Dominicanos residentes en Nueva York recuerdan el atentado a las torres gemelas

  • Los recuerdos del 11-s quedaron marcados en la mente de los dominicanos residentes en NY

El reloj había marcado las ocho de la mañana del 11 de septiembre del 2001, cuando Belkys Ravelo, una maestra dominicana en la ciudad de Nueva York, se dirigía a una entrevista de trabajo en la escuela PS187 en Washington Heights, cuando de repente, el taxista que la transportaba le comenta sobre el choque del avión con la primera torre.

“Ese día fue martes, yo iba en un taxi y cuando llevábamos unos cinco minutos de recorrido el señor me dice ‘oye, una avioneta se estrelló contra el World Trade Center’. Cuando llegamos a la escuela donde yo iba a ser entrevistada, en ese momento se estrelló el segundo”, recordó la señora Ravelo, que lleva más de 45 años viviendo en Manhattan Valley.

Tras cancelarse la entrevista que tenía programada, Belkis recuerda que el cielo se tornó negro, y que a pesar de la distancia entre Washington Heights y la Zona Cero, el humo y el cáos reinaban como si estuviera en el epicentro de los hechos.

“Tuve que caminar a pies casi todo el día para poder llegar a mi casa. Estaba agotada, tenía los pies hinchados, las guaguas no pasaban, los taxis que había no se detenían a recoger a nadie, y en toda persona que me encontraba en el camino, se veía en su rostro, la sensación de miedo y angustia”, dijo la dominicana.

Yo estaba en USA... me despertó el ruido de los aviones militares.... prendimos la TV y recuerdo ver caer las torres una a una.... los días siguientes fueron de mucho terror e incertidumbre
Nathalia G. Baldera

Expresó que cuando por fin logró llegar a su casa pudo encender el televisor, y que en ese instante fue cuando el miedo y la frustración la arroparon, pues fue cuando se dio cuenta que un ataque terrorista había azotado la ciudad.

“Realmente ahí fue cuando caí en cuenta de la magnitud de lo que estaba sucediendo, escuchaba los gritos de mis vecinos que no daban con el paradero de sus familiares, la electricidad de fue, y los supermercados cerraron como por una semana, la ciudad estaba sumergida en pánico, es tan difícil recordarlo”, dijo.

“Escuchar los nombres de los muertos era lo más difícil”
Inolvidable. Yo había encendido la tv cuando pasaron eso, mi madre se tuvo que sentar, pues mi prima trabajaba ahí. Mi familia estaba desesperada. Y yo siendo una niña estaba en shock. No fui a la escuela esa tarde, hasta que después supimos que mi prima ese día estaba libre. Igual perdimos amistades
Akari_04

Belkis resalta que los días posteriores al atentado fueron todavía más difíciles, pues las informaciones que iban llegando fueron muy perturbadoras para ella.

“Fue tan difícil, sentarse a escuchar en la televisión los nombres de los cuerpos que iban encontrando en los escombros día tras día, porque yo escuchaba atentamente a ver si conocía a alguno de los fallecidos, fue un golpe bajo y muy duro para todo aquel que vivía en Nueva York en ese momento”.

Salí temprano de casa. Estaba en un programa escolar de la ciudad, cuando entró la directora del plantel al salón, y nos dijo en inglés: “tumbaron las Torres Gemelas, todos tenemos que irnos”. Horrible, terror, caos, miedo, gritos, llantos, confusión, son tantas palabras, que no terminaría, parece que fue ayer.
Soraya Mayoral
“La comunidad dominicana quedó muy afectada”

Belkis es una de las fundadoras de Dominican Sunday, una organización sin fines de lucro que lleva 25 años de servicio en la ciudad de Nueva York, y que acogió a los familiares de las víctimas dominicanas de los atentados del 11 de septiembre.

En la organización, Belkis ofrecía clases de inglés y de ciudadanía para los dominicanos que estaban próximo a conseguir sus papeles, y narra, que la fundación se convirtió en un centro de acopio, donde los afectados asistían a recoger alimentos, y a recibir ayuda de todo tipo, incluso espiritual.

“Teníamos alumnos que ese día perdieron la vida, muchos eran indocumentados, y los familiares que quedaron vivos no tenían recursos para sostenerse económicamente, algunos no tenían con que comer. Algunos se rehusaban a estar en sus casas, porque el recuerdo no les dejaba estar tranquilos. Hasta antes de recibir los fondos de la ciudad, hubo mucho caos en nuestra comunidad”, recuerda Belkis.

Expresó lo duro que fue reponerse, pues dos meses después otro accidente de avión acabó con la vida de cientos de dominicanos.

“Es que no te lo puedo explicar, fue como otra cuchillada en el pecho, que cuando parecía que ya teníamos un poquito de calma, un accidente aéreo acaba con la vida de todos esos dominicanos, eso fue devastador, ahí si pensé que jamás nos íbamos a recuperar de aquel golpe, yo duré más de un año para poder viajar de nuevo. Miedo y dolor, todo se resume en eso”, indicó.

“El olor a muerte, el olor a los escombros: se está quemando Nueva York”

Otra dominicana que mantiene vivos los recuerdos de aquel 11 de septiembre es Leila Arbaje, una empleada del hospital de Harlem, que creía que había perdido a su hijo en el atentado.

Tenía 22 años y veo en las noticias que un avión se accidentó en unas de las torres, luego el segundo ahí nos dimos cuenta que estábamos bajo un ataque terrorista
Rose_0421

Mi hijo trabajaba cerca muy cerca de la zona cero, y me pasé todo el día tratando de comunicarme con él y las llamadas no entraban. Yo sabía que él había ido a trabajar ese día, cuando escuché que la puerta de la casa se abrió, ya casi entrada la noche, me volvió el alma al cuerpo, y corriendo me acerqué y lo abracé”, narró Arbaje.

Ella recuerda perfectamente cómo ocurrieron los hechos: “yo estaba en mi oficina y teníamos un televisor pequeño cuando comenzaron a pasar las imágenes de las Torres quemándose. Yo estaba bastante lejos, en la calle 135 y Lennox, y eso fue en Downtown, y miro por la ventana a ver qué está pasando, y veía mucha gente afuera, y pregunto qué está pasando y me dicen: ‘un atentado a las Torres Gemelas’, ‘Nueva York se está quemando, oye, pánico’”, recordó.

Todavía recuerdo que yo estaba tomando café en la calle 101 y avenida Broadway, en el piso 12, y vi el humo que se veía desde cualquier parte de NYC, el olor a quemado se regó por todas partes, el ruido de las ambulancias, patrullas, bomberos, las calles vacías y la incertidumbre de los noticieros incrédulos ante lo que el mundo entero vivía al mismo tiempo... fue un momento muy triste y lúgubre, que jamás voy a olvidar
Sofritolatino

Leila también asegura que los días posteriores también fueron bien complicados, y recuerda que había un olor muy peculiar, que se sentía en todas las esquinas de la ciudad.

“Ese día fue terrible, pero todos los días consecutivos a ese día, fueron todavía peores, porque entonces tus sentías el olor de los escombros, de la gente que ya estaba debajo de ellos, cada día tú te enterabas de quien más murió, quien fue a trabajar, quien no llegó, y ese olor en la ciudad que sentía, todo neoyorquino que estuvo allá en esa época sabe que ese olor era como especial, peculiar, y era el olor de todas las personas que estaban muertas, o los que estaban escondidos en los escombros tratando de respirar”, dijo.

Escuché la segunda explosión, y mi padre me despertó cuando se enteró de la primera
Alex Jiménez
Una ciudad que siempre recobra su fuerza

Belkis, recuerda lo difícil que fue encontrar los restos de la mayoría de las víctimas, y el esfuerzo de las autoridades policiales, rescatistas y bomberos de la ciudad, que también murieron, rescatando la mayor cantidad de personas posibles.

“Todavía al día de hoy hay una lista de gente desaparecida, pero la mayoría de esas personas que no han sido encontradas eran indocumentadas, y por eso ha sido tan difícil, porque como todo se calcinó, era muy complicado identificar todos esos huesos, inclusive hasta se ligaron. En una sola escalera encontraron más de 300 personas que venían bajando, algunas irreconocibles”, dijo Belkis.

Asegura que luego del atentado, Nueva York se ha mantenido como una ciudad que ha sabido seguir adelante y levantarse ante las adversidades.

“Todo se transformó, y la ciudad de Nueva York, aunque esto fue una catástrofe, es una ciudad fuerte. Hemos pasado muchas, pero siempre volvemos otra vez al punto inicial, porque también han ocurrido otros desastres, como el vuelo 587, dos meses después, y ahí también tuvimos que enfrentar todo eso”, dijo.

Ese día recuerdo iba en el tren para mi trabajo, y llegando al trabajo tenía la televisión encendida, cuando derribaron la segunda torre. Mi hermano trabajaba detrás de las torres, y tuvo que caminar 4 horas y media para llegar a la casa y después de eso, él no has querido viajar en avión. Está traumado
Marilyn Batista

“Es algo que nunca vamos a olvidar, siempre va a estar latente. Ahora han hecho un monumento completamente gris, cuando tú vas a esa zona, tu sientes en todas esas aguas el espíritu de todas esas personas. Es algo que tú tienes que vivirlo para sentirlo, como neoyorquina que ama la ciudad de Nueva York, puedo decirte que todos nos unimos, en el esfuerzo de sacar adelante la ciudad de nuevo y darnos apoyo unos con otros”, expresó Leila Arbaje, quien también expresó que recordar todo aquello 20 años después le produce mucho dolor.

Lo recuerdo como ahora, tenía 8 años de edad, no dejábamos de ver la televisión y tratábamos de contactar a un tío mío que vive en los EEUU y que trabajaba en una de las torres gemelas. Gracias a Dios que ese día no pudo llegar a tiempo a su trabajo porque le cogió el sueño y cuando iba de camino se encontró con ese fatídico atentado
Dorka_guzman

“La lección que yo me llevo de esto y es la que siempre pongo en práctica día a día es despedirte de tus seres queridos antes de salir de tu casa, con amor, decirles cuanto los quieres, expresarte, abrazarlos, porque cuando tus sales de tu casa, no sabes si vas a volver”, dijo.

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20210910 https://www.diariolibre.com

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