prestaban la debida importancia al asunto y en consecuencia, no tomaban ninguna medida de precaución. Los obreros, que son los principales afectados, "decían que tenían mucho tiempo trabajando así, sin cascos, sin guantes, sin botas, y que no entendían por qué tenían que comenzar a trabajar en otras condiciones", explicó González.

Presentar el libro dentro del V Congreso de la Confederación Patronal (COPARDOM) fue una afortunada coincidencia, pues el público estuvo constituido por patrones, actores protagónicos en lo que González considera como una nueva cultura, que es la prevención de riesgos.

A González, quien es ingeniero civil y presidente de la Asociación de Constructores y Promotores de Viviendas (ACOPROVI), le surgió la idea adentrarse en el tema trabajando para algunas petroleras y farmacéuticas multinacionales "que nos exigían como contratistas cumplir con ciertos requerimientos de seguridad. Pese a que esas empresas lo hacían por motus propio, en el país no había nadie motivado en ese sentido, ni ningún tipo de muestra a nivel de seguridad, ni de patronos ni de empleados".

La discusión y posterior promulgación de la Ley 8701, que creó el Sistema Dominicano de Seguridad Social le dio mayores impulsos, porque "a partir de ella se fue creando cierta conciencia, tanto de la parte gubernamental, como de los empleadores y empleados".

Dice que, en consecuencia ya hay muchas empresas que están cumpliendo con los requerimientos y previniendo, antes que lamentar, pero que aún "falta muchísimo para considerar que país que cumple con los totales requerimientos sobre seguridad laboral, con relación a otros países".

Considera que es una ardua labor en la que están involucrados patronos, empleados y Gobierno y que quizás, "en un par de años es que comenzaremos a ver resultados".

El libro de González contiene tablas comparativas sobre las incidencias de accidentes de trabajo, basadas en estadísticas de la Administradora de Riesgos Laborales, según las cuales la construcción ocupa el primer lugar.

Hasta 2003, del 30 al 35% de accidentes laborales en el país ocurría en la construcción, cifra que entre ese año y 2005 bajó, pero a causa del rezago en la actividad del sector. Es por eso que González considera que esas cifras no reflejan la realidad del sector.

RIESGOS MAS COMUN ES

De acuerdo a datos contenidos en el libro, el principal riesgo laboral en todo el mundo son los accidentes de tránsito ya que, como lo establece la Ley 8701, lo que le ocurre al empleado desde que sale de su casa a trabajar, hasta que regresa, se considera accidente laboral.

El segundo lugar lo ocupan los accidentes de altura, "por eso, las construcciones son tan propensas a accidentes, sobre todo en los últimos años cuando hemos desarrollado una cultura de edificaciones de altura", explica González.

Otros accidentes comunes citados por González, sobre todo en el área de la construcción, son los golpes por desprendimientos de partes de estructuras y los causados por manejo de maquinarias.

Los mencionados entran en la categoría de riesgos físicos, pero también los hay químicos (por vapores , gases), biológicos (enfermedades contagiosas) y sociales (estrés, insomnio y los causados por abuso de alcohol o drogas).

Al abundar sobre los riesgos sociales, González sostiene que el alcohol y las drogas tienen una alta incidencia en lo laboral, aunque de ellos no se le puede echar la culpa al patrón.

El problema viene, según González, cuando a un trabajador le ocurre un accidente por estar a cierta altura borracho o usando alucinógenos.

"En nuestras obras hemos hecho aleatoriamente exámenes para evitar que un empleado pueda tener un accidente por estos motivos y hemos detectado en algunos casos hasta drogas", sostiene.

A González le resultó sorprendente que los exámenes a obreros revelaran ese resultado, tomando en cuenta que sus ingresos no son altos. "Eso nos llevó a la conclusión de que la sociedad dominicana ha cambiado mucho y debe volcarse hacia ciertas soluciones", consideró.

En cuanto al consumo de alcohol, González afirma que entre los obreros de la construcción, hay una mayor incidencia los lunes y martes, y tras un día feriado.

Sugiere a los empleadores realizar exámenes a sus obreros, pues de esa manera se previenen accidentes, se contribuye a sanear el país de males sociales y se evitan posibles demandas.

"En la medida en que un obrero no se pueda presentar a su trabajo por presentar un alto índice de alcohol o drogas en la sangre se contribuye de una forma u otra a que cada quien se cuide de un despido", agrega.

La citada ley establece que no se debe permitir a los empleados ningún grado de alcohol o drogas y "si el empleador le permite que trabaje así, es responsable del accidente", sostiene González.

DEMANDAS

Si hay accidentes, hay posibles demandas, aunque González considera que en este país no son tan frecuentes y que prosperan solo si se comprueba que no se cumplió con las leyes.

Considera que este es un país privilegiado a ese respecto y que las demandas se producen generalmente cuando hay muertes y lesiones permanentes. En ese sentido, plantea que actualmente el sector construcción no tiene forma de cuidar a sus trabajadores, porque la Ley 8701 no lo permite.

Explica que antes de la promulgación de la ley, el riesgo laboral se pagaba a través del Seguro Social, pero que al eliminarse éste, el trabajador informal de la construcción está desprotegido, y que por eso los constructores están intentando que se les incluya.

"Uno de nuestros mayores temores como patronos de la construcción es que se nos siga demandando ante una inexistente protección del trabajador sobre este riesgo", sostiene González y explica que la práctica de las empresas bien establecidas es cubrir los gastos en casos de accidentes.

"El patrón, como el de la construcción, está desamparado en ese sentido, pues tiene que mantener al afectado durante toda la vida. Se le pone un sueldo, quizás de un monto más alto que el de una pensión, pero la idea no es que los patronos mantengan a estos obreros. Nosotros le pagamos al seguro social y se supone que éste es el que tiene que cubrir", expresa el ingeniero.

La construcción como riesgo en el mundo

El sector construcción constituye del 5 al 15% del Producto interno Bruto de la mayoría de los países y generalmente es una de las tres industrias que arroja el mayor índice de riesgos de lesiones laborales.

Algunos aspectos puntuales que inciden en el riesgo son la falta de información y formación del trabajador, las jornadas excesivas, demasiada confianza en el puesto de trabajo, la temporalidad de los contratos, el flujo constante de diferentes trabajadores dentro de los proyectos, la carencia de planes de seguridad y la falta de una cultura preventiva.

Los estimados indican que en las obras de construcción de todo el mundo se producen al año, como mínimo, 55.000 accidentes de trabajo mortales. Aproximadamente cada diez minutos se estaría produciendo un accidente mortal en el sector.

En los últimos estudios realizados en los Estados Unidos, se ha demostrado que en las construcciones el porcentaje más alto de accidentes de trabajo mortales ocurre en labores en altura.

(Del libro de Seguridad y Salud en el Trabajo de Construcción: El Caso Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, contenido en extracto en el capítulo II de Seguridad y Salud Laboral para Empresas y Construcciones)