Trump genera polémica al bromear con que lo llaman "rey" y permitir comparación con Jesucristo
Durante el evento, Paula White-Cain comparó la situación de Trump con la Pasión de Cristo, lo que desató una ola de críticas en redes sociales

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, abrió la Semana Santa con comentarios que provocaron una inmediata polémica, al bromear con que lo llaman "rey" y permitir que su principal asesora espiritual lo comparara directamente con Jesucristo durante un acto oficial en la Casa Blanca.
El pasado 1 de abril de 2026, el mandatario recibió a más de 100 líderes evangélicos y católicos en un almuerzo de Pascua celebrado en el Salón Este, presentado por su administración como una conmemoración de la libertad religiosa.
Sin embargo, el evento derivó en controversia tras sus declaraciones sobre el poder y el discurso de su consejera religiosa, Paula White-Cain, quien estableció un paralelismo entre sus problemas legales y la Pasión de Cristo.
El video del encuentro, que fue publicado brevemente en el canal oficial de la Casa Blanca en YouTube, fue retirado poco después, aunque ya se había difundido ampliamente en redes sociales.
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El comentario del "rey"
En paralelo al almuerzo y en vísperas de un discurso nacional sobre la guerra con Irán, Trump retomó un calificativo que ha generado debate en los últimos meses.
"Ahora me llaman rey, ¿lo pueden creer?", expresó.
A continuación, bromeó diciendo: "Soy tan rey que no consigo que me aprueben un salón de baile", y añadió: "Podría hacer mucho más si fuera un rey".
Las declaraciones, recogidas por el medio ANI tras una aparición en la Casa Blanca el 2 de abril de 2026, fueron interpretadas por analistas como algo más que una broma, en medio de críticas previas por el uso de ese término.
Ya en octubre de 2025, antes de las protestas nacionales de "No a los reyes", Trump había dicho a Fox Business: "Me llaman rey. No soy un rey". No obstante, sus comentarios más recientes, en los que repitió el calificativo e insinuó limitaciones por obstáculos administrativos, marcaron un tono distinto.
Días antes, el Domingo de Ramos, el 30 de marzo de 2026, el presidente también compartió una carta del evangelista Franklin Graham, quien le instaba a aceptar a Jesucristo como su Salvador, en lo que analistas describen como una creciente mezcla entre discurso político e imaginería religiosa.
El discurso que encendió la reacción
El momento más polémico no provino directamente del presidente, sino de White-Cain, su asesora principal en asuntos religiosos y figura cercana desde la campaña de 2016.
Tras la intervención de Trump, la predicadora tomó la palabra y se dirigió a él con un mensaje que generó fuertes reacciones:
"Jesús nos enseñó muchísimas lecciones a través de su muerte, sepultura y resurrección. Nos mostró que un gran liderazgo y una gran transformación requieren un gran sacrificio. Y señor presidente, nadie ha pagado el precio como usted lo ha pagado".
Continuó: "Casi te cuesta la vida. Fuiste traicionado, arrestado y acusado falsamente. Es un patrón común que nuestro Señor y Salvador nos mostró. Pero para él no terminó ahí, ni para ti".
Concluyó: "Y, señor, gracias a su resurrección, tú resucitaste. Porque él venció, tú venciste".
Trump sonrió durante el discurso, mientras los asistentes respondieron con aplausos. Según informó PBS NewsHour, la Casa Blanca no ofreció explicaciones sobre la eliminación del video del evento.
