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Roberto Carlos y la frase: "como decíamos ayer"

Un adecuado uso de efectos y luces, acompañó en el concierto del viernes a la leyenda brasileña

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Roberto Carlos y la frase: como decíamos ayer
Roberto Carlos: "Tú eres mi amigo del alma, realmente mi amigo". Alfonso Quiñones

SANTO DOMINGO. Roberto Carlos recordó, diez años después de haberse presentado en República Dominicana, la famosa frase de Fray Luis de León, al regresar a su clase de la Universidad de Salamanca, luego de salir de la prisión a la que estuvo sometido durante años, por la Inquisición: "Como decíamos ayer..."

Un popurrit musical dio inicio al reencuentro (trampa: los productores contaron esta como una de las dos que los fotorreporteros tenían derecho a fijar en sus cámaras), luego salió, aplaudido y lento, el mismo cantante con unos cuantos años más, el mismo corte de cabello, los ojos un poco más hundidos y la misma voz magnética de siempre: "¿Qué será de ti, cambiaste sin saber, toda mi vida?", con fondo de estrellitas titilantes y 15 músicos, con quienes dijo también aquello de "el hombre que sabe querer, que se apasiona por una mujer", hasta llegar a la magia de "Detalles", con guitarra criolla, un tercio en español, otro en portugués, otro en español. Silencio de catedral remontando recuerdos.

"¿Por qué me arrastro a tus pies?", con sonido de fiscornio en un brevísimo solo, después de "Tú eres el grave problema que yo no sé resolver", que aplaudieron las damas. Entonces rompió con "Mi cacharrito" y en un momento que se hizo oscuridad apareció un viejo fotingo inflado en medio del escenario.

Después, bajo una pantalla para mostrar el acróstico de una canción titulada "María Rita meu amor", mientras él mismo se acompaña con un piano media cola blanco. "El sol brilló para mí cuando te encontré", dijo. Esa quizás fue la mejor canción, la más tierna de todas, por lo novedoso y la sensibilidad que transmite.

El sexto tema cantado fue "Cama y mesa", que va del amor idílico al amor sexual, tierno pero natural. Luego "Propuesta", en cuyo primer compás quizás entró un poquito desentonado (lo que enseguida enderezó, no por gusto son tantos años en escena).

El hombre que impuso en América Latina el stand del micrófono de lado, para que le sirviera de apoyo a la pierna perdida, cantó "Cóncavo y convexo" y "El gato que está triste y azul", de la que dijo no ha podido entender nunca completamente, porque "¿qué es eso de un gato azul?" (la grabó en italiano y español y no la ha podido grabar en portugués.

El décimo tema fue un divertimento para presentar la orquesta, mientras supuestamente la dirigía, reemplazando a "mi amigo, mi compadre y mi maestro Eduardo Lacios", expresó. "Brasil, Brasil", "El día que me quieras", "Desahogo, "Amigo" y "Jesucristo"(después beso y lanzó uno a uno claveles y rosas rojas y blancas: desde la última fila no se podía saber qué eran) completaron la entrega. Ñapas: "Amada amante" y "Un millón de amigos". Con la misma voz, el mismo gesto. La misma leyenda.