VIDEO | Refugiados dan testimonio de las secuelas del asedio ruso en las ciudades de Ucrania
Dejaron familiares y todas sus pertenencias para tratar de salvar a los niños del horror de la guerra
A un lado, dibujos de niños con banderas de Ucrania. Al otro, carteles con teléfonos y fotografías de familiares desaparecidos. En este centro de acogida de Zaporiyia desemboca el dolor de los ucranianos que huyeron de los territorios ocupados por Rusia en el sur del país.
A Angela Berg todavía se le quiebra la voz al recordar su salida de Mariúpol, ciudad portuaria asediada 200 km al sureste, en la que dejó a su madre y su cuñada inválida para poder salvar a su nieta de tres meses, enferma.
"Fue la decisión más triste que jamás he tomado. Tuve que elegir entre mi madre y mis nietos", afirma esta mujer de pelo corto de 55 años, que antes de la guerra trabajaba como directiva en el mundo de la hostelería y la restauración.
"Solo la gente que puede caminar puede escapar. Mi madre y mi cuñada no tienen adonde ir y no tenemos ninguna información sobre su suerte", dice preocupada, todavía impactada por su huida precipitada del infierno de Mariúpol.
"Un hombre armado con una metralleta nos forzó a tumbarnos en el suelo frente a nuestro edificio de 12 plantas, sobre trozos de cristales rotos. Luego empezaron a disparar por encima nuestro con tanques, el edificio se incendió y el hombre de la metralleta disparaba a la gente que intentaba salir", explica.