×
Versión Impresa
versión impresa
Secciones
Última Hora
Podcasts
Edición RD
Servicios
Plaza Libre
Efemérides
Cumpleaños
RSS
Horóscopos
Juegos
Más
Contáctanos
Sobre Diario Libre
Aviso Legal
Redes Sociales

Diálogo sin consecuencias: una oportunidad perdida entre el IDAC y la diáspora aeronáutica dominicana

Luego de más de un año de trabajo sostenido con la dirección del IDAC, orientado a la formulación de propuestas y planes de desarrollo para el sector, ha quedado en evidencia la ausencia de una voluntad institucional real para llevar a cabo dichas iniciativas

Expandir imagen
Diálogo sin consecuencias: una oportunidad perdida entre el IDAC y la diáspora aeronáutica dominicana
La aviación dominicana se encuentra entre crecimiento de inversión privada y atraso institucional. (FUENTE EXTERNA)

El Instituto Dominicano de Aviación Civil (IDAC) es el principal regulador de la aviación civil dominicana, por lo que cualquier disrupción o problema interno afecta directamente a todo el sector.

Nuestro equipo estuvo en cercana comunicación con el IDAC por los últimos 12 meses, y nuestra conclusión es que, aunque hubo una apertura a la idea de colaboración, poco se avanzó en las múltiples propuestas de mejoras que fueron presentadas.

Al reunirnos con diferentes representantes de la industria, tanto a nivel nacional como internacional, nos encontramos con la misma queja: poca acción y mucha burocracia.

Nuestra experiencia con el IDAC

Como presidente de las organizaciones Consejo de Capitanes y Asociación Dominicana de Aviación General (ADAG), me toca constantemente intercambiar comunicación con el IDAC a diferentes niveles.

Generalmente, el Consejo de Capitanes (un laboratorio de pensamiento formado por capitanes de aerolíneas en los EE. UU.) se enfoca en temas relacionados al transporte de líneas aéreas, mientras que ADAG se enfoca en la denominada "aviación general", el sector de la aviación civil, donde se desarrollan las escuelas de vuelo, los trabajos aéreos pequeños y la aviación privada.

Dependiendo del tema del día, tocamos la puerta de diferentes oficinas del IDAC, desde la puerta del director general a las puertas de departamentos como normas de vuelo o navegación aérea. Siendo en su gran mayoría temas técnicos, la comunicación con el director general del IDAC es muy resumida.

Pero en agosto del 2024 el presidente Luis Abinader designó al primer piloto en la historia del IDAC como director general, el ingeniero Igor Rodríguez, el cual hasta ese momento se desempeñaba como viceministro administrativo de la Presidencia.

El Sr. Rodríguez, aunque piloto privado, no contaba con amplio conocimiento en el sector de transporte aéreo; aunque llenaba en cierto modo el requisito de la Ley 491-06 de conocimiento en la materia, lo hace de manera muy básica.

En el nuevo director encontramos una persona abierta al diálogo, así como con interés en escuchar nuestras propuestas de mejora para la institución y la industria.

Nuestros equipos, formados por voluntarios tanto en el Consejo de Capitanes como en ADAG, se sintieron inspirados por la apertura e interés del ingeniero Rodríguez, y se pusieron a trabajar casi inmediatamente en todas las propuestas de mejora que veníamos pidiendo hacía años.

Propuestas de mejora al IDAC

En cuestión de días teníamos preparado un acuerdo de colaboración que incluía a ambas organizaciones con el IDAC, en el que se establecía una agenda de trabajo que incluía proyectos de educación, seguridad operacional, y control de tránsito aéreo, entre otras.

En su gran mayoría eran promesas de nuestro equipo, a las que el IDAC solo tenía que apoyar con una u otra gestión para que se desarrollasen.

La primera indicación de problemas se dio cuando el IDAC no acababa de tomar una decisión sobre el acuerdo. Luego de varias reuniones con el equipo legal, donde expusimos nuestras observaciones en detalle, era claro que el IDAC había perdido interés.

Sin embargo, el director continuaba interesado en desarrollar todas estas ideas, pedía que le enviáramos las diferentes propuestas por escrito, y continuaba organizando reuniones y visitas a ambas organizaciones, por lo que, sin el acuerdo firmado, decidimos continuar ayudando y trabajando en las diferentes propuestas.

Dentro de las propuestas presentadas por escrito, están:

  • Reestructuración completa de los procesos de entrenamiento de vuelo impartidos por instructores independientes, enfocados en copiar el modelo norteamericano.
  • Creación de programas de colaboración para mejorar la seguridad operacional, siguiendo modelos norteamericanos como FAAST, ASAP, HIMS, y PRD, entre otros.
  • Creación de un programa de instructores designados, de los que poníamos a disposición nuestros capitanes ya habilitados en los aviones a utilizar (esto ahorraría al Estado decenas de miles de dólares por instructor, así como miles de dólares en viáticos).
  • Creación de programa LOSA, a ser realizado de manera completamente gratuita por nuestros capitanes, ahorrando al Estado un estimado de US$ 800,000 en pagos de honorarios.
  • Plan operacional en el uso de radares meteorológicos recientemente comprados por el Estado (al momento esos radares no están siendo utilizados correctamente por el IDAC).

A estas propuestas se añaden planes educativos como la creación de simposios internacionales organizados por nuestros expertos, así como planes de alianzas con universidades norteamericanas especializadas en aeronáutica para el establecimiento de carreras técnicas y profesionales en la materia por parte de algunas de las universidades más prestigiosas del mundo.

Frustración en el sector

Luego de esta ardua labor de preparación y presentación de estas y otras propuestas, nos encontramos con una frustrante realidad: el IDAC nunca estuvo interesado en implementar ninguna de estas propuestas.

Todo ese trabajo quedó engavetado, sin plan alguno de implementar siquiera una mínima parte de lo presentado.

Esto fue tan sorprendente que el presidente de la principal universidad de aeronáutica del mundo, que en principio no estaba interesado en mirar hacia República Dominicana pero que fue convencido por exalumnos miembros de nuestro equipo en abrirse a la idea, se quedó esperando la agenda del IDAC para una visita oficial que habíamos coordinado.

Como profesional de la industria aeronáutica en los EE. UU., acostumbrado a que las cosas se hagan bien y de manera organizada, me es sumamente frustrante ver cómo se ha jugado con mis equipos de voluntarios tanto en el Consejo de Capitanes como en ADAG, claramente usando una táctica barata de la política dominicana: hacernos creer que había interés como una manera de aplacar las críticas públicas que veníamos haciendo.

Pero lo peor es saber que la aviación nacional va mal, y que desde las cabezas hay poco interés en mejorarla. Definitivamente, el subdesarrollo es una forma de pensar.

TEMAS -

Egresado de la licenciatura y maestría en ciencias aeronáuticas de la universidad aeronáutica Embry-Riddle, Daytona Beach, Florida. Se ha destacado como piloto de aerolínea en los Estados Unidos, logrando desempeñarse como capitán de Boeing 767 y 747. Es además presidente y fundador de las organizaciones sin fines de lucro Consejo de Capitanes,  y Asociación Dominicana de Aviación General (ADAG). Y colaborador de la recientemente creada Pilotos Dominicanos en el Exterior (DPA, por sus siglas en inglés).