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Joe Biden
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Republicanos tratan de rentabilizar primera crisis del gobierno de Biden

Dos senadores de ambos partidos (Texas y Arizona) pidieron al presidente una respuesta contundente

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Republicanos tratan de rentabilizar primera crisis del gobierno de Biden
Familias migrantes en Estados Unidos. (FUENTE EXTERNA)

Después de 60 días de gobierno sin grandes turbulencias, la situación se complica para Joe Biden: el presidente de Estados Unidos es señalado de restar importancia a la crisis migratoria en la frontera con México y de manejar este asunto sin la suficiente transparencia.

Cuestionado por sus oponentes republicanos, pero también por algunas voces del campo demócrata, el 46º presidente comienza una semana delicada, en la que hablará por primera vez en una rueda de prensa el jueves.

“A pesar de que su gobierno se niega a admitir que se trata de una crisis, los estadounidenses están empezando a entender la gravedad de la situación”, dijo el lunes el senador republicano Ted Cruz, al anunciar que viajaría a la frontera esta semana con 14 de sus colegas.

El legislador acusó a la Casa Blanca de intentar “ocultar la verdad” al denunciar la imposibilidad de que los periodistas acudan a los centros de detención de inmigrantes, especialmente los que albergan a los menores de edad no acompañados.

El flujo de miles de migrantes ha dado la oportunidad a los adversarios republicanos del demócrata Biden, que no habían encontrado todavía el ángulo de ataque sobre su gestión de la pandemia, para hacerse escuchar. Al unísono, acusan al nuevo presidente de haber creado un efecto llamada en la frontera con México y de haber sido demasiado ingenuo.

Dos senadores de ambos partidos -el republicano John Cornyn y la demócrata Kyrsten Sinema- que representan a dos estados fronterizos con México -Texas y Arizona- pidieron al presidente una respuesta contundente.

“Es una locura y no es nada en comparación a lo que será en los próximos meses”, lanzó Donald Trump en un podcast emitido este lunes por la mañana.

“Llegarán por millones”, predijo el exmandatario republicano, azuzando la polémica y retomando el tono de su compaña tras haber permanecido muy discreto desde su retiro a Florida.

Biden discreto

Biden ha esquivado en gran medida la cuestión hasta ahora, dejando que su equipo tomara la primera línea, pero cuando se enfrente a las preguntas de los periodistas el jueves sabe que deberá entrar de lleno en el tema.

El domingo por la noche, a su vuelta de un fin de semana en Camp David, el mandatario se mostró esquivo con los periodistas. ¿Tiene la intención de acudir allí? “En algún momento, sí”. ¿No siente la necesidad de ver por sí mismo lo que está ocurriendo? “Sé lo que está pasando”, respondió.

Detalle revelador: sus diez últimos tuits hablan de mascarillas, de la vacunación, de San Patricio, del plan de estímulo económico, del cambio climático, de la violencia contra los estadounidenses de origen asiático, pero... no hay ninguna mención a la situación en la frontera.

Esta crisis perturba los planes de la Casa Blanca, que pretendía continuar con la gira “Help is here” para subrayar los méritos del gigantesco plan de ayuda a la economía (de 1,9 billones de dólares) adoptado por el Congreso, y muy popular entre la población estadounidense.

El único desplazamiento presidencial de la semana está previsto este martes, a Ohio, para resaltar el impacto positivo del “American Rescue Plan” en el sector de la salud.

Pero mientras los legisladores de ambos campos multiplican sus desplazamientos a la frontera, y se difunden las primeras fotos de menores no acompañados, el Ejecutivo no logra explicar cómo piensa actuar.

Biden se comprometió a terminar con “una vergüenza moral y nacional” heredada de su predecesor Trump, refiriéndose a la separación de miles de familias de migrantes, algunas de las cuales no han logrado reunirse todavía.

A pesar de que los niños ya no están siendo separados de sus familias, la llegada de una cantidad importante de menores no acompañados es, sin embargo, una realidad.

“La frontera no está abierta. La mayoría de la gente está siendo rechazada”, recalcó el lunes la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki. “Con los niños, estamos trabajando para que el proceso sea lo más rápido posible”, añadió.

Sin acceso

El jefe del Departamento de Seguridad Interior (DHS), Alejandro Mayorkas, muy criticado por sus mensajes a veces confusos, no ha desmentido la cantidad de 5.200 niños actualmente retenidos en los centros destinados a los adultos en la fronteras, muy por encima del pico registrado bajo la presidencia de Trump.

El senador demócrata Chris Murphy contó el viernes, tras visitar uno de estos controvertidos centros, que “centenares de niños” estaban “hacinados en grandes estancias abiertas”.

En un artículo de opinión publicado en el diario The Washington Post, el fotógrafo John Moore, autor de un libro sobre la frontera entre Estados Unidos y México, se muestra indignado de que se haya pasado de la “tolerancia cero” (hacia los inmigrantes) con Trump al “acceso cero” (de periodistas) con Biden.

“El gobierno actual llegó con la promesa de hacer más humana y transparente la política migratoria estadounidense. Pero está fallando en ese segundo punto, por lo que es difícil hacerse una idea del primero”, escribe.

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