¿Tienes el SPM?

Tenía todos los síntomas, tantos que hasta su jefe los notó: se paseaba nerviosa, brincaba ante el más mínimo comentario, cambiaba de humor como un columpio y una espinilla delatora le salió en el centro de la frente. El jefe, entre harto y divertido, le lanzó la ofensiva pregunta: ¿Tienes el SPM?
La joven del cuento sufría de un caso típico (ni siquiera grave), de síndrome pre-menstrual (SPM), que puede ser peor que el hecho en sí mismo, aunque es destacable que para muchas féminas el sazonado síndrome no viene al caso.
CUESTIÓN DE HORMONAS
Por si no lo sabías, el síndrome pre-menstrual es un desbalance entre las hormonas progesterona y estrógeno, previo al ciclo menstrual femenino. La progesterona es conocida como la "hormona de la armonía" y sus niveles decrecen significativamente entre la ovulación y el período en sí. El estrógeno, por otro lado, aumenta notablemente para este tiempo. Los síntomas más comunes incluyen irritabilidad, sensación de pesadez, calambres, fatiga, entre otros.
Para las que sí sufren todos los síntomas y algunos más, les tenemos algunos consejos nutricionales para que preparen su cuerpo y su mente… hasta que llegue la menopausia:
Aumenta el consumo de granos enteros: consume más de 4 porciones diarias de cereales o panes de harina integral. Los granos enteros son ricos en vitaminas del complejo B, que ayudan a elevar los niveles de estrógeno antes del ciclo menstrual.
Incluye fibras solubles y carbohidratos complejos: avena, lentejas, frutas y vegetales contienen fibra soluble que ayuda a estabilizar los niveles de azúcar y controla la ansiedad por el dulce; ni hablar, que te prolonga la sensación de llenura por mucho más tiempo, evitando ansiedades que en nada ayudan cuando ya nos vemos hinchadas.
Limita el azúcar y la sal: esta última es culpable de la retención de líquidos y la sensación de hinchazón constante.
Cuidado con pasarte de cafeína: limita el café, té, chocolate y otras bebidas cafeinadas en tu dieta diaria (no más de 2 tazas al día). La cafeína nos mantiene despiertas pero en esos días, más irritables.
Prefiere vegetales de hojas verdes: las espinacas y las lechugas (mientras más oscuras, mejor) contienen vitamina E, que ayuda a disminuir la sensibilidad extrema en el área de los senos, de las molestias más odiadas en esos días.
Consume alimentos ricos en magnesio y calcio: un bajo nivel de magnesio (mineral presente en las nueces, granos enteros, frijoles, leche y semillas), está asociado con la sensación de cansancio, dolores de cabeza y debilidad en general. El calcio, por su parte, se ha demostrado que reduce significativamente los síntomas más comunes del PMS. Buenas fuentes de calcio las encontramos en lácteos bajos en grasa, sardinas (con sus hueso), tofú, almendras, germinados de soya, brócoli y otros.
Otros consejos nutricionales nos indican evitar las grasas, y aumentar el consumo de pescados grasos ricos en Omega 3 (tuna, macarela, salmón) y consumir proteínas de alta calidad.
Come con moderación, evitando los atracones o las dietas restrictivas. Un comportamiento extraño en los patrones de alimentación agravarán el humor y exagerarán los síntomas asociados al síndrome.
Ya está bueno de consejos para mujeres; ahora uno para los hombres: si quieren salir vivos de una discusión, nunca saquen el expediente del síndrome pre-menstrual como "excusa" contra una mujer. Aunque tengan la razón… ¡la pierden!
La joven del cuento sufría de un caso típico (ni siquiera grave), de síndrome pre-menstrual (SPM), que puede ser peor que el hecho en sí mismo, aunque es destacable que para muchas féminas el sazonado síndrome no viene al caso.
CUESTIÓN DE HORMONAS
Por si no lo sabías, el síndrome pre-menstrual es un desbalance entre las hormonas progesterona y estrógeno, previo al ciclo menstrual femenino. La progesterona es conocida como la "hormona de la armonía" y sus niveles decrecen significativamente entre la ovulación y el período en sí. El estrógeno, por otro lado, aumenta notablemente para este tiempo. Los síntomas más comunes incluyen irritabilidad, sensación de pesadez, calambres, fatiga, entre otros.
Para las que sí sufren todos los síntomas y algunos más, les tenemos algunos consejos nutricionales para que preparen su cuerpo y su mente… hasta que llegue la menopausia:
Aumenta el consumo de granos enteros: consume más de 4 porciones diarias de cereales o panes de harina integral. Los granos enteros son ricos en vitaminas del complejo B, que ayudan a elevar los niveles de estrógeno antes del ciclo menstrual.
Incluye fibras solubles y carbohidratos complejos: avena, lentejas, frutas y vegetales contienen fibra soluble que ayuda a estabilizar los niveles de azúcar y controla la ansiedad por el dulce; ni hablar, que te prolonga la sensación de llenura por mucho más tiempo, evitando ansiedades que en nada ayudan cuando ya nos vemos hinchadas.
Limita el azúcar y la sal: esta última es culpable de la retención de líquidos y la sensación de hinchazón constante.
Cuidado con pasarte de cafeína: limita el café, té, chocolate y otras bebidas cafeinadas en tu dieta diaria (no más de 2 tazas al día). La cafeína nos mantiene despiertas pero en esos días, más irritables.
Prefiere vegetales de hojas verdes: las espinacas y las lechugas (mientras más oscuras, mejor) contienen vitamina E, que ayuda a disminuir la sensibilidad extrema en el área de los senos, de las molestias más odiadas en esos días.
Consume alimentos ricos en magnesio y calcio: un bajo nivel de magnesio (mineral presente en las nueces, granos enteros, frijoles, leche y semillas), está asociado con la sensación de cansancio, dolores de cabeza y debilidad en general. El calcio, por su parte, se ha demostrado que reduce significativamente los síntomas más comunes del PMS. Buenas fuentes de calcio las encontramos en lácteos bajos en grasa, sardinas (con sus hueso), tofú, almendras, germinados de soya, brócoli y otros.
Otros consejos nutricionales nos indican evitar las grasas, y aumentar el consumo de pescados grasos ricos en Omega 3 (tuna, macarela, salmón) y consumir proteínas de alta calidad.
Come con moderación, evitando los atracones o las dietas restrictivas. Un comportamiento extraño en los patrones de alimentación agravarán el humor y exagerarán los síntomas asociados al síndrome.
Ya está bueno de consejos para mujeres; ahora uno para los hombres: si quieren salir vivos de una discusión, nunca saquen el expediente del síndrome pre-menstrual como "excusa" contra una mujer. Aunque tengan la razón… ¡la pierden!
Diario Libre
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