Rubén Torres, Biólogo marino montañero
"El montañismo lleva la vida al límite y te ayuda a apreciar lo que tienes"
Rubén Torres es un joven dominicano de 33 años de edad comprometido con todos los proyectos de su vida. Biólogo marino de profesión, es también un montañero apasionado, honesto y fiel a sus ideales. Tras su reciente travesía "Coronando Africa", es el único latinoamericano seleccionado por la Fundación Mundial de Alzeimer para volver a escalar el Kilimanjaro en septiembre próximo. Rubén ha demostrado que puede ser un poco loco, pero no tanto, porque asume riesgos, pero planificados.
Segunda subida al Kilimanjaro, ¿han cambiado tus expectativas en este segundo viaje?
En el primer viaje uno tiene más expectativas, porque hay un velo de misterio. Por más que leas en Internet o hables con gente que ha estado allí, no sabes cómo va a reaccionar tu cuerpo al frío, a la altura, al sazón de Africa. Pero con esa experiencia, me da un sentimiento de seguridad y saber que puedo realizar esa actividad al 100% por las condiciones.
Eres el único latinoamericano que participa en una expedición organizada por la Fundación Mundial de Alzeimer, ¿cómo fue la selección?
La Asociación de Alzeimer organiza esta excursión ecológica todos los años. El 21 de septiembre se cumplen 100 años del descubrimiento del Alzeimer y, como parte de las actividades del centenario, los organizadores han coordinado una escalada con diez exploradores de diferentes nacionalidades de todo el mundo para llegar a la cima el día del aniversario. Fui seleccionado porque se había concluido el proyecto Coronando Africa recientemente con mucho éxito y uno de los objetivos es crear conciencia.
¿Qué fue lo más emocionante de la primera travesía?
El viaje, que duró tres semanas, con un grupo de mis amigos más cercanos. Fue emocionante saber que estás en Africa y verás leones, jirafas y elefantes, pero que además subiremos una montaña.
¿Cómo les afectó el clima?
En esa época del año, el mes de septiembre, el clima en la falda de la montaña es buenísimo, como Jarabacoa o Constanza. Más alto, en los campamentos, teníamos temperaturas de cinco grados, pero el problema de la falta de oxígeno comienza a los siete mil metros y el Kilimanjaro tiene 5,895 metros. Sí falta un poco de oxigeno y da un fuerte dolor de cabeza, -como la migraña-, sueño y es muy seco, por lo que se siente el mal de altura. La mayor parte de las personas logran hacerlo, pero si alguien no se aclimata, puede hasta morir.
¿Qué errores no repetirías?
En el monte Kenya, que era una escalada en roca, con las manos, sogas y cascos, nuestro grupo era demasiado grande para subirlo en una jornada, por eso nos tomó dos días.
¿Hace falta ser muy arriesgado para practicar este deporte y subir el Kilimanjaro?
Hace falta tener una mente abierta y ser inteligente para no exponerse a situaciones peligrosas y desconocidas. También hay que prepararse y saber si hay que hacer la ruta más larga para aclimatarse en el camino, por ejemplo.
¿Cambia tu vida cotidiana cuando regresas de una expedición?
Sí. El montañismo, al igual que cualquier otro deporte extremo lleva la vida al límite y te ayuda a apreciar bien lo que tienes: la familia, los amigos, el perro, la casa, la comida y el agua. Verle la cara al límite de la vida misma te ayuda a identificarlo.
A nivel humano, ¿qué te ha proporcionado la montaña?
Aprender a trabajar en equipo. El grupo que fue conmigo somos los mejores amigos desde el colegio y escalamos el Kenya amarrados uno a otro, con la responsabilidad de la vida propia y la del amigo.
En medio de condiciones climáticas extremas, ¿en qué piensas al escalar una montaña?
Uno se prepara para aceptar el riesgo, siempre y cuando esté listo para mantener la situación bajo control. En cambio, el paisaje llega a opacar el miedo. Nosotros estábamos en el monte Kenya en una pared de un kilómetro de alto y la vista que se podía apreciar desde allí era sencillamente impresionante.
¿Qué sensaciones únicas te proporciona este deporte?
Te hace producir adrenalina y que te sientas como un súper hombre.
¿Cuáles son tus miedos cuando estás en ascenso?
Que las condiciones naturales cambien. Por ejemplo, puede haber una tormenta, una nevada, una avalancha o un deslizamiento de roca.
Después del Kilimanjaro, ¿un reto por cumplir?
Mis amigos y yo tenemos la meta de subir altas montañas. Comenzamos con el Kilimanjaro, relativamente fácil y una montaña muy conocida. Ahora queremos ir al Aconcagua y el Seatle, entre otros, todos con más de cinco mil metros.
¿Un sueño?
Ya estoy viviendo un sueño. Hace 15 años quería ser biólogo marino y lo estoy ejerciendo.
¿Seguirá la bandera dominicana en la cumbre del Kilimanjaro?
No dejamos una bandera allá. Está prohibido.
Segunda subida al Kilimanjaro, ¿han cambiado tus expectativas en este segundo viaje?
En el primer viaje uno tiene más expectativas, porque hay un velo de misterio. Por más que leas en Internet o hables con gente que ha estado allí, no sabes cómo va a reaccionar tu cuerpo al frío, a la altura, al sazón de Africa. Pero con esa experiencia, me da un sentimiento de seguridad y saber que puedo realizar esa actividad al 100% por las condiciones.
Eres el único latinoamericano que participa en una expedición organizada por la Fundación Mundial de Alzeimer, ¿cómo fue la selección?
La Asociación de Alzeimer organiza esta excursión ecológica todos los años. El 21 de septiembre se cumplen 100 años del descubrimiento del Alzeimer y, como parte de las actividades del centenario, los organizadores han coordinado una escalada con diez exploradores de diferentes nacionalidades de todo el mundo para llegar a la cima el día del aniversario. Fui seleccionado porque se había concluido el proyecto Coronando Africa recientemente con mucho éxito y uno de los objetivos es crear conciencia.
¿Qué fue lo más emocionante de la primera travesía?
El viaje, que duró tres semanas, con un grupo de mis amigos más cercanos. Fue emocionante saber que estás en Africa y verás leones, jirafas y elefantes, pero que además subiremos una montaña.
¿Cómo les afectó el clima?
En esa época del año, el mes de septiembre, el clima en la falda de la montaña es buenísimo, como Jarabacoa o Constanza. Más alto, en los campamentos, teníamos temperaturas de cinco grados, pero el problema de la falta de oxígeno comienza a los siete mil metros y el Kilimanjaro tiene 5,895 metros. Sí falta un poco de oxigeno y da un fuerte dolor de cabeza, -como la migraña-, sueño y es muy seco, por lo que se siente el mal de altura. La mayor parte de las personas logran hacerlo, pero si alguien no se aclimata, puede hasta morir.
¿Qué errores no repetirías?
En el monte Kenya, que era una escalada en roca, con las manos, sogas y cascos, nuestro grupo era demasiado grande para subirlo en una jornada, por eso nos tomó dos días.
¿Hace falta ser muy arriesgado para practicar este deporte y subir el Kilimanjaro?
Hace falta tener una mente abierta y ser inteligente para no exponerse a situaciones peligrosas y desconocidas. También hay que prepararse y saber si hay que hacer la ruta más larga para aclimatarse en el camino, por ejemplo.
¿Cambia tu vida cotidiana cuando regresas de una expedición?
Sí. El montañismo, al igual que cualquier otro deporte extremo lleva la vida al límite y te ayuda a apreciar bien lo que tienes: la familia, los amigos, el perro, la casa, la comida y el agua. Verle la cara al límite de la vida misma te ayuda a identificarlo.
A nivel humano, ¿qué te ha proporcionado la montaña?
Aprender a trabajar en equipo. El grupo que fue conmigo somos los mejores amigos desde el colegio y escalamos el Kenya amarrados uno a otro, con la responsabilidad de la vida propia y la del amigo.
En medio de condiciones climáticas extremas, ¿en qué piensas al escalar una montaña?
Uno se prepara para aceptar el riesgo, siempre y cuando esté listo para mantener la situación bajo control. En cambio, el paisaje llega a opacar el miedo. Nosotros estábamos en el monte Kenya en una pared de un kilómetro de alto y la vista que se podía apreciar desde allí era sencillamente impresionante.
¿Qué sensaciones únicas te proporciona este deporte?
Te hace producir adrenalina y que te sientas como un súper hombre.
¿Cuáles son tus miedos cuando estás en ascenso?
Que las condiciones naturales cambien. Por ejemplo, puede haber una tormenta, una nevada, una avalancha o un deslizamiento de roca.
Después del Kilimanjaro, ¿un reto por cumplir?
Mis amigos y yo tenemos la meta de subir altas montañas. Comenzamos con el Kilimanjaro, relativamente fácil y una montaña muy conocida. Ahora queremos ir al Aconcagua y el Seatle, entre otros, todos con más de cinco mil metros.
¿Un sueño?
Ya estoy viviendo un sueño. Hace 15 años quería ser biólogo marino y lo estoy ejerciendo.
¿Seguirá la bandera dominicana en la cumbre del Kilimanjaro?
No dejamos una bandera allá. Está prohibido.
Diario Libre






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