La misión espacial Rosetta se colocará en su punto más cercano al Sol: 186 millones de kilómetros
La misión de la Agencia Espacial Europea estudia la composición de los cuerpos primitivos del Sistema Solar

GRANADA,ESPAÑA. El cometa 67P llegó a su cita con el Sol este jueves, acompañado por la sonda europea Rosetta mientras el robot Philae posado en el cuerpo celeste ignoraba el solazo dormido a la sombra.
A las 02H03 GMT, el cometa alcanzó su perihelio, es decir el punto más cercano al Sol de su órbita elíptica de seis años y medio. El cometa 67P/Churiumov-Guerasimenko se encuentra a 186 millones de km del Sol y 265 millones de la Tierra.
Este paso por el perihelio reviste una gran importancia simbólica, porque es la primera vez que una sonda espacial acompaña a un cometa hasta el punto más cercano al sol.
Al aproximarse al astro rey, el cometa, formado por hielo, minerales y partículas con carbono, conoce una actividad creciente.
La misión espacial Rosetta, que tiene como principal objetivo el estudio del origen y evolución de los cuerpos primitivos del Sistema Solar y que lleva en órbita en torno al cometa 67P desde el 6 de agosto del pasado año, logrará este jueves un nuevo hito al alcanzar su punto más cercano al Sol.
Tras treinta y un meses de hibernación, situarse en órbita en torno al cometa 67P, seguirlo en su órbita alrededor del Sol durante más de un año y enviar un módulo para estudiar su superficie, la nave acompañará mañana al cometa hacia su perihelio, el punto de la órbita más próximo al Sol.
Cuando la misión Rosetta se colocó en órbita en torno al cometa el 6 de agosto de 2014 este se hallaba a 540 millones de kilómetros del Sol, cerca de la órbita de Júpiter, y esa distancia ha ido reduciéndose hasta surcar ahora la región entre las órbitas de Marte y la Tierra.
Según informó el Instituto de Astrofísica de Andalucía, con sede en Granada (sur de España), esa distancia será de 186 millones de kilómetros.
“Conforme nos acercamos al perihelio la actividad generada en el núcleo es capaz de expulsar al espacio no solo gas y polvo sino grandes fragmentos, de hasta metros de tamaño, que se desprenden del cometa”, señaló José Juan López Moreno, investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) que participa en la misión.
Los cometas, pequeños cuerpos helados que proceden de las regiones externas del Sistema Solar, cambian drásticamente al acercarse al Sol.
Debido al aumento de la temperatura, los hielos se calientan, se evaporan y arrastran consigo los granos de polvo, que al quedar libres reflejan la luz solar y dan lugar a una mancha difusa central que envuelve al núcleo y las colas.
La misión Rosetta está permitiendo seguir en directo este proceso y, de hecho, la actividad de 67P ha aumentado de tal manera que desde el control de la misión han tomado diversas precauciones.
El pasado mes de julio observaron que los rastreadores de estrellas que la misión emplea en la navegación tenían dificultades para identificar las estrellas entre la gran cantidad de material expulsado y decidieron situar la nave a distancias más seguras del núcleo.
De esta forma, Rosetta, que ha llegado a observar el cometa desde apenas ocho kilómetros, se halla ahora a unos trescientos kilómetros del núcleo.
Prioridad a Rosetta
En las zonas más expuestas al Sol, las temperaturas en la superficie del cometa podrán alcanzar 80 grados Celsius. Sin embargo, el robot-laboratorio Philae, posado desde hace nueve meses sobre el cometa, permanecerá a la sombra en un entorno relativamente fresco, explicó la agencia espacial alemana en un comunicado.
Philae, que tiene el tamaño aproximado de un lavarropas, puede soportar temperaturas de 50º o tal vez más. Y se encuentra en una zona en que las temperaturas no superarían ese nivel”, asegura Koen Geurts, ingeniero del DLR.
Philae no ha dado novedades desde el 9 de julio, lo cual preocupa a los responsables del robot de observación científica. De todas formas, le enviaron instrucciones “a ciegas” para que eventualmente pueda trabajar, aunque no sea de momento capaz de comunicarse.
Con sus 11 instrumentos, Rosetta se mantendrá a unos 330 km del cometa. Una distancia prudente decidida por los responsables de la sonda para no hacerle correr riesgos con las proyecciones de gas.
En el supuesto caso de que Philae tenga la posibilidad de comunicarse, probablemente la sonda esté demasiado lejos como para oírlo.
“Nuestra prioridad, es la sonda”, explicó a la AFP Sylvain Lodiot, responsable de las operaciones Rosetta del Centro Europeo de Operaciones Espaciales, en Alemania.
Origen del Sistema Solar
La actividad de la sonda se define, semana tras semana, en función de los datos que recibe de los instrumentos de orientación, basados en la posición de las estrellas.
Cuando la sonda se encontraba a 200 km del cometa, estas últimas semanas, los instrumentos de orientación quedaron obstruidos por chorros de polvo cada vez más fuertes. El centro espacial decidió entonces mantener a Rosetta a 300 km de distancia.
El objetivo de la misión, proyectada hace más de 20 años, es comprender mejor el Sistema Solar desde su nacimiento, ya que se considera que los cometas son vestigios de la materia primitiva.
“Todas las moléculas orgánicas --es decir con átomos de carbono-- necesarias para la aparición de la vida, están presentes en el 67P”, señala Altobelli.
Las aventuras de Rosetta van a continuar. Europa prolongó la misión hasta septiembre de 2016 y considera incluso la posibilidad de “posar” lo más suavemente posible la sonda en el cuerpo celeste, para cerrar la aventura científica con ese encuentro en el espacio.
Agencias
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