Brasil intenta convencer al mundo de que combate la degradación amazónica
Brasilia, 4 nov (EFE) - El vicepresidente brasileño, Hamilton Mourao, inició este miércoles un viaje con una decena de embajadores extranjeros por la Amazonía con la intención de convencerles de que la degradación y los incendios en esa región están controlados.
Durante los próximos dos días, el vicepresidente y la comitiva de diplomáticos sobrevolarán algunas zonas de los estados Amazonas, Roraima y Pará, que han sido objeto de vastos incendios y de una intensa deforestación, que el Gobierno sostiene que combate con rigor, pese a las críticas de muchos países y oenegés ecologistas.
En el viaje participan los embajadores de Alemania, Heiko Thoms; Canadá, Riccardo Savone; Colombia, Darío Montoya; España, Fernando García Casas; Francia, Brigitte Collet; Perú, Javier Yépez; Reino Unido, Liz Davidson; Portugal, Jorge Cabral; Suecia, Johanna Brismar Skoog, y Sudáfrica, Ntsiki Mashimbye.
También ha sido invitado el español Ignacio Ybáñez, representante en Brasil de la Unión Europea (UE), bloque en el que algunos países han puesto en duda el acuerdo comercial alcanzado con el Mercosur debido a las 'agresivas' políticas medioambientales del Gobierno del ultraderechista Jair Bolsonaro.
'El gran objetivo de este viaje es mostrar que Brasil no tiene nada que esconder y está abierto a un diálogo para demostrarle a la comunidad internacional su compromiso' con el medioambiente, declaró Mourao, quien dirige un consejo intergubernamental volcado a la Amazonía.
Los últimos datos oficiales, sin embargo, contradicen al Gobierno y dicen que los focos de incendios en la Amazonía aumentaron un 120 % en octubre pasado con relación al mismo mes de 2019, que había sido considerado el de las peores quemadas en las últimas dos décadas.
Pese a esos datos, Mourao insistió en la voluntad oficial para ponerle coto a la destrucción.
'Brasil tiene el 64 % de su territorio preservado y en la Amazonía llega al 84 %. Quisiéramos un mejor resultado y, aunque hasta ahora no lo logramos, vamos a persistir', dijo a periodistas.
UN DIPLOMÁTICO RECONOCIMIENTO A LA 'BUENA VOLUNTAD'
Los diplomáticos, que permanecerán hasta el viernes con Mourao en la Amazonía, reconocieron el gesto del Gobierno brasileño y, salvo alguna velada crítica de la representante británica, valoraron la 'buena voluntad' que entraña el viaje.
'Vamos a conocer de cerca, con respeto y amistad, los éxitos, los desafíos y también los problemas y las soluciones posibles para la Amazonía', expresó el embajador español.
El diplomático alemán, cuyo país ha suspendido su cooperación con Brasil en asuntos medioambientales por las políticas del Gobierno, que entre otras cosas apuntan a liberar las actividades económicas en la Amazonía, se manifestó en términos similares.
'Esperamos tener un diálogo profundo sobre los desafíos de la Amazonía', declaró Thoms, quien admitió que esa región 'es catorce veces mayor que toda Alemania'.
También agradeció la iniciativa brasileña el embajador de la UE, quien consideró que la visita puede dar 'la oportunidad de verificar áreas de cooperación que permitan la preservación de la naturaleza, garantizando el desarrollo sustentable de la región'.
La única salvedad corrió por parte de la embajadora del Reino Unido, Liz Davidson, quien recibió 'positivamente' la invitación del Gobierno brasileño, pero apuntó que 'es una pena que el viaje no incluya algunas de las zonas más afectadas por la degradación'.
LO DEGRADADO Y LO PRESERVADO
El propio Mourao admitió que el viaje abarcará 'una parte de la Amazonía que está degradada y una parte que no', pero garantizó que 'permitirá que los diplomáticos saquen sus propias conclusiones'.
En esta primera jornada del viaje, los embajadores conocieron en la ciudad de Manaos un centro de instrucción del Ejército y una base militar que recibe información de satélites sobre la situación en la región amazónica y emite las correspondientes alertas ambientales.
El jueves sobrevolarán regiones de los estados de Amazonas, Pará y Roraima y el viernes visitarán un destacamento militar y uno de los centros de atención a indígenas en Sao Gabriel da Cachoeira, en el corazón del mayor pulmón vegetal del planeta.
Así como la diplomática británica, el grupo ecologista Greenpeace criticó que el viaje no incluya un sobrevuelo sobre la región del Xingú, una de las más afectadas por la minería ilegal y habitada por algunas de las tribus indígenas más vulnerables.
'Mientras el Gobierno brasileño no asuma su responsabilidad ni presente medidas concretas para enfrentar la grave crisis ambiental, las tasas de desforestación y fuego seguirán subiendo en niveles alarmantes', manifestó Greenpeace en un comunicado. EFE

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