Bruselas recupera su mercado navideño con el reto de minimizar los contagios
Bruno Fortea Miras
Bruselas, 6 dic (EFE).- Tras haberse suspendido en 2020 por culpa de la Covid-19, Bruselas recupera este año su tradicional mercadillo de Navidad, aunque con medidas de seguridad para tratar de minimizar los contagios dentro del recinto, coincidiendo con un repunte de la pandemia en Bélgica a las puertas de las fiestas navideñas.
Para extremar las precauciones, los organizadores del mercado han decretado el uso obligatorio de la mascarilla y, además, todas las personas que quieran comprar algo en los distintos puestos de comida, ropa o juguetes también deberán haber presentado antes su certificado de vacunación.
'Hay que ir a una caseta y tienes que pedir una pulsera tras enseñar el pasaporte Covid; después ya puedes entrar al mercado. Los comerciantes nos piden el brazalete para estar seguros', explica a Efe Carla, una estudiante belga que visita por primera vez el mercadillo.
Asimismo, Jesús, un español de turismo por Bruselas, valora la agilidad de este sistema, porque con el brazalete puesto -que se obtiene de forma gratuita-, no es necesario mostrar el pase Covid a cada comerciante: 'Hemos ido a comer a otros sitios antes de venir al mercadillo y nos han pedido el certificado. Tienes que sacarte el móvil, poner la aplicación... Tardas un poquito. Si ya llevas la pulsera, es más cómodo', señala.
Sin embargo, algunos comerciantes aseguran a Efe que tienen dificultades para controlar que todas las personas que se acercan a sus casetas llevan la pulsera de vacunación, puesto que el mercado navideño no es un recinto cerrado, y se puede acceder desde la calle sin pasar por la oficina donde expiden brazaletes.
'Por la noche, cuando hay más gente, es mucho más complicado comprobar cada pulsera a cada persona en cada venta que hacemos. Es prácticamente imposible, pero lo gestionamos lo mejor que podemos, porque, si no, nos pueden multar', afirma Octave, el encargado de una caseta de frutos secos garrapiñados.
Este comerciante duda de la eficacia de la medida y ve como una contradicción que, a diferencia de otros establecimientos, sí que se pida el pase Covid para comprar en el mercado de Navidad: 'No hace falta cuando entramos en centros comerciales, donde hay mucha gente, o en supermercados. En cambio, aquí estamos fuera y al aire libre. Pero debemos lidiar con ello porque no hay otra opción', apunta.
En este sentido, Virginie, que trabaja en una caseta de golosinas y de chocolatinas, admite que el uso del brazalete es un 'obstáculo' para su trabajo porque, según explica, hay muchas personas que son 'reacias' a pedirlo.
'Pero les hacemos entender que, si quieren que el mercado navideño siga adelante, deben respetar las normas. Por lo tanto, necesitas la pulsera y la mascarilla', asevera.
Virginie celebra que, pese a la pandemia, esta vez sí que se haya organizado el evento, después de que se cancelara en 2020: 'Nosotros solo echamos de menos a los clientes. Hemos esperado un año para volver. El mercado de Navidad es genial, es el ambiente, es la magia... Y la gente es amable y lo festeja', manifiesta.
Para Octave, el año pasado fue 'muy complicado' sin poder contar con las ventas del mercadillo de Bruselas, ya que, según detalla, este evento supone más de la mitad de la facturación anual de su negocio, que regenta junto a sus padres.
'Venimos de Francia y allí hemos tenido un poco de ayudas del Estado, pero fue un año difícil porque para nosotros la Navidad es el gran momento del año. Así que, sin el mercado, lo pasamos muy mal, como todo el mundo', explica.
Con la Navidad de 2021, han regresado los bocadillos, los dulces, el vino caliente, la ropa, los accesorios y los juguetes en las casetas de un mercadillo que, de momento, está esquivando las restricciones decretadas por el repunte de contagios, y que, por ejemplo, ya han llevado al gobierno belga a adelantar una semana las vacaciones de la escuela primaria, a decretar el teletrabajo obligatorio cuatro días a la semana o a cerrar los restaurantes a las 23.00 horas. EFE
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