Propaganda y cine en el punto de mira: la cinta "Vantage point"
La película, con un tema ya algo manido, respira desesperanza desde el comienzo, con luces y sombras

SANTO DOMINGO. La realidad política del planeta en los últimos 40 años ha creado un subgénero cinematográfico: las películas sobre terrorismo, que se desprenden del cine policial, pero se desarrollan en un entorno bélico.
Regularmente son filmes sin medias tintas, los buenos son bondadosos y los malos son siniestros. Pero los argumentos relacionados con el terrorismo, motivo de psicosis en varios países, se han vuelto tan repetitivos que el espectador al descubrirse nuevamente en el mismo cuento, respira desesperanza desde un comienzo. En cierta medida es lo que ocurre con "Vantage point", filme que posee luces y sombras.
Presidente en peligro : héroe al rescate.
Ya son varias decenas las películas en que la figura presidencial de los Estados Unidos de Norteamérica es víctima de ataques terroristas. Aquí, enfrenta un complot para secuestrarlo.
En este tipo de producciones las ansias por dignificar la figura presidencial conspiran en contra de la necesaria ilusión en el espectador ; las más de las veces la propaganda impone sus designios por encima de la credibilidad.
Por supuesto hay un héroe, un agente del servicio secreto, aquel que hará todo por rescatar al mandatario, sin despeinarse, ni arrugar su típico traje negro, corbata del mismo color y camisa blanca. Estamos frente al titán que puede estrellarse mil veces, ser golpeado, baleado, traicionado, pero sigue en pie, hasta lograr su objetivo, mantener a salvo al Presidente. El rol protagónico está a cargo de Dennis Quaid, quien junto a una pléyade de estrellas de la pantalla intentan mantener un relato no sólo reiterativo en su argumento, ya que también lo es en su puesta en escena, puesto que está construido en base a 20 minutos esenciales.
Distintos puntos de vista
Lo más interesante que nos plantean guionista y director es un relato atípico, basado en un suceso, un atentado perpetrado en España, que es narrado seis veces desde distintos puntos de vista, representados por cada uno de los personajes clave.
Es acucioso el trabajo con el tiempo y atractivo ver cómo la entrega de información valiosa al espectador se dosifica adecuadamente. El recurso funciona bien hasta la tercera vez, pero ya a al cuarto retorno al punto inicial, el espectador expresa de forma espontánea su rechazo.
Personajes sin motivos
Uno de los aspectos clave en todo guión son los motivos que posee un personaje para actuar de determinada manera, aspecto que no se cumple en esta historia. Salvo el agente Thomas Barnes, el resto de los personajes parece no tener motivaciones para sus acciones, simplemente son parte del entramado. Como siempre, el traidor se encuentra dentro del mismo cuerpo de seguridad, pero resulta no tener una motivación de fondo para su felonía, lo cual queda demostrado en los patéticos parlamentos finales. Rescata al filme una excelente edición de ritmo acelerado, que permite generar el clima de acción en las bellas calles de Salamanca.
Consejos no considerados
Decía el maestro de maestros Billy Wilder en sus memorias, que en un drama puedes utilizar la casualidad sólo una vez, cuando la historia se permite más la credibilidad del relato se pone en duda. Al parece guionista y director de esta producción no tomaron en cuenta sus consejos. Las casualidades del guión van transformando cada hecho en algo más y más increíble, dejándonos un final totalmente predecible, que no es más que la proyección y ambición más grande este momento, los terroristas mueren y el presidente se salva. Recomendable para ver a quienes les gusta que les cuenten la misma historia muchas veces.
Vantage point
Estados Unidos, 2008
Dirección: Pete Travis
Guión: Barry Levy
Música: Atli Örvarsson
Fotografía: Amir M. Mokri
Intérpretes:
Dennis Quaid
Matthew Fox
Forest Whitaker
Edgar Ramirez
Saïd Taghmaoui
Ayelet Zurer
Zoe Saldana
Sigourney Weaver
William Hurt
Eduardo Noriega
Diario Libre
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