Recetas concebidas para el cuerpo y para el alma
"Recetas con Sabor Espiritual", de la autoría de Hortensia Sousa de Baquero, provoca las reflexiones gastronómicas de esta semana

SANTO DOMINGO. La Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, está llena de referencias gastronómicas. Desde el mismo principio de los tiempos, de acuerdo con el Sagrado Libro, la comida ha jugado un papel trascendental. El mordisco de una manzana, fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal, cambió el curso del destino del hombre (y la mujer, claro), sobre la faz de la tierra.
A partir de ese momento las referencias abundan: la pérdida de la primogenitura por un plato de lentejas, las leyes judías de alimentación en ritos específicos, hasta el maná caído del cielo, alimento que acompañó al éxodo del pueblo de Israel atravesando el desierto, y muchas más.
El Nuevo Testamento nos cuenta cómo Jesús, durante su tiempo entre los hombres, gustaba de participar en banquetes de bodas, aceptaba invitaciones a comer y compartía, multiplicando de forma milagrosa, panes y peces, entre los que le escuchaban su palabra.
En la Última Cena invitaba a "comer y beber" de su cuerpo y de su sangre y es, justamente este momento, lo que define nuestra fe cristiana.
Agradezco el gesto de hacerme llegar un libro de reciente lanzamiento, "Recetas con Sabor Espiritual", de la autoría de Hortensia Sousa de Baquero, bellamente ilustrado con fotos de Mónika Pimentel Imbert.
¿Por qué preocuparme sólo del alimento del cuerpo sabiendo que también necesitamos alimentar el alma?, se pregunta la autora.
Es partiendo de esta premisa que el libro recoge docenas de recetas de gran valor gastronómico y espiritual. La autora detalla la importancia de satisfacer el cuerpo de buenos y variados alimentos, siempre y cuando el alma también se alimente en el proceso.
Y es que nos pasamos la vida buscando la perfección de una receta desconociendo que quizá el ingrediente secreto, aquél que diferencia un plato bueno de uno memorable, está en nosotros mismos.
Cada receta en el libro se presenta con una referencia espiritual y un recuerdo personal. Y aun más; las divide de acuerdo con el calendario litúrgico católico: comenzando con el tiempo de Adviento y Navidad; pasando por la Cuaresma, la Semana Santa, la Pascua de Resurrección y otros platos adecuados a eventos sacramentales: bautismo, comunión, confirmación, matrimonio, ordenación sacerdotal, unción de los enfermos, etc. Los eventos familiares, aquellos que nos unen alrededor de la mesa para disfrutar la compañía de los más queridos, tampoco se escapan: 80 recetas para momentos importantes.
Si tienen oportunidad consigan el libro, cómprelo, hojéenlo con cariño. Quizá las recetas no correspondan a los tiempos actuales: llevan tiempo, paciencia y mano artesana, pero no por eso pierden valor. Todos tenemos recuerdos gratos que asociamos con la comida y los momentos irrepetibles que pasamos alrededor de una mesa. Un olor que nos lleva al pasado, un plato que nadie logrará preparar como tu madre y tu abuela, antes que ella.
En "Recetas con sabor Espiritual" encontrará "sabrosos menús que llegan al alma". Después de todo, "entre los pucheros anda el Señor", decía Santa Teresa de Jesús... y yo le creo.
RECETAS
ARROZ DE SEMANA SANTA
Ingredientes:
8 onzas de bacalao hidratado (dejar en agua dos días antes)
5 tazas de arroz cocido
2 tazas de puerro picadito
1 taza de perejil picadito
1 taza de nueces picaditas
2 tomates pelados y picados
Dos tercios de taza de pasas o albaricoques picaditos.
Para el aderezo:
6 cdas. De aceite de oliva
5 cdas. De jugo de limón
4 cdas. De salsa china
1 cda. De mostaza
1 cda. De comino en polvo
Sal y pimienta al gusto
Preparación:
Cocinar el bacalao en agua hirviendo por 1 minuto. Cortarlo en pedacitos y mezclarlo con el arroz, el puerro, el perejil, las nueces, los tomates y las pasas o albaricoques.
Combinar todos los ingredientes del aderezo y anadirlos al arroz. Mezclar bien y servir a temperatura ambiente.
ARENQUES CON AROMA DEL TIEMPO
Ingredientes:
1 libra de filetes de arenque
Leche
Vino
Cebollas blancas pequenas cortadas en rueditas muy finas
Hojas de laurel
Zanahoria guayada
Perejil picadito
Aceite de oliva extra virgen
Se cubren los arenques con leche y se dejan reposar 2 horas. Se sacan de la leche, se raspan un poco y se les quita cualquier pellejito con un cuchillo. Se cubren con vino blanco y se dejan reposar por un buen rato. Se escurren y se enjuagan ligeramente.
En el recipiente que va a servirles, se coloca una camada de arenque y una camada de cebolla, salpicada con un menudito de hoja de laurel y así sucesivamente hasta terminar con una capa de cebolla.
Se baña todo con aceite de oliva y se deja reposar en la nevera por 48 horasPara servir se decora con ruedas muy finitas de zanahoria que se parten en dos, y con ruedas de limon.
Diario Libre
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