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Robos y atracos mantienen en zozobra pueblos de la región Este

En los últimos tres años, según estadísticas de la página web de la Policía Nacional, se han escenificado 2,880 robos solo de vehículos de dos neumáticos

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Robos y atracos mantienen en zozobra pueblos de la región Este
Imagen ilustrativa. (SHUTTERSTOCK )

Según datos estadísticos de la Policía Nacional en su página web, desde el 2018 hasta la fecha se han escenificado 2,880 robos solo de vehículos de dos neumáticos, lo que demuestra que en esta región la delincuencia va más allá de una percepción.

Las estadísticas explican que en el 2018 fueron sustraídos 2,036 vehículos de dos neumáticos, mientras que en el 2020, se registran 525, aun en tiempos de pandemia y toque de queda. Cabe resaltar que esta página maneja las mismas estadísticas en los años 2019-2020.

Sin embargo, los primeros meses del año en curso se han producido 319 sucesos delictivos con relación a vehículos dos gomas, resaltando que el mayor número de estos casos se han dado en las provincias La Romana y La Altagracia, 138 y 153, respectivamente, los 28 restante corresponden a las demás provincias.

En los últimos meses, La Altagracia ha vivido una constante zozobra con los robos y atracos que se han escenificado en la provincia, a esta conclusión han llegado representantes de instituciones activas de la sociedad, como son los Derechos Humanos, Poder Ciudadano y líderes religiosos.

El representante de Poder Ciudadano en la localidad, Jhonatan Castillo, manifestó que la cantidad de robos que vive La Altagracia es exorbitante, estos se están llevando a cabo en cualquier lugar de la ciudad.

“Ya no es en lugares aislados por las pocas visibilidad de personas o porque haya cámaras”, indicó.

Expresó que en plena vía las personas son despojadas de sus pertenencias, celulares, carteras y motores, pero que no solo están los atracos, también son dados a conocer penetración de viviendas, robos de empresas y negocios.

A su juicio, el auge de la delincuencia tiene sus frutos, en parte, por la gran cantidad de personas que están sin empleo, por la situación económica que vive el país, pero principalmente La Altagracia que se dedica al turismo.

En paralelo, Quique Peña, encargado provincial penitenciario de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos La Altagracia, argumentó que los robos y atracos ocurridos en la localidad se deben al crecimiento poblacional, a la falta de miembros policiales para el patrullaje eficiente y a la alta tasa de desempleo.

Comentó que luego de la pandemia, los ciudadanos han gastado sus ahorros y el alza de los artículos de primera necesidad causa un desorden general, que tendrá las autoridades que prestarle mayor atención.

Citó que falta invertir en logística en ámbito de seguridad y endurecer las condenas porque no es posible que sometan a un ciudadano 20 veces en menos de 5 años y siempre lo suelten.

Explicó que es necesario tener más miembros de la Policía Nacional patrullando, además de vehículos de cuatro gomas y motores, e instalar cámaras en puntos estratégicos lo que permitirá mayor vigilancia.

Asimismo, acotó que se deben instalar más lámparas y mantener estricta vigilancia en las universidades ahora que las clases serán presenciales en todo el país.

Huérfano de autoridades

El presidente de la Confraternidad de Pastores Evangélicos de La Altagracia, José Miguel Ramírez Valoy, explicó que aunque muchos califican de percepción la realidad que se está viviendo en la localidad, son muchas las quejas que reciben a diario, las críticas que ven en las redes o que llaman a los distintos medios de comunicación para denunciar, deja claramente entendido que hay un aumento de casos delictivos.

Argumentó que la preocupación mayor es la respuesta de las autoridades: “La sociedad necesita sentir el patrullaje y que a las autoridades no les preocupa lo que está pasando”.

El pastor expuso que le interesa ver una respuesta más contundente de las autoridades, independientemente de las causas que lo estén motivando, que están sintiendo el mal, están preocupados.

“Es posible que estemos ante autoridades permisivas, pero prefiero no creerlo, quiero pensar que es una duda que tengo que sacar de mi mente”, expresó.

Indicó que la provincia necesita una respuesta técnica, donde los organismos de inteligencia, de investigación, realicen su trabajo y den con los cabecillas de las bandas y neutralizarlas.

Se recuerda que el obispo de la diócesis de La Altagracia, monseñor Jesús Castro Martes, a través de su cuenta de Twitter, que el pueblo dominicano está atemorizado con la ola de delincuencia y la inseguridad ciudadana existente en la actualidad.

“Parece que los ciudadanos estamos como el profeta Isaías con el tema de la delincuencia y la inseguridad ciudadana: ‘gritando en el desierto’, ante la indiferencia o incapacidad de las autoridades para dar respuesta a esta problemática que mantiene a la ciudadanía atemorizada”, exteriorizó el religioso en Twitter.

Factores y detonantes de la delincuencia

El experto en seguridad ciudadana, Daniel Pou, aseguró que la delincuencia actual es una delincuencia de carácter urbano, por lo que, mientras mayor es la actividad económica que pueda tener un municipio más grande será la actividad delictiva.

Expuso que este flagelo tiende a ensañarse de una manera más intensa y más extendida, donde mayor concentración de personas hay, donde las actividades económicas propenden en crear un flujo monetario financiero, en las calles, en los establecimientos comerciales.

Reveló que las provincias pobres del país no presentan delitos como atracos, robos con escalamientos y otros tipos de delitos, que tienen sobre todo, porque no tienen un enfoque en lo que se refiere a parte económica.

“Sin embargo, como La Altagracia y La Romana, que son provincias pujantes económicamente, presentan mayor actividad delictiva”, aseveró.

Citó que la delincuencia como el raterismo que conlleva atracos, robos en la vía pública ha sido durante décadas una de las principales preocupaciones de la sociedad dominicana.

Pou ponderó que los factores que determinan el influjo de la delincuencia en sociedades como la actual, son múltiples dentro de las de carácter social, como exclusión, las faltas de oportunidades, las carencias de políticas sociales y de formación ciudadana.

Afirmó que los detonantes de la delincuencia tienen que ver directamente con la pobreza, como ha sucedido, sobre todo, en este último año y medio, donde se ha trasladado una franja de la población a la pobreza extrema, donde la región este fue una de las más afectadas.

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Periodista egresada de la UASD. Docente universitaria, con especialidad en Educación y Nuevas Tecnologías.