Amarse en una isla dividida desde hace más de cuarenta años
Flora Alexandrou
Nicosia, 8 oct (EFE).- Mehmet Birinci es turcochipriota; Adrianí, su esposa, pertenece a la comunidad grecochiriota. Son una pareja como tantas otras en Chipre, que viven en carne propia la división de la isla desde hace más de cuarenta años.
Por si fuera poco, la pandemia de COVID-19 ha acentuado la división y la población que había recuperado la posibilidad de cruzar de un territorio al otro, se ve obligada ahora de facto a quedarse en su zona. Nadie que no pueda presentar una prueba PCR negativa puede cruzar por alguno de los nuevos puestos fronterizos.
'Estamos viviendo casi un retorno al pasado, cuando las dos comunidades estaban completamente separadas, antes de la apertura de los cruces en 2003', dice a Efe Mehmet Birinci, que lamenta que la pandemia constituya hoy una llaga más en las heridas de las turbulentas relaciones entre greco y turcochipriotas.
Fue gracias a la apertura de los primeros pasos fronterizos, hace 17 años, que Mehmet pudo conocer y enamorarse de una mujer grecochipriota, la que años después se convertiría en su esposa.
'Conocí a Adrianí y de pronto le pedí salir, a pesar de que era grecochipriota y cristiana ortodoxa' relata Mehmet.
'Los turcochipriotas somos musulmanes, pero representamos la comunidad mas laica del mundo. Y eso es algo queremos mantener' subraya.
Su esposa admite que al comienzo de su relación se topó con el rechazo de amigos y familiares. 'Había perjuicio, rechazo, pero en cuanto le conocieron mejor desaparecieron todos los recelos'.
Para esta pareja emblemática de la situación de esta isla, dividida desde 1974 cuanto tropas turcas ocuparon la parte septentrional y hubo expulsiones de poblaciones desde ambos sectores, la mejor manera de solucionar el problema de Chipre es precisamente mediante el contacto entre las comunidades.
'Con amistades, bodas, relaciones de todo tipo', dicen y citan como ejemplo los muchos grupos bicomunales que han ido naciendo, en particular de artistas que se ven por las calles de Nicosia actuando juntos.
'La generación mas joven se relaciona mucho mas fácilmente', dice Adrianí.
LA SEPARACION Y LA INTROMISION AJENA
Su marido describe la coexistencia de las comunidades como un 'vaivén': tras mas de cuatro siglos de vida pacífica, de repente llegó la división total y décadas después, el reencuentro parcial tras la apertura de algunos puestos de control. El resto de la isla está dividida por una verja o simplemente la frontera es agreste y por ella patrullan las fuerzas de la ONU desplegadas a raíz del conflicto.
Los reencuentros también están cargados de sensaciones encontrada: a veces predomina el optimismo, otras, las dudas, el rencor, residuos de un conflicto político que se arrastra hasta hoy.
El profesor de la Universidad de Chipre Jaris Psaltis, cuyo departamento de psicología social lleva a cabo estudios en las dos comunidades, explica a Efe que 'es reconfortante saber que actualmente uno cada tres grecochipriotas y uno cada dos turcochipriotas tienen relaciones de amistad con miembros de la otra comunidad'.
La división, insiste, reduce las oportunidades de comunicación y contacto, creando así un terreno fértil para la desinformación entre las comunidades y estereotipos negativos.
'No es casualidad que los separatistas en ambos lados (alrededor del 20 % del electorado en la comunidad grecochipriota) tengan como objetivo permanente el cierre de los puntos de cruce', apunta.
Es porque saben que desde la apertura de las pasos ha habido más de 35 millones de cruces con poquísimos incidentes y que el contacto ha funcionado 'para romper estereotipos negativos, construir amistades, reducir prejuicios y generar confianza entre las dos comunidades'.
ELECCIONES EN EL NORTE, OPORTUNIDAD O RIESGO
En medio de estas posiciones opuestas, la República Turca del Norte de Chipre (RTNC) -sólo reconocida por Turquía- celebra el próximo domingo elecciones presidenciales, vistas con gran preocupación debido a las interferencias de Turquía en este proceso electoral.
Según observadores locales estos comicios podrían dar un impulso o dar al traste definitivamente al intento de lograr la reunificación de la isla.
'Por primera vez en la historia de la RTNC desde el cargo mas alto de este país, alguien se queja de la opresión, presión y amenazas de Turquía', dice Birinci al referirse a las declaraciones del actual lider turcochipriota, Mustafá Akinci, quien esta semana tildó de 'vergüenza para la democracia' el apoyo abierto de Ankara al actual primer ministro, Ersin Tatar, candidato nacionalista en los comicios del domingo.
Sin embargo, la rara realidad de Chipre se extiende mas allá de la relaciones entre greco y turcochipriotas, con los últimos obligados a convivir con unos 150.000 colonos traídos desde Turquía para alterar el número de la población.
'Los turcochipriotas tratan de mantener su propia identidad. El problema son los islamistas. No queremos que Erdogan nos ponga en los moldes que él quiere', dice Birinci que, como otros turcochipriotas, está cansado de vivir bajo la sombra de Turquía, que desde hace décadas controla militar, económica y socialmente este territorio. EFE

EFE