×
Compartir
Secciones
Última Hora
Podcasts
Encuestas
Servicios
Plaza Libre
Efemérides
Cumpleaños
RSS
Horóscopos
Crucigrama
Herramientas
Más
Contáctanos
Sobre Diario Libre
Aviso Legal
Versión Impresa
Redes Sociales
revista

Técnicas para conseguir la calma

La relajación encabeza la lista de métodos para combatir el estrés y los trastornos emocionales, pero muchos ignoran cómo alcanzarla.

Expandir imagen
Técnicas para conseguir la calma
"Tienes que relajarte". "Tómate las cosas con más serenidad". "Deberías desconectar". El cada vez más vertiginoso ritmo de vida y el consiguiente aumento del estrés, que ya se ha vuelto crónico en muchas personas, hace que estas recomendaciones suenen cada vez más. Pero una cosa es decirlo y otra conseguirlo.

La relajación es el recurso más recomendado, además de la medicación y la psicoterapia, para aliviar la tensión nerviosa y la ansiedad, dos trastornos que nos hacen perder el control de la situación, nos impiden acercarnos a lo que deseamos conseguir y van desgastando nuestro organismo.

Para sus seguidores, es la llave del bienestar y un complemento para aprovechar al máximo otras terapias. Llega a ser una forma de vivir, armonizar el cuerpo, la mente y las emociones.

No obstante, muchas personas todavía asocian esta terapia natural, con el mundo esotérico, desconocen en qué consiste y cuál es el mejor método para alcanzarla.

Lo cierto es que hay más de una decena de técnicas para relajarse, que emplean y combinan distintos modos de regulación respiratoria, control mental y distensión corporal.

"Pero esto no es un motivo para no intentarlo, ya que se las puede ir probando hasta dar con la más adecuada a la personalidad y estilo de vida de cada uno", señala a EFE-Reportajes, el doctor Santiago de la Rosa, presidente del capítulo de medicina naturista, del Colegio de Médicos de Madrid.

La paz aumenta la energía

La relajación es un medio para conseguir una buena activación fisiológica, para descansar y recuperar el cuerpo y la mente después de la actividad o el desgaste emocional, y devolverle su vitalidad. Al reducirse la frecuencia cardiaca y respiratoria, y la tensión muscular y arterial, cambia el modo de percibir e interpretar la realidad. Con calma, todo se ve distinto.

Según De la Rosa, "practicada a diario, ayuda a reequilibrar y fortalecer a la persona, le brinda más energía psíquica al permitirle descansar y "recargar las pilas", y le aporta la tranquilidad necesaria para afrontar las dificultades y decisiones sin la distorsión o crispación que provocan los nervios".

Además de aliviar la tensión y el estrés que nos causan ciertas actividades o relaciones, su práctica regular ayuda a reducir la ansiedad, el pánico, la tensión crónica o el dolor, a facilitar el sueño, mejorar la vida sexual, aliviar el asma, la hinchazón, la fatiga, la migraña, los males coronarios y úlceras. También contribuye a tratar la angustia y los miedos irracionales.

No obstante, la relajación puede ser nociva para aquellas personas que sufren epilepsia o diabetes, han vivido una experiencia traumática o están bajo tratamiento farmacológico.

A veces basta con una sola sesión para "quedar como nuevo", pero los verdaderos resultados aparecen con el paso del tiempo, cuando se la pone en práctica de manera habitual.

Conviene tener paciencia, descubrir las ventajas de la relajación, dejarse llevar y confiar en la técnica. También hay que buscar el lugar, postura y momento del día que sean más favorables.

La mayoría de los métodos requieren cierta atención y obligan a mantener una actividad consciente del cerebro. Lo más fácil y eficaz para relajarse consiste en procurar un aflojamiento de la actividad física y mental en algún momento del día o cuando una situación lo requiera.

La "cabezadita" del mediodía, en que dormitamos 5 a 10 minutos sin caer en el letargo total, es una relajación espontánea, que nos permite reponer fuerzas.

Si está bien hecha, es fácil quedarse dormido, porque es un estado vecino al sueño.

EL AMBIENTE IDEAL

El doctor De la Rosa recomienda "vestir ropa cómoda y holgada para relajarse, que permita moverse libremente sin oprimir, y cubrir el suelo donde uno se tumba con una manta, alfombra o colchoneta, para evitar sentir frío o alguna incomodidad".

Hay que relajarse en una habitación con luz tenue y sin ruidos, con una temperatura ni muy fría ni calurosa, sin corrientes de aire. Si no se dispone de un sillón para aflojarse, se puede aprovechar un sofá, la cama, la alfombra, el cuarto de baño, u otro lugar apacible en casa o el trabajo, o entorno habitual.

Para comenzar basta con una sesión diaria de 10 a 15 minutos, cuya duración se puede ir aumentando a medida que uno se acostumbra a los ejercicios. Para una eficacia absoluta, se recomienda relajarse de 15 a 30 minutos diarios, a la misma hora, por ejemplo, antes de dormir o después de comer.

Todo esfuerzo o expectativa de conseguir la relajación es contraproducente porque contribuye a producir un estado opuesto al que se pretende. Por eso conviene eliminar todo interés de "tener que hacer" o "tener que lograr", cuando uno se relaja.