Plasma hiperinmune para pacientes de coronavirus

Mientras sigue la carrera hacia la vacuna del coronavirus, cientos de personas que ya han pasado la enfermedad aportan su granito de arena donando en el Centro de Transfusión de la Comunidad de Madrid plasma hiperinmune que, según algunos estudios, ayuda a otros contagiados a recuperarse.

El mensaje es unánime: “Merece la pena intentarlo todo” para ayudar a quienes ahora son víctimas del virus.

La transfusión de plasma es una estrategia habitual en sanidad, que ahora parece ser positiva en los casos de coronavirus que se encuentran menos avanzados. La clave es utilizar los anticuerpos de quienes ya se han curado para ayudar a pacientes que luchan contra la covid-19.

Miguel Sola, de 43 años, se ha estrenado esta semana como voluntario en Madrid, donde pasó el coronavirus en la segunda quincena de marzo, en pleno pico de la primera ola.

Fue a mediados de noviembre cuando escuchó hablar por primera vez de las terapias con plasma hiperinmune, y rápidamente llamó al Centro de Transfusión de la Comunidad de Madrid para empezar con el proceso, que ha sido “muy rápido”, dice, con apenas dos semanas entre que leyó un reportaje en prensa sobre esta terapia y que, finalmente, haya culminado la donación.

Los trámites se resumen en unos formularios que rellenó virtualmente, una llamada, un análisis de sangre y una prueba PCR. Un precio demasiado barato cuando lo que se consigue es ayudar a quienes están sufriendo la covid-19.

Así se lo cuenta a Efe mientras completa la extracción, indolora y muy parecida a la de sangre, aunque se alarga hasta los treinta minutos.

“Después de tener la mala suerte de contagiarte, recibes la buena noticia de que puedes ayudar a alguien a salvarse y a no entrar a la UCI”, reflexiona Miguel, quien considera que “aunque esto no cure, si ayuda a alguien a solucionarlo... bienvenido sea”.

El paso definitivo para levantar el teléfono y presentarse como donante lo dio después de que algunos amigos y familiares pasaran el virus con malestar o, incluso, perdieran a algún ser querido. “Te sientes obligado, merece la pena intentarlo, aunque solo salves a una persona”, subraya.

En su caso, ha donado 600 centilitros (la cantidad habitual, aunque en otras ocasiones asciende a 900), de los que se podrán sacar dos dosis para pacientes o para ensayos clínicos que permitan seguir conociendo la enfermedad.

Mientras se despide, Miguel confirma que volverá a donar su plasma “en cuanto pueda”, y anima a todos los que hayan pasado el virus a sumarse a este proyecto altruista y apoyar a otros, “porque no cuesta nada” y hay que respaldar a quienes pasan sus peores horas, “mientras llega la vacuna”.

Carlos Lanzuela, de 50 años, es otro de los donantes de plasma que ha pasado esta semana por el Centro de Transfusión, después de haber sido diagnosticado en septiembre del coronavirus. También conoció este proceso a través de la prensa, y también se ofreció apresurado para sumarse al proyecto.

“En cuanto vi la noticia me dije que, si donando un poquito de plasma puedo ayudar a que alguien supere esta enfermedad... tenía que hacerlo”, resume con entusiasmo.

Un Proceso Sencillo

Todo el proceso está supervisado por un equipo de hematólogos del que forma parte Ana Arruga, quien subraya que los requisitos más importantes para donar este plasma es que sean personas de entre 18 y 65 años, pesen más de 50 kilos, estén en buen estado de salud y tengan una prueba diagnóstica que acredite que han pasado el coronavirus.

Solamente hay dos restricciones algo más severas, como no haber recibido nunca una transfusión sanguínea y, en el caso de las mujeres, no haber estado embarazadas.

Si se cumplen esas condiciones, se hacen analíticas a los donantes para comprobar que tengan una cantidad de anticuerpos lo suficientemente alta para ayudar a quienes sean transfundidos.

Así trabajan desde el pasado 2 de abril, cuando el centro comenzó a extraer plasma, creando un almacén modesto que permitía responder a la demanda de los hospitales que lo solicitaban.

De hecho, llegaron a la segunda ola con un remanente de 500 bolsas que les permitió trabajar “con cierta tranquilidad”, cuenta Arruga.

Sin embargo, llegó un momento en que estaban “muy justos”, lo que les animó a hacer un llamamiento, a través de la Comunidad de Madrid, para que quienes ya hayan pasado el virus se postularan como donantes. Ahora atienden a alrededor de 10 donantes al día y unas 300 bolsas acumuladas, además de varias cientos de peticiones de voluntarios a los que recibir.

Sigue el llamamiento

Pero no reducen el ritmo, porque el consumo va en aumento en la Comunidad de Madrid y ahora es “un buen momento” para aumentar sus fondos, porque en esta segunda ola hay muchos “donantes potenciales con una cantidad de anticuerpos muy alta en su sangre”.

Según cuenta Arruga, se ha demostrado, en todo el mundo, que este plasma parece especialmente efectivo en los pacientes que están en fases precoces del coronavirus, especialmente entre quienes no tienen capacidad de una respuesta inmune, como los enfermos oncológicos o que hayan recibido quimioterapia.

En el Centro de Transfusiones el plasma pasa por una serie de procesos hasta terminar en las cámaras, a la espera de ayudar a algún paciente: desde la sala de extracciones hasta la de fraccionamiento, las máquinas de congelación rápida, su inactivación y filtrado y, finalmente, los congeladores a 40 grados bajo cero.

Pero, además, para que este “medicamento” llegue en perfectas condiciones a los hospitales hay todo un equipo que trabaja en buena sintonía, en consonancia con el carácter solidario y positivo de esta iniciativa que, además de ayudar a salvar vidas, consigue sacar lo mejor de quienes han pasado por lo peor de la pandemia.

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