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Tras las huellas de los arquitectos españoles en el exilio

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Tras las huellas de los arquitectos españoles en el exilio
Arquitecto Juan Ignacio del Cueto
La trayectoria profesional de los arquitectos que durante la Guerra Civil Española tuvieron que salir de su país al exilio, es el tema de investigación que el mexicano Juan Ignacio del Cueto tomó como proyecto de tesis para obtener un doctorado sobre "Historia, Teoría y Crítica de la arquitectura en el Siglo XX".

Luego de presentar su tesis hace unos diez años, la pasión por el tema llevó al arquitecto mexicano a continuar sus investigaciones, con cuyos resultados tiene previsto publicar un libro. Del Cueto, quien

es investigador de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), visitó recientemente República Dominicana como parte de los trabajos de investigación del tema.

¿Cuándo y por qué empieza a interesarse por la vida de los arquitectos españoles exiliados?

Fue en 1986, hace 20 años. Hice mi carrera en la Universidad Nacional Autónoma de México, y me fui a hacer un doctorado en Barcelona sobre Historia, Teoría y Crítica de la arquitectura en el siglo XX y tomé como tema, el de los arquitectos exiliados españoles.

Aunque presenté mi tesis doctoral hace diez años, he seguido estudiando e investigando, porque es un tema al que vuelvo recurrentemente. Ahora tengo la intención de publicar un libro.

¿Se sabe cuántos arquitectos abandonaron a España durante la Guerra Civil?

Fueron unos 50 arquitectos, 25 de los cuales llegaron a México. De éstos se sabe que unos cuatro pasaron por la República Dominicana antes de llegar a México.

¿Cómo se reflejó el paso de esos arquitectos en este país?

Algunos permanecieron un buen tiempo, como Tomás Auñón , que hizo varias obras antes de llegar a México en el año 1946. Al parecer vivió aquí, en República Dominicana, unos 6 ó 7 años. Pero el más importante o trascendente fue Bernardo Cisnero de los Ríos, que llegó a ser jefe de construcciones escolares en España y luego ministro del gobierno republicano. Este arquitecto fue invitado por el gobierno de Rafael Leónidas Trujillo para encargarse de algo en el ministerio de Obras Públicas de aquí, pero parece que sus ideas democráticas no congeniaban con lo que sucedía en el país y tuvo que exiliarse en México.

¿Qué cosas encontró en el país de esos arquitectos?

Es la primera vez que vengo y he visto algunas cosas de Auñón, seguiré buscando por Santiago y Jarabacoa, y quisiera ver archivos de obras públicas para ver si aparece alguna relación de los trabajos de Cisnero de los Ríos.

Luego hay otros arquitectos muy jóvenes que fueron Oscar Coll, que estudió en Madrid y se enroló en el ejército popular. El otro fue el catalán Esteban Marcos que estudió en Barcelona. Ellos cuatro fueron los que pasaron por aquí y luego acabaron viviendo en México, de los dos últimos aún no he encontrado nada, pero seguiré rastreando para ver qué aparece.

De los que salen al exilio la mayoría llega a México, ¿por qué?

Llegan tantos a México porque este país tuvo la postura más solidaria con los españoles. México abrió sus puertas y llegaron más de 20 mil exiliados, muchos de ellos profesionistas, intelectuales, artistas e inyectaron mucho a la cultura mexicana. Su impacto a nivel cultural fue fundamental.

Otros arquitectos quedaron en Europa, en países como Francia o la Unión Soviética. Otros fueron a los Estados Unidos, y otros a Latinoamérica. Está por ejemplo, Germán Rodríguez Arias, en Chile, que construyó la famosa casa de Pablo Neruda, en Isla Verde.

¿Cómo fue la trayectoria profesional de estos arquitectos?

Se ha hecho un trabajo bastante metódico. De los 50 que salieron de España tres fueron como las grandes figuras del exilio. Uno en los Estados Unidos, que fue José Luis Sert. Otro en Argentina que fue Antonio Bonell Castellana, y el otro en México que fue Félix Candela. Ellos fueron como los arquitectos que descollaron. Los demás hicieron una labor más discreta, pero seria, siempre comprometida y profesional. Mantuvieron sus principios de honestidad y de buen hacer en un plano mucho más discreto.

¿Qué se extrae del trabajo de esos profesionales?

De Sert está una famosa fundación en Barcelona, que se inaugura en 1945. De Castellana, hubo muy buenas obras en Buenos Aires y Uruguay y de Félix Candela obras importantísimas en México. Su obra se aleja de los dogmas del movimiento moderno y hace una arquitectura más ubicada en el expresionismo estructural.

Candela tuvo mucho éxito en México en la década de los 60 por unas estructuras laminales de hormigón armado, para ejes parabólicos. Aquí también hizo algo y en Puerto Rico.

¿El trabajo de esos arquitectos respondió a algún estilo en específico?

Estos tres arquitectos salen relativamente jóvenes de España y ya están formados un poco dentro de los nuevos postulados de la arquitectura moderna. Otros salen un poco ya mayores con una arquitectura más academicistas, más tradicional. Pero los arquitectos se sorprenden mucho al llegar a un países como México, porque allí encuentran una situación mucho más digerida de lo que es la arquitectura racionalista que apenas se incorporaba en España. Cuando vino la guerra civil y el gobierno fascistas de Francisco Franco prohibió prácticamente el lenguaje moderno, en esa época de los 40 y los 50, toda la arquitectura que se hace en España no fue moderna, sino facista y monumentalista, como la que se ve aquí de Trujillo.

Los arquitectos que llegaron a México tuvieron la gran fortuna de un país que les abrió las puertas y les permitió ejercer y que además llegaron a un caldo de cultivo y riqueza impresionante, artística y cultural y con su herencia Española, y en ese sentido fueron bien afortunados.

¿Luego de estudiar modelos y estilos pasados, que opinión tiene de la arquitectura actual?

Me entusiasma la arquitectura de los 30 a los 50, pero creo que a partir de los 70 y los 80 surgió una especie de hoyo negro donde se pierde el rumbo de manera dramática. Creo que los últimos 15 años presentan cosas más interesantes, a partir de la recuperación de los conceptos fundamentales del movimiento moderno muy criticado en los 80 y que dio lugar a movimientos del post modernismo. Pero creo que ahora se están haciendo cosas interesante, aunque mucha mala arquitectura. Entiendo que la mayor parte de lo que se hace es construcción nada más y basada en cálculos financieros y cuestiones comerciales. Hay poca arquitectura de calidad, pero la que hay es muy buena.