Una lonchera nutritiva
Utilizar alimentos naturales es la consigna para favorecer una adecuada alimentación
La doctora Soledad Mateo Dicló, especialista en nutrición, aconseja un buen desayuno en el que se debe incluir un tipo de cereal, una fuente proteica y una ración de fruta. "Si el niño desayuna antes de ir a la escuela, lo que lleve en la lonchera estará de más" aclara. Sin embargo, aporta algunos ejemplos de loncheras nutritivas: "Si el niño desayuna pan con huevo puede llevar un yogurt y si come un guineo con un pedazo de jamón, puede combinar un yogurt y una ración de granola".
Para esta especialista existe un problema muy común en esta sociedad, y es que la mayoría de los niños van a la escuela sin desayunar y luego compran comida chatarra en las cantinas, lo cual atenta contra los buenos hábitos alimenticios. Una buena alimentación diaria –dice- debe contener cinco frutas diferentes, cuatro tipo de vegetales, tres carbohidratos (pan, yuca, guineo, arroz, pan), dos de proteínas (carne y granos) y un nivel de grasa (que no necesariamente tiene que ser aceite) sino que se pueden elegir otros variantes como semillas de maní. En general los nutricionistas coinciden en recomendar meriendas caseras, que incluyan frutas y evitar las frituras que tanto apetecen los niños, o las chucherías dulces y saladas que contiene azúcar y grasas saturadas que, en exceso, no son beneficiosas para la salud, especialmente en los más pequeños. Cabe destacar que varios colegios privados del país –especialmente los americanos- ofrecen una lista indicativa, para orientar a los padres, con los alimentos que deben incluirse en una lonchera, y apuntan a que estos sean los más saludables posible como pasas de uvas, frutas, platanitos sin colorantes, mantequilla de maní y emparedados. La responsabilidad final es de los padres o de las mamás quienes en su mayoría llevan el control de la alimentación de sus hijos.
Ayuda a tus hijos
La American Academy of Child and Adolescente Psychiatry indica algunas formas de manejar la obesidad en niños y adolescentes que incluyen:
Comenzar un programa de control de peso.
Cambiar los hábitos de comer.
Planificar las comidas.
Hacer una mejor selección de los alimentos.
Controlar las porciones.
Consumir menos calorías.
Aumentar la actividad física.
Conocer lo que el niño come en la escuela.
Hacer las comidas en familia.
No utilizar alimentos como premios.
Limitar las meriendas.
Efectos
Aunque en nuestra sociedad este instalada la idea de que un niño gordito es sinónimo de saludable, hay que estar alerta de que esa aparente "gordura" no sea síntoma de sobrepeso u obesidad. Si bien para los padres es difícil reconocer algunos problemas que pueden afectar a los hijos, este tema requiere atención para evitar males mayores que afecten no sólo físicamente sino emocionalmente al niño. Hay que tener en cuenta que los niños y adolescentes con sobrepeso están en situación de padecer graves problemas de salud como diabetes, hipertensión arterial y niveles de colesterol alto (anteriormente considerados exclusivos de adultos), problemas óseos y articulares, tendencia a fatigarse con facilidad -lo que dificulta su participación en los deportes-, trastornos hepáticos, depresión y tendencia a madurar prematuramente, y en el caso de las adolescentes pueden tener ciclos menstruales irregulares y problemas de fertilidad en la etapa adulta.
Buenas conductas
Es importante no premiar la buena conducta con golosinas y dulces ni evitar el mal comportamiento negando estos alimentos.
No imponer la norma de dejar el plato limpio (si el niño está satisfecho, no hay que obligarlo a comer todo lo servido en el plato).
No hablar sobre "alimentos prohibidos" ni eliminar los dulces favoritos de la dieta porque los niños pueden rebelarse y comerlos cuando están fuera de la casa en cantidades excesivas.
Reducir el tiempo que los niños y adolescentes pasan frente al televisor, la computadora o los videojuegos e incentivar la actividad física, desde caminar y pasear hasta la práctica de deportes. Varios estudios han demostrado que los niños que pasan más de cuatro horas diarias frente al televisor tiene más probabilidades de sobrepeso en comparación con aquellos que pasan dos horas o menos.
Pequeños cambios de rutinas pueden marcar la diferencia y cuanto antes se pongan en práctica, mejores serán los resultados.
Para esta especialista existe un problema muy común en esta sociedad, y es que la mayoría de los niños van a la escuela sin desayunar y luego compran comida chatarra en las cantinas, lo cual atenta contra los buenos hábitos alimenticios. Una buena alimentación diaria –dice- debe contener cinco frutas diferentes, cuatro tipo de vegetales, tres carbohidratos (pan, yuca, guineo, arroz, pan), dos de proteínas (carne y granos) y un nivel de grasa (que no necesariamente tiene que ser aceite) sino que se pueden elegir otros variantes como semillas de maní. En general los nutricionistas coinciden en recomendar meriendas caseras, que incluyan frutas y evitar las frituras que tanto apetecen los niños, o las chucherías dulces y saladas que contiene azúcar y grasas saturadas que, en exceso, no son beneficiosas para la salud, especialmente en los más pequeños. Cabe destacar que varios colegios privados del país –especialmente los americanos- ofrecen una lista indicativa, para orientar a los padres, con los alimentos que deben incluirse en una lonchera, y apuntan a que estos sean los más saludables posible como pasas de uvas, frutas, platanitos sin colorantes, mantequilla de maní y emparedados. La responsabilidad final es de los padres o de las mamás quienes en su mayoría llevan el control de la alimentación de sus hijos.
Ayuda a tus hijos
La American Academy of Child and Adolescente Psychiatry indica algunas formas de manejar la obesidad en niños y adolescentes que incluyen:
Comenzar un programa de control de peso.
Cambiar los hábitos de comer.
Planificar las comidas.
Hacer una mejor selección de los alimentos.
Controlar las porciones.
Consumir menos calorías.
Aumentar la actividad física.
Conocer lo que el niño come en la escuela.
Hacer las comidas en familia.
No utilizar alimentos como premios.
Limitar las meriendas.
Efectos
Aunque en nuestra sociedad este instalada la idea de que un niño gordito es sinónimo de saludable, hay que estar alerta de que esa aparente "gordura" no sea síntoma de sobrepeso u obesidad. Si bien para los padres es difícil reconocer algunos problemas que pueden afectar a los hijos, este tema requiere atención para evitar males mayores que afecten no sólo físicamente sino emocionalmente al niño. Hay que tener en cuenta que los niños y adolescentes con sobrepeso están en situación de padecer graves problemas de salud como diabetes, hipertensión arterial y niveles de colesterol alto (anteriormente considerados exclusivos de adultos), problemas óseos y articulares, tendencia a fatigarse con facilidad -lo que dificulta su participación en los deportes-, trastornos hepáticos, depresión y tendencia a madurar prematuramente, y en el caso de las adolescentes pueden tener ciclos menstruales irregulares y problemas de fertilidad en la etapa adulta.
Buenas conductas
Es importante no premiar la buena conducta con golosinas y dulces ni evitar el mal comportamiento negando estos alimentos.
No imponer la norma de dejar el plato limpio (si el niño está satisfecho, no hay que obligarlo a comer todo lo servido en el plato).
No hablar sobre "alimentos prohibidos" ni eliminar los dulces favoritos de la dieta porque los niños pueden rebelarse y comerlos cuando están fuera de la casa en cantidades excesivas.
Reducir el tiempo que los niños y adolescentes pasan frente al televisor, la computadora o los videojuegos e incentivar la actividad física, desde caminar y pasear hasta la práctica de deportes. Varios estudios han demostrado que los niños que pasan más de cuatro horas diarias frente al televisor tiene más probabilidades de sobrepeso en comparación con aquellos que pasan dos horas o menos.
Pequeños cambios de rutinas pueden marcar la diferencia y cuanto antes se pongan en práctica, mejores serán los resultados.
Diario Libre
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