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Ya funciona "el camino del cielo"

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Ya funciona el camino del cielo
El camino del tren cruza por altas montañas.
Pekín. El primer ferrocarril de pasajeros que llegó al altiplano del Tíbet partió el pasado sábado, de la remota ciudad de Golmud, en la provincia de Qinghai, con destino a la capital tibetana, Lhasa.

La locomotora de este tren, fabricado por la empresa mixta chino-canadiense Bombardier Sifang, se puso en marcha a las 11:00 hora local (3:00 GMT) con 600 pasajeros a bordo, tras una ceremonia encabezada por el presidente Hu Jintao. Otro tren partió a la misma hora desde Lhasa con destino a Lanzhou (capital de Gansu, noroeste) con más de 600 pasajeros a bordo.

Hu, quien fue, precisamente, secretario general de Partido Comunista en Tíbet a finales de los años 80 y principios de los 90, destacó que el nuevo ferrocarril es "otro magnífico logro que hemos conseguido en el impulso de modernización socialista". Según el presidente esta obra sitúa a China entre las naciones más avanzadas.

Entre los pasajeros del primer tren se encontraban trabajadores que participaron en la construcción del ferrocarril, periodistas y representantes de la Administración, que viajan en vagones donde se muestran placas con "Los ocho honores y deshonras" de la moral socialista, enumerados por el presidente Hu.

Desde Golmud, el tren tardó unas ocho horas en llegar al límite entre la provincia de Qinghai y la región autónoma del Tíbet, en los montes Tanggula, donde las vías pasan por el punto más alto nunca antes alcanzado por un ferrocarril (5.072 metros).

El tren, presentado por el Gobierno comunista como un proyecto clave para sacar al Tíbet del subdesarrollo y el aislamiento, se ha construido en dos fases: la primera entre 1956 y 1984, en la que participaron soldados del ejército, y la segunda entre junio de 2001 y octubre de 2005.

Los nuevos trenes presentan ciertas peculiaridades: cada asiento esta dotado de mascarillas de oxígeno que podrán ser usadas por los pasajeros que sufran mal de altura u otros trastornos derivados del fuerte ascenso, y los cristales están dotados de un filtro que evita el paso de los rayos ultravioleta (que se hacen más potentes y perjudiciales con el aumento de la altura).

El nuevo tren, que también cruza los montes Kunlun, alcanza alturas hasta 250 metros mayores que las de los trenes andinos peruanos, que hasta ahora tenían el récord del ferrocarril más alto del planeta.

El tren Qinghai-Tíbet (o "Qingzang''), que la propaganda ya apoda "el camino del cielo", es presentado por China como una muestra de su avanzada tecnología, pero los ecologistas criticaron el proyecto desde el inicio, asegurando que contamina las reservas naturales del altiplano por las que pasa.

Por otra parte, el exilio tibetano, liderado por el Dalai Lama, también ha acusado a Pekín de construir este tren para aumentar la llegada de "colonos" chinos al Tíbet, contribuyendo a la progresiva pérdida de cultura e identidad del pueblo tibetano.