Liberan a hombre que pasó décadas en el corredor de la muerte de Utah tras nuevas pruebas de ADN
Las pruebas de ADN recientes no encontraron coincidencias que vinculen a Douglas Stewart Carter con el crimen de 1985

Un hombre de 71 años que pasó casi cuatro décadas en el corredor de la muerte de Utah fue puesto en libertad bajo fianza después de que nuevas pruebas de ADN no encontraran coincidencias que lo vincularan con el asesinato de una mujer ocurrido en 1985.
Un juez de Utah ordenó el lunes la liberación de Douglas Stewart Carter, quien deberá utilizar un dispositivo de localización GPS y no podrá tener contacto con la familia de la víctima, Eva Olesen, mientras espera un nuevo juicio.
El Tribunal Supremo de Utah ordenó el año pasado que Carter tuviera un nuevo juicio tras determinar que hubo múltiples casos de mala conducta intencional por parte de investigadores policiales y un fiscal durante el proceso que llevó a su condena.
Según la agencia AP, Carter, quien siempre ha mantenido su inocencia, fue condenado por el asesinato de Olesen, ocurrido el 27 de febrero de 1985. La víctima fue apuñalada y recibió un disparo en su vivienda.
Las nuevas pruebas de ADN, cuyos resultados fueron recibidos el 22 de septiembre, descartaron a Carter como posible coincidencia con la sangre encontrada en el pomo de una puerta y con material genético recuperado del mango del cuchillo utilizado en el ataque.
El juez Derek Pullan afirmó que los resultados debilitan aún más el caso contra Carter, aunque consideró que un jurado todavía podría concluir, con base en otras pruebas, que fue responsable del asesinato.
Los fiscales del condado de Utah continúan evaluando el caso. La semana pasada retiraron el aviso mediante el cual habían anunciado que buscarían nuevamente la pena de muerte.
Una condena basada en una confesión
Carter, originario de Chicago, vivía con su madre en Utah cuando Olesen fue asesinada. Según documentos judiciales, la investigación terminó centrándose en él como sospechoso de haber cometido el asesinato durante un robo, informó AP.
En abril de 1985, Carter abandonó Utah porque creía que era buscado por un caso de agresión no relacionado. Dos meses después fue detenido en Nashville, Tennessee, donde firmó una confesión durante un interrogatorio realizado por un detective de Provo.
Carter afirmó posteriormente que la confesión fue obtenida bajo amenazas y presión de la policía.
No existían pruebas físicas que lo vincularan directamente con la escena del crimen. Su condena se apoyó principalmente en la confesión y en el testimonio de dos personas que dijeron que Carter se había jactado de haber matado a Olesen.
De acuerdo con AP, ambos testigos se retractaron posteriormente y afirmaron que la policía les había entregado dinero y regalos para que implicaran a Carter.
En 2011, los dos testigos fueron localizados en México. Según documentos judiciales, declararon que habían sido instruidos para mentir durante el juicio y que agentes policiales y fiscales los habían amenazado con deportarlos a ellos y a su hijo si no involucraban a Carter.
Carter fue declarado culpable y condenado a muerte. Tras un nuevo juicio en 1992, recibió nuevamente la pena capital y pasó las siguientes décadas apelando su condena.
El Supremo ordenó un nuevo juicio
El caso dio un giro después de años de litigios. El Tribunal Supremo de Utah ordenó el año pasado un nuevo juicio al determinar que hubo "múltiples casos de mala conducta intencionada" por parte de la policía y un fiscal.
A raíz de esa decisión, las autoridades sometieron a análisis de ADN varias pruebas conservadas del caso.
Los fiscales no han informado si utilizarán los resultados para buscar a otros posibles sospechosos cuyos perfiles genéticos puedan coincidir con las muestras encontradas en la escena.
Los abogados de Carter también han señalado que dos testigos vieron a un hombre blanco huyendo del lugar del crimen y que un investigador habría ocultado evidencia que apuntaba hacia otros posibles sospechosos, entre ellos el esposo de la víctima, Orla Olesen.
Según los documentos judiciales, los fiscales estuvieron cerca de presentar cargos contra el esposo, pero un teniente de la Policía de Provo les pidió que no lo hicieran para continuar con la investigación.
Orla Olesen, un contratista de pintura que murió en 2009, había declarado a la policía que encontró a su esposa muerta en la vivienda, parcialmente desnuda y con las manos atadas a la espalda.
"Quiero que Doug ponga los pies en el césped"
Tras conocer la decisión del juez, el abogado defensor Neal Hamilton instó a los fiscales a retirar el cargo de asesinato agravado que todavía pesa contra Carter.
"Si el estado de Utah se hubiera salido con la suya, lo habrían ejecutado hace 15 o 20 años, antes de que descubriéramos la mala conducta", declaró Hamilton.
El abogado dijo que Carter permanecerá en un hotel de larga estancia cerca de la familia de su hijo, Tyler Anger, quien fue dado en adopción cuando era bebé y se enteró de la condena de su padre años después.
Hamilton agregó que Carter necesitará terapia para afrontar las consecuencias de haber pasado décadas condenado a muerte.
"Esto va a ser muy duro para él", dijo Anger mientras esperaba frente a la cárcel del condado de Utah, donde Carter permanecía detenido. "Quiero que Doug ponga los pies en el césped. No lo ha hecho en 40 años".
La familia de la víctima cuestiona la liberación
La familia de Olesen se opuso a la liberación de Carter y expresó preocupación durante la audiencia del lunes.
Theresa Olesen, nuera de la víctima, dijo que la familia tenía "serias preocupaciones" sobre la decisión del juez.
"¡Caramba, esperábamos una coincidencia definitiva!", dijo Olesen al referirse a los resultados de ADN. "Eso no significa que no estuviera allí".
"Solo queremos justicia para Eva. Y si él tuvo algo que ver, queremos que se sepa", añadió.
El fiscal del condado de Utah, Erwin Petilos, dijo ante el juez que reevaluar las condiciones de libertad de Carter era "necesario y justo" mientras el estado continúa examinando las pruebas restantes del caso.


