Expertos recomiendan dejar de usar esponjas de baño por riesgos para la piel
El uso frecuente de esponjas de baño loofah puede provocar irritaciones y brotes de acné, especialmente en pieles sensibles

Aunque durante años han sido consideradas aliadas para exfoliar la piel, ahora, especialistas en Estados Unidos advierten que las esponjas de baño tipo "loofah" podrían estar causando más daño que beneficio.
De acuerdo con dermatólogos y expertos en cuidado de la piel, el ambiente húmedo del baño convierte estas esponjas en un lugar ideal para la proliferación de bacterias. Al retener agua, células muertas y residuos, pueden convertirse en un foco de microorganismos que, al reutilizarse, se transfieren nuevamente a la piel limpia.
Esta situación puede aumentar el riesgo de irritaciones, brotes de acné e inflamación cutánea.
Además, el uso frecuente de estas esponjas puede resultar demasiado agresivo para la piel. La exfoliación excesiva puede eliminar los aceites naturales que protegen la barrera cutánea, provocando resequedad, enrojecimiento y mayor sensibilidad.
Especialistas que conversaron con el New York Times explican que frotar la piel con este tipo de herramientas puede debilitar su estructura natural, haciéndola más vulnerable a daños e infecciones.
Riesgos para pieles sensibles
El impacto puede ser aún mayor en personas con piel sensible o condiciones como acné, eccema o queratosis pilaris, ya que el uso de esponjas puede empeorar estos cuadros.
- Ante este panorama, los expertos recomiendan optar por métodos más suaves de exfoliación, como productos con ingredientes químicos que eliminan las células muertas de forma controlada y menos agresiva.
También sugieren que, en muchos casos, el uso de las manos es suficiente para la higiene diaria. Como alternativa, se pueden emplear paños suaves, siempre que se laven después de cada uso.
Consejos para el uso de esponjas
Para quienes prefieren seguir utilizando esponjas, los especialistas aconsejan mantenerlas limpias, secarlas completamente después de cada uso, desinfectarlas regularmente y reemplazarlas con frecuencia para reducir los riesgos.
En definitiva, los expertos coinciden en que una higiene adecuada no debe comprometer la salud de la piel, por lo que recomiendan reconsiderar el uso de este popular accesorio de baño.

