Alertan del estado de salud de disidente marroquí preso y en huelga de hambre
Rabat, 10 mar (EFE).- El historiador y disidente marroquí Maati Monjib, preso y en huelga de hambre indefinida desde el pasado jueves, está en serio peligro debido a las complicaciones de salud que arrastra desde 2015, cuando protagonizó otra huelga de hambre de 24 días.
El Comité de Solidaridad con Monjib (59 años) convocó hoy una rueda de prensa para exigir su liberación inmediata y alertar de que sufre secuelas del covid-19 que pasó hace unos meses, además de diabetes y problemas coronarios, por lo que su vida corre peligro.
La Dirección Penitenciaria negó en un primer momento que Monjib estuviera ayunando, pero ayer emitió un nuevo comunicado reconociendo la protesta del disidente 'pese a las tentativas de disuadirlo (porque) puede tener consecuencias sobre su salud'.
Monjib hizo pública el viernes una carta en la que señalaba que su negativa a comer era 'una llamada de socorro a la opinión pública por la injusticia y represión que sufro por parte del Estado marroquí', al tiempo que una protesta por su 'detención arbitraria' el pasado 29 de diciembre por un caso de lavado de dinero.
El comité recordó que en los dos meses de detención preventiva otro tribunal marroquí lo condenó a un año de cárcel por otro caso anterior que había sido pospuesto en veinte ocasiones, un procedimiento que calificaron de 'justicia vengativa'.
Sostuvieron que Monjib es perseguido en realidad por tres razones de tipo político: su defensa sistemática de las víctimas de atropellos a sus derechos humanos, sus críticas continuas contra el sistema político en libros y artículos y su intento de mediar entre islamistas e izquierdistas marroquíes para ejercer una oposición conjunta.
Estas posturas - dicen - le han valido un acoso sistemático de ciertos medios periodísticos que han publicado no menos de 2.000 artículos difamatorios contra él desde 2013, cuando comenzaron sus choques más frontales con la justicia.
Monjib ganó notoriedad internacional en 2015, cuando protagonizó una huelga de hambre en protesta porque la policía le prohibía abandonar el país, y en su favor intercedieron entonces numerosos intelectuales, entre ellos el norteamericano Noam Chomsky, que escribió una carta al rey Mohamed VI. Finalmente, tras 24 días, Monjib recuperó su pasaporte y abandonó el ayuno. EFE

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