Problemas de la arborización en Santo Domingo de Guzmán
Plan. Trasplantar palmas adultas colectadas en áreas silvestres, muchas veces a orillas de un río, está creando más problemas que los que resuelve

Santo Domingo. No me animaba a escribir sobre el revuelo causado por el programa de arborización urbana del Ayuntamiento del Distrito Nacional, a pesar de las quejas del público y de la exhortación de amigos y colegas. Y no es que esté sordo a los reclamos, es más bien ronco, casi mudo que estoy de tanto decir lo mismo sin que el debate parezca progresar. En otros artículos ya dije (nadie pareció notarlo) las cosas que repito ahora.
Este tipo de problemas surge, como casi todos nuestros problemas, cuando se hacen las cosas mal por mucho tiempo y luego se quieren corregir de golpe y sin educar a las comunidades sobre el significado de la modificación propuesta. Enumero algunos de los asuntos debatidos en la prensa en estos días. En primer lugar, aunque resulte siempre doloroso, hay árboles que hay que eliminar y que nunca debieron ser sembrados. En segundo lugar, en algunos lugares no se pueden sembrar árboles de sombra por lo reducido del espacio (regla que con frecuencia viola el propio ayuntamiento), situaciones en las cuales arbustos o palmas pueden ser mejores opciones. En tercer lugar, cuando los árboles suplantados son acacia amarilla, Nim, cha-cha o casuarina, no pueden ser replantados por ser árboles cuya siembra en áreas urbanas está prohibida por las normativas del cabildo. Además, aunque las palmas son convenientes en ciertas áreas urbanas, la práctica de transplantarlas adultas está creando un problema mayor del que resuelve, pues son muchas las que mueren y están siendo colectadas en áreas silvestres, muchas veces a orillas de un río.
Por último, la arborización en la Ciudad Colonial, que es patrimonio de la humanidad, tiene sus propias reglas que prohíben plantar árboles que amenacen la integridad de los monumentos o dificulten la visibilidad de la panorámica monumental. En la Ciudad Colonial, la conservación de los monumentos está por encima de la preservación de los árboles.
Reproduzco a continuación algunos párrafos de mi artículo "Árboles cortados en el Mirador Sur" publicado en Diario Libre el 27 de agosto del 2005
"La prensa reseñó las quejas por la tala de árboles en el Mirador Sur en esta capital. Que los ciudadanos defiendan los árboles es encomiable y significa que no ha sido inútil la prédica de tantos años. Sin embargo, hay que entender que no todos los árboles son convenientes y que, aún aquellos que lo son, no se pueden sembrar en cualquier parte.
"Como en República Dominicana todo el mundo hace lo que le da la gana, la gente siembra en aceras y plazas cualquier árbol, sin considerar sus características y las condiciones del lugar. En ocasiones siembran árboles gigantescos en el limitado espacio de una acera, lo que a la larga conduce a que las raíces destruyan hasta el pavimento. A veces plantan árboles muy altos que luego hay que eliminar porque obstruyen el cableado eléctrico. Para evitar estos daños y los gastos que acarrean, en el ordinal No. 1 del art. 17 de la normativa (De la siembra de ejemplares arbóreos) se lee que nadie podrá sembrar plantas en espacios públicos sin la autorización del Ayuntamiento".
"Creo que el Ayuntamiento del Distrito debió hacer una mayor promoción entre los ciudadanos antes de ejecutar acciones de este tipo que hieren la sensibilidad de la gente. Sin embargo, la nueva normativa debe ser apoyada por los munícipes e imitada por otros ayuntamientos, pues se trata de un intento serio de regular el caos que impera en la arborización urbana".
guerrero.simon@gmail.com
Este tipo de problemas surge, como casi todos nuestros problemas, cuando se hacen las cosas mal por mucho tiempo y luego se quieren corregir de golpe y sin educar a las comunidades sobre el significado de la modificación propuesta. Enumero algunos de los asuntos debatidos en la prensa en estos días. En primer lugar, aunque resulte siempre doloroso, hay árboles que hay que eliminar y que nunca debieron ser sembrados. En segundo lugar, en algunos lugares no se pueden sembrar árboles de sombra por lo reducido del espacio (regla que con frecuencia viola el propio ayuntamiento), situaciones en las cuales arbustos o palmas pueden ser mejores opciones. En tercer lugar, cuando los árboles suplantados son acacia amarilla, Nim, cha-cha o casuarina, no pueden ser replantados por ser árboles cuya siembra en áreas urbanas está prohibida por las normativas del cabildo. Además, aunque las palmas son convenientes en ciertas áreas urbanas, la práctica de transplantarlas adultas está creando un problema mayor del que resuelve, pues son muchas las que mueren y están siendo colectadas en áreas silvestres, muchas veces a orillas de un río.
Por último, la arborización en la Ciudad Colonial, que es patrimonio de la humanidad, tiene sus propias reglas que prohíben plantar árboles que amenacen la integridad de los monumentos o dificulten la visibilidad de la panorámica monumental. En la Ciudad Colonial, la conservación de los monumentos está por encima de la preservación de los árboles.
Reproduzco a continuación algunos párrafos de mi artículo "Árboles cortados en el Mirador Sur" publicado en Diario Libre el 27 de agosto del 2005
"La prensa reseñó las quejas por la tala de árboles en el Mirador Sur en esta capital. Que los ciudadanos defiendan los árboles es encomiable y significa que no ha sido inútil la prédica de tantos años. Sin embargo, hay que entender que no todos los árboles son convenientes y que, aún aquellos que lo son, no se pueden sembrar en cualquier parte.
"Como en República Dominicana todo el mundo hace lo que le da la gana, la gente siembra en aceras y plazas cualquier árbol, sin considerar sus características y las condiciones del lugar. En ocasiones siembran árboles gigantescos en el limitado espacio de una acera, lo que a la larga conduce a que las raíces destruyan hasta el pavimento. A veces plantan árboles muy altos que luego hay que eliminar porque obstruyen el cableado eléctrico. Para evitar estos daños y los gastos que acarrean, en el ordinal No. 1 del art. 17 de la normativa (De la siembra de ejemplares arbóreos) se lee que nadie podrá sembrar plantas en espacios públicos sin la autorización del Ayuntamiento".
"Creo que el Ayuntamiento del Distrito debió hacer una mayor promoción entre los ciudadanos antes de ejecutar acciones de este tipo que hieren la sensibilidad de la gente. Sin embargo, la nueva normativa debe ser apoyada por los munícipes e imitada por otros ayuntamientos, pues se trata de un intento serio de regular el caos que impera en la arborización urbana".
guerrero.simon@gmail.com
Simón Guerrero
Simón Guerrero