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Sol y mar, mar y sol

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Sol y mar, mar y sol
Sol y mar son parte de la definición del disfrute de la Semana Santa, al menos para una gran parte de los dominicanos que optan por baños marinos, a como de lugar, durante el feriado de cuatro días.

Cuatro días de playa. Es una opción primera para muchos en Semana Santa, con ventajas y desventajas que deben tomarse en cuenta para que la aventura primaveral que prodiga la fiesta católica deje el mejor de los sabores.

El baño de mar cura, se dice y la afirmación tiene mucho de verdad si se parte de varios beneficios muy evidentes, derivados de las propiedades antibióticas y cicatrizantes que propician el yodo y zinc, contenidos en las aguas marinas. Estos elementos penetran en la piel por efecto ósmosis. El aporte cicatrizante se debe a las sales y de minerales que junto con el potasio, el calcio y el sodio convierten las playas en fuentes de salud.

Las algas entran en la gama de beneficios salidos de las fuentes marinas, porque contribuyen a sanar o aminorar los efectos de eccemas atópicos y la psoriasis.

Nadar mejora, por otra parte, las capacidades respiratorias de quien aprovecha los balnearios para practicar este deporte, el cual también tonifica como pocos los músculos, sumando un efecto estético nada desdeñable.

El aliciente emocional que produce un día de playa es otra razón de peso para decidirse por un feriado frente al mar. Solo ver el ir y venir de las olas o simplemente cerrar los ojos y escuchar el rumor de éstas debajo de una palmera produce una sensación de relajación total.

En el país, como en muchas partes del mundo aumentan los casos de pacientes con problemas de tiroides. Estos tienen en el mar una ayuda ponderable porque el yodo es un elemento básico en el combate del padecimiento. Por lo tanto, el baño de mar puede aumentar la función de las tiroides, ayudando a aumentar el metabolismo y, por consiguiente, a bajar de peso.

La sinusitis es otra dolencia común que se alivia con un baño de mar.

Y la brisa se añade a los beneficios por el simple hecho de que al estar saturada de minúsculas gotas de agua marina, abundantes en ozono y yodo, genera propiedades antibióticas y estimula las defensas del organismo. El salitre tiene un efecto calmante en el sistema nervioso que favorece la producción de serotonina, un neurotransmisor cerebral del que se deriva una sensación de bienestar.

La alimentación a base de pescados y mariscos cuando se está en la costa varios días hace que las vacaciones permitan ingerir nutrientes que el común de los dominicanos no incluye con regularidad en su dieta. Un pescado frito o a la parrilla es un capricho al que pocos renuncian en una playa local, donde también el lambí y los cangrejos son parte del menú. La absorción de fósforo está garantizada.

El paseo por la arena y el consiguiente masaje para los pies, que se traduce en un bienestar para todo el cuerpo es otro ingrediente positivo. El consejo de los médicos apunta a andar descalzo si la arena está cuidada para evitar cortaduras u otras afecciones y a no creerse todo lo que se dice en torno a las posibilidades curativas del agua de mar, como eso de que beberla es bueno para la salud.

Con tales ventajas, optar cuatro días por un baño de mar parecería una opción sin discusión.

El pero se impone, sin embargo, cuando se toman en cuenta las desventajas de una exposición constante al baño que acompaña el chapuzón o el nado acompasado entre charla amistosa entre agua refrescante. El sol que arropa el cuerpo con sus rayos ultravioletas es una de las notas negativas a tomar en cuenta.

¡Rayos!

El peligro de insolación es la advertencia socorrida de Semana Santa porque cuatro días de baños de sol exponen el cuerpo a una descarga mayor de los rayos ultavioletas. Sólo la prudencia –en el caso, el tiempo que se está a pleno sol sin cobijarse bajo una palmera o un techo- y los protectores pueden evitar los daños irreversibles a que se expone el cuerpo.

Los especialistas recomiendan usar un protector con factor 15 o superior. Y la advertencia vale si se toma en cuenta que según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerca de 60,000 personas mueren al año por sobreexposición a las radiaciones ultravioleta de la luz solar.

Melanomas y otros tipos de cánceres son el resultado de la toma de sol prolongada, según la entidad, que aconseja limitar el tiempo de exposición al sol, buscando la sombra cuando los rayos son más intensos (entre 11:00 de la mañana y 3:00 de la tarde), además de emplear lociones protectoras.

Los dominicanos blancos, los mulatos o mestizos, y también los más oscuros, que engloban la gran mayoría, no escapan al consejo porque los rayos ultravioletas. Toda la gama que va desde el fenotipo 1 hasta el 5.

Los dermatólogos advierten que cinco quemaduras por insolación son suficientes en la vida de una persona para que se corra el riesgo de contraer una enfermedad maligna en la piel. Es decir, que una insolación cada Semana Santa permite jugar a la ruleta rusa de una forma muy peculiar.

El protector debe ponerse antes de exponerse al sol y volver a colocarse periódicamente, porque cada vez que nos zambullimos se desvanece su efecto y es necesario volver a crear una capa aislante.