Bloqueo constitucional y lucha por el ministerio de Defensa amenazan Libia
Mohamad abdel Kader
Trípoli, 12 jul (EFE).- La lucha por el control del ministerio de Defensa, que se dejó vacío para desbloquear la formación del nuevo Gobierno Nacional de Unidad transitorio (GNU), y el desacuerdo sobre el marco constitucional que debe sostener el proceso electoral amenazan la celebración de los comicios en Libia, previstos para el próximo 24 de diciembre y claves en el plan de pacificación impulsado por la ONU.
El pasado 23 de junio, las potencias reunidas en la II Conferencia de Berlín subrayaron la necesidad de que los comicios tengan lugar en la fecha designada e instaron al Parlamento en Tobrouk (HoR) , al Consejo de Estado, al Consejo Presidencial y al GNU a orillar sus agudas diferencias y trabajar para lograr un acuerdo sobre la ley electoral y la enmienda de la Constitución antes del primero de julio.
Con ese objetivo se volvió a reunir en Ginebra el Foro para el Diálogo Político para Libia (FDPL), un organismo no electo creado 'ad hoc' por la ONU el pasado octubre y que en marzo, no sin polémica, logró consensuar un Ejecutivo transitorio bajo el liderazgo de Abdel Hamid Debeibah, un constructor vinculado a Turquía que se hizo millonario con la dictadura de Muamar al Gadafi, derrocado en 2011.
La reunión, a la que no pudo asistir el enviado especial de la ONU para Libia, Jan Kubis, aquejado de covid-19, concluyó esta semana sin acuerdo y con la creciente sensación de que en este contexto, será muy complicado que los libios puedan depositar sus votos antes de fin de año.
'Es lamentable que, a pesar de todas las oportunidades, todavía no haya puntos en común. No es un buen augurio para la credibilidad y relevancia del FDPL', advirtió al término de la reunión Raisedon Zenenga, coordinador de la misión de la ONU para Libia (UNSMIL).
Zenenga se quejó de que gran parte de los más de 70 delegados que componen este organismo creado sin aparente vinculación con los antiguos gobiernos enfrentados en el este y el oeste trató de introducir 'propuestas ajenas a la hoja de ruta aprobada'.
Entre estos destaca un grupo cercano al primer ministro interino que sugiere posponer solo las elecciones presidenciales hasta que se adopte un marco constitucional, y otro que aboga por aplazar igualmente las legislativas, ambas convocadas para el mismo día.
Representantes cercanos al mariscal Jalifa Hafter, tutor del antiguo gobierno no reconocido en el este, instan a votar en la fecha declarada pero exigen que se anule el requisito que obliga a los candidatos a renunciar a sus actuales responsabilidades.
A todo ello se suma la resistencia del Parlamento a aprobar el nuevo presupuesto, que complica la logística de la consulta pese a que ya se hayan comenzado a abrir centros de registro de votantes.
IMPLICACIÓN RUSA Y TURCA
En este contexto de amenaza al proceso de transición, el ministerio ruso de Asuntos Exteriores anunció que su número dos, Sergey Vershinin, se entrevistó con el enviado de la ONU para tratar de desbloquear la situación, declaración que reveló la presencia del Kremlin en las negociaciones de Ginebra.
Rusia y Turquía son las potencias más influyente en el conflicto de Libia, donde operan y combaten miles de mercenarios extranjeros de empresas privadas de Seguridad Militar (PSMC) rusas como el controvertido 'Wagner Group'.
Asimismo existe una gran presencia de soldados de fortuna sirios reclutados entre los grupos islamistas de oposición y enviados a pelear en Libia por Turquía, país que igualmente ha incrementado su presencia militar en el país norteafricano, donde controla varias bases navales y aéreas.
Ankara y Moscú fueron los artífices del alto el fuego acordado hace un año entre el Gobierno de Acuerdo Nacional sostenido por la ONU en Trípoli (GNA) y el Ejecutivo tutelado por Hafter.
Ambos tienen, además, una gran influencia en el llamado Comité Militar 5+5, encargado de gestionar la tregua y único foro en el que los dos antiguos gobiernos enfrentados dialogan.
PULSO POR EL MINISTERIO DE DEFENSA
Al laberinto electoral se añade el pulso que mantienen el primer ministro interino y el líder del Consejo presidencial, Mohamad al Menfi, por el control del ministerio de Defensa, nominalmente en poder del primero al que asesoran militares turcos.
Al Menfi, que detenta el título de Comandante en jefe del futuro Ejército Nacional Libio, se considera más cercano a las tesis del mariscal Hafter, hombre fuerte del país enfrentado con las milicias en Trípoli y en la ciudad estado de Misrata, de la que procede Debeibah.
'El problema reside en que la comunidad internacional habla de elecciones y unificación sin atender a las verdaderas causas de la crisis en Libia, que son las milicias', advirtió la semana pasada a los medios árabes el diputado Ali Al-Takbali. EFE
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