×
Compartir
Secciones
Última Hora
Podcasts
Encuestas
Servicios
Plaza Libre
Efemérides
Cumpleaños
RSS
Horóscopos
Crucigrama
Herramientas
Más
Contáctanos
Sobre Diario Libre
Aviso Legal
Versión Impresa
Redes Sociales
Educación
Educación

Alfalit, una labor humanitaria que ha ganado la guerra al analfabetismo

Expandir imagen
Alfalit, una labor humanitaria que ha ganado la guerra al analfabetismo
La ONG proporciona educación básica gratuita a jóvenes y adultos en diferentes países. (FOTO: ALFALIT)

MIAMI. Los países más castigados por una pobre escolarización y nutrición tienen un ángel protector en la organización Alfalit International, con sede en la ciudad de Doral, aledaña a Miami (EE.UU.), que ha sacado a cerca de ocho millones de personas del analfabetismo desde su fundación en 1961.

La labor humanitaria desarrollada por Alfalit conduce a sus voluntarios en numerosas ocasiones a zonas remotas en países como Angola, Guinea Bissau, Liberia, Sudán del sur, Bolivia o Perú, donde proporcionan educación básica gratuita a jóvenes y adultos.

Desde su fundación hace más de medio siglo, la entrega y abnegación de sus voluntarios ha cristalizado en una serie de programas de alfabetización, nutrición, salud y educación elemental que abraza actualmente a 24 países, de Hispanoamérica, el Caribe y África, y también al sur de Florida.

El presidente de Alfalit International, Joseph Milton, precisó a Efe que los valores que definen a la organización son principios como el de que “todos los individuos tienen el derecho a aprender a leer y escribir en su lengua materna” y “todos los estudiantes merecen información sobre sus derechos y responsabilidades como ciudadanos”.

Milton, profesional del sector de bienes raíces en Florida, explicó que Alfalit International presta ayuda humanitaria desde su creación a “adultos de todas las edades” y brinda educación a menores y adolescentes, hasta el punto que “hemos logrado alfabetizar ya a unos ocho millones de personas”.

Un caso atendido por Alfalit que dejó honda huella en Milton es el de un niño estudiante boliviano que enfermó un día y la madre tuvo que llevarle de urgencia a un hospital, adonde llegó a avanzadas horas de la noche.

“Dada la hora, no había nadie en la recepción para asistirles; pero la madre había completado el programa de alfabetización de Alfalit y fue capaz de seguir los indicadores escritos que la guiaron hasta donde podía recibir la ayuda necesaria”, recordó el empresario de bienes raíces.

“Gracias a que había aprendido a leer, esta mujer fue capaz de entender las indicaciones, obtener ayuda y salvar a su hijo”, resaltó el presidente de esta organización no gubernamental.

Y es que la alfabetización, superar la barrera idiomática, es el principal elemento de lucha contra la pobreza, además de ser un derecho esencial para el desarrollo y la generación de autoconfianza en las personas.

Otro caso que Milton relata con orgullo es el de una estudiante angoleña que vendía verduras en el mercado de su pueblo y no lograba obtener beneficios de sus transacciones, “porque desconocía las más elementales operaciones matemáticas”.

A los errores de costo que aplicaba a sus ventas se sumaba el hecho de que algunos compradores se aprovechaban de su desconocimiento y le pagaban menos de lo que ella pedía por sus productos.

Pero a medida que la mujer se familiarizó con las operaciones matemáticas básicas, llegó un momento, contó Milton, en que “fue capaz de poner un precio apropiado a sus productos, devolver el cambio correcto e identificar a los clientes que trataban de engañarla”.

De hecho, este caso ejemplifica cómo una mujer “logró obtener beneficios modestos de sus ventas y ayudar al mantenimiento de su familia”, gracias al servicio humanitario de alfabetización y educación básica ejecutado por Alfalit.

Ejemplo sustantivo de la labor de alfabetización realizada por Alfalit es el del grupo de madres de Liberia (África) que, gracias a una instrucción básica proporcionada por esta organización, puede hoy leer la etiquetas de las medicinas para administrar adecuadamente fármacos a sus hijos y “salvarles la vida”.

Milton apuntó que resulta motivo de enorme satisfacción escuchar a “muchos padres, particularmente las madres, que nos dicen que cuando aprenden a leer y escribir se sienten capaces de ayudar a sus hijos en las tareas escolares en casa”, lo que ayuda a que estos obtengan mejores calificaciones en el colegio.

O los casos de varias generaciones de familias (abuelos, hijos y nietos) radicadas en regiones remotas de Perú que han aprendido los rudimentos básicos de las matemáticas, lectura y escritura.

Según datos de la UNESCO de 2016, en el mundo 758 millones de adultos mayores de 15 años no saben aún leer ni escribir y el analfabetismo afecta a 114 millones de jóvenes de 15 a 24 años.

TEMAS -