Acusado de incendio mortal en Nueva York dijo que necesitaba "desahogar su rabia"
El incendio, que ocurrió en un edificio residencial, dejó también a varias personas heridas y a dos bomberos afectados durante la emergencia

Un hombre de la ciudad de Nueva York fue acusado por la muerte de cuatro personas, entre ellas un niño pequeño, luego de presuntamente prender fuego a un edificio residencial el mes pasado en un ataque de ira por haber perdido su trabajo, informaron los fiscales, según la agencia AP.
La fiscal de distrito de Queens, Melinda Katz, indicó que la elección del edificio fue aleatoria y describió el hecho como "uno de los mayores crímenes que este distrito ha visto en mucho tiempo".
Cronología del incendio y acciones del acusado
Según la denuncia penal citada por AP, los fiscales sostienen que Roman Amatitla, de 38 años, fue visto entrando y saliendo del edificio en varias ocasiones el pasado 16 de marzo.
Tras comprar una caja de cerillas y robar una cerveza de una gasolinera cercana, regresó al inmueble, prendió fuego a un trozo de papel y lo colocó sobre un montón de basura en la escalera; posteriormente observó cómo se propagaban las llamas mientras bebía una cerveza en el exterior.
El abogado del acusado no respondió a las solicitudes de comentarios.
Consecuencias y cargos legales
El incendio provocó la muerte de Sihan Yang, de 3 años, Chengri Cui, de 49 años, y Shin Chie, de 61 años. Un cuarto residente, Hong Zhao, de 64 años, falleció tras saltar por una ventana intentando escapar de las llamas, reportó AP.
Otras cuatro personas recibieron atención médica por lesiones, algunas de gravedad, después de lanzarse desde el edificio. Además, dos bomberos resultaron heridos cuando una escalera colapsó durante las labores de emergencia.
Según la denuncia citada por la agencia AP, Amatitla, también residente de Queens, declaró posteriormente a los investigadores que sabía que el edificio estaba ocupado y que la gente resultaría perjudicada, pero que necesitaba "desahogar su rabia" tras haber sido despedido de su trabajo.
La acusación señala además que el hombre afirmó que su despido no tenía relación con el edificio ni con ninguna de las personas que residían allí.
El acusado enfrenta ocho cargos de asesinato en segundo grado, además de incendio provocado y otros delitos. De ser declarado culpable, podría recibir una condena que va desde 25 años de prisión hasta cadena perpetua, según informaciones recogidas por la agencia AP.


