Alianza política de Gobierno sudanés se divide en pleno pulso con militares
Jartum, 2 oct (EFE).- Varios grupos civiles y movimientos armados sudaneses que integran las Fuerzas de la Libertad y el Cambio establecieron hoy un bloque propio, lo que supone un cisma en esta alianza política que comparte el Gobierno de transición en el país africano con los militares.
Esta división se produce en un momento en el que la tensión entre los componentes civil y militar del Consejo Soberano, el máximo órgano de Gobierno en Sudán, ha alcanzado un pico tras un fallido golpe de Estado la semana pasada atribuido a remanentes del régimen del exdictador Omar al Bashir, derrocado en 2019.
En una ceremonia en la que firmaron su carta fundacional, los nuevos socios se marcaron como objetivo 'una asociación verdadera de las partes del proceso de transición para lograr una transición democrática civil que conduzca a unas elecciones libres y justas al final del periodo de transición', previsto para principios de 2024.
Entre los grupos que se han separado del bloque principal de las Fuerzas de la Libertad y el Cambio se encuentran varios partidos políticos y algunos de los movimientos armados que firmaron el año pasado un acuerdo de paz con el Gobierno.
Entre estos, destacan el Movimiento de Liberación de Sudán (MLS), liderado por Minni Arco Manaui, designado en mayo pasado gobernador de la conflictiva región de Darfur (oeste), y Justicia e Igualdad, cuyo líder, Gibril Ibrahim, es ministro de Finanzas.
En su carta fundacional, el nuevo bloque aboga también por 'lograr un sistema federal y promulgar una Constitución a través de una amplia participación popular'.
Sus integrantes se mostraron dispuestos a aceptar a todas las fuerzas políticas que quieran unírseles, con la excepción del Partido del Congreso Nacional del expresidente Al Bashir.
Algunas de sus fuerzas acusan a la corriente principal de las Fuerzas de la Libertad y el Cambio de secuestrar la revolución, controlar el poder y marginar a otros grupos, un reproche que ha recogido en los últimos días el presidente del Consejo Soberano, el general Abdelfatah al Burhan, para atacar a esta alianza.
La tensión entre los componentes militar y civil del Gobierno se disparó tras el intento de asonada del 21 de septiembre, cuando el primer ministro, el civil Abdallá Hamdok, dijo que era necesario reformar los órganos militares y de seguridad. Desde entonces, la comunicación entre ambas partes ha quedado rota. EFE
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