"Se me salen las lágrimas", el testimonio de un dominicano afectado por los incendios en Madrid
Roberto Figueroa tuvo que abandonar su casa, su negocio y animales debido a los incendios que amenazan a la Comunidad de Madrid

Alrededor de las 8:00 de la noche (hora local), el dominicano Roberto Figueroa salió de su casa, liberó a sus animales y cerró su negocio sin saber cuándo podrá regresar ni cuánto de sus pertenencias logrará recuperar, luego de que las autoridades ordenaran la evacuación de todos los residentes de la zona por el avance de un incendio forestal impulsado por los fuertes vientos.
"La Guardia Civil y la Policía Nacional sacaron a toda la población por orden de la Comunidad de Madrid y del Gobierno central", explicó.
Figueroa vive en Zarzalejo, un municipio situado al noroeste de la Comunidad de Madrid que actualmente está amenazado por varios incendios forestales que afectan la región. El fuego avanza con rapidez y ya ha causado importantes daños en Robledo, donde dejó en situación "crítica" el complejo de antenas de la NASA.
"Sí, estamos justo hacia donde vienen las llamas", dijo el dominicano al ser consultado sobre la cercanía del incendio. "Cogí algunas cosas, no pude llevarme todo. Tengo un bar-restaurante y tuve que cerrarlo y dejarlo ahí", agregó.
- Figueroa tiene más de 37 años viviendo en España y 10 de ellos en Zarzalejo.
Según relató, una vez se emitió la orden oficial de evacuación, las autoridades movilizaron autobuses para trasladar a quienes no disponían de vehículo y permitieron que quienes sí lo tenían abandonaran el pueblo por sus propios medios, siempre que lo hicieran de inmediato.
De manera concreta, Figueroa indica que el fuego se encontraba a unos dos kilómetros de su hogar cuando las autoridades decidieron evacuar a todas las personas que viven allí, incluido un hogar de ancianos, para lo cual movilizaron más de 10 ambulancias.
Tuvo que liberar a sus animales
El dominicano explicó que no tenía forma de transportar a sus animales, por lo que se vio obligado a dejar en libertad a tres caballos, decenas de gallinas y varios patos, siguiendo las instrucciones de las autoridades, que le indicaron que no podían permanecer encerrados. Su perro fue puesto a salvo por su pareja.
"Se me sale la lágrima de vez en cuando de pensar, de la impotencia de no poder hacer nada, de querer acercarme y que las autoridades te bloqueen, que no puedes llegar", dijo, al describir la angustia que le provoca la situación.
Actualmente permanece en la casa de una hija, en San Lorenzo de El Escorial, a unos 10 kilómetros del frente del incendio.
Figueroa valoró la rápida respuesta de las autoridades y los protocolos activados para proteger a la población. También destacó la solidaridad de la comunidad dominicana en la zona, que comenzó a organizarse para brindar alojamiento y apoyo a quienes fueron evacuados.
"En el Escorial sí, hay un comunidad de dominicanos muy grande, que nos estamos llamado ahora para ponernos a disposición uno del otro, donde se va a ubicar los que salgamos o los que salimos de estos sitios (evacuados) para saber donde dormir y donde estar, por lo menos para para la noche", explicó.
"Uno tiene las manos atadas"
A pesar de la organización del operativo, Figueroa admite que la incertidumbre es inevitable. Por ahora, asegura, solo queda esperar a que las autoridades logren controlar el incendio y autoricen el regreso de los evacuados.
"Esto es algo muy difícil porque uno tiene las manos atadas. Uno no sabe para dónde tirar, para dónde ir, qué hacer. Solo queda esperar, reunirnos, apoyarnos unos a otros, tomarnos un café y esperar a que mejore un poquito esta situación y que las autoridades puedan controlarla", expresó.
Miles de evacuados
Debido al gran incendio forestal fuera de control, las autoridades ordenaron evacuar o confinar a unas 50,000 personas en varias localidades de la Comunidad de Madrid. Además, otras 13,000 personas resultaron afectadas en la vecina provincia de Ávila por otro incendio, mientras que la superficie quemada entre ambos siniestros supera las 18,000 hectáreas.
La gravedad de la situación llevó al Gobierno español a declarar la emergencia nacional y solicitar apoyo a la Unión Europea.
Es la cifra estimada de dominicanos que viven en la Comunidad de Madrid, según datos del último Informe del Registro Sociodemográfico de los Dominicanos en el Exterior
El principal obstáculo para controlar las llamas sigue siendo el viento, con rachas de hasta 60 kilómetros por hora, que transportan pavesas a grandes distancias y provocan nuevos focos de incendio más allá de las líneas de contención.
El temor es que ambos incendios, el de Madrid y el de Ávila, lleguen a confluir y sus dimensiones hagan aún más difícil su control, mientras un rosario de fuegos de menor envergadura y virulencia siguen afectando a otras partes de España.
Durante la tarde de este viernes, la Policía Nacional desplegó más de 150 agentes en los municipios de Zarzalejo y San Lorenzo de El Escorial para apoyar las labores de emergencia y garantizar la evacuación de la población.
La medida se adoptó después de que el delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, anunciara la evacuación de Zarzalejo y Navalagamella ante el riesgo de que el incendio alcanzara San Lorenzo de El Escorial.
El funcionario explicó que la prioridad de las autoridades es impedir que las llamas lleguen a El Escorial y San Lorenzo de El Escorial.
"Ahora la gran misión, el gran objetivo, es proteger El Escorial y proteger San Lorenzo de El Escorial. El fuego se dirige hacia allí y vamos a establecer las líneas de defensa", afirmó Martín al canal 24 Horas de TVE.


Verónica Rosario Núñez