Burundi vota a su nuevo presidente en calma pese a la amenaza de la COVID-19
Christian Bigirimana
Buyumbura, 20 may (EFE).- Los ciudadanos de Burundi acudieron hoy a las urnas para elegir a un nuevo presidente después de 15 años de mandato de Pierre Nkurunziza, en una jornada tranquila marcada por pequeñas irregularidades, el bloqueo de las redes sociales y una visible participación pese a la amenaza de la COVID-19.
'Estoy orgulloso de mi país porque, dado todo lo que ha sucedido últimamente, no pensaba que la votación fuera a tener lugar en un ambiente tranquilo', confesó a Efe el votante Benjamin Kabura, un maestro de Buyumbura, la capital económica del país.
Pese a una campaña electoral marcada por la violencia, que causó al menos 12 muertos, y el acoso a la oposición, la votación transcurrió sin incidentes notables, más allá de la apertura tardía de algunos colegios en Rumonge (sur) debido a la falta de urnas.
También cabe destacar el arresto de varios votantes o a la expulsión de miembros del opositor Congreso Nacional por la Libertad (CNL) de algunos centros en Muyinga (noreste).
PARTICIPACIÓN PESE AL CORONAVIRUS
Pese a la actual crisis del coronavirus, se pudieron ver largas colas de votantes en zonas como el barrio de Ntahangwa en Buyumbura bajo la atenta mirada de policías y soldados desplegados para garantizar la seguridad de la votación, según pudo constatar Efe.
En total, 14.718 colegios electorales abrieron sus puertas de 06.00,hora local (04.00 GMT), a 16.00 hora local (14.00 GMT) con el fin de recibir a algo más de cinco millones de electores para elegir al sucesor del presidente Pierre Nkurunziza, quien no concurre en estos comicios, pese a sus intentos de perpetuarse en el poder.
El presidente optó en 2015 a un tercer mandato prohibido por la Constitución, lo que desató una ola de protestas con cientos de muertos y medio millón de desplazados, según la ONU, además de un intento fallido de golpe de Estado en mayo de ese año.
Nkurunziza, que ha dirigido el país desde el final de la guerra civil entre hutus y tutsis (1993-2005), confirmó en diciembre pasado que no se postulaba como candidato del gobernante Consejo Nacional por la Defensa de la Democracia (CNDD-FDD), y se retiró después con el título de 'Guía Supremo del Patriotismo'.
Su sucesor al frente del CNDD-FDD y aspirante oficialista a la Presidencia, Évariste Ndayishimiye, de 52 años, ejerció hoy su derecho al voto a las 10.00 horas (08.00 GMT) en Gitega (centro), capital política de Burundi, y acompañado por su esposa.
'Cualquiera que quiera molestarlos, lo pagará caro', advirtió el candidato que parte como favorito, en referencia a la posibilidad latente de nuevos brotes de violencia como los ocurridos durante la campaña electoral, con episodios de tortura y casi 90 arrestados.
Ndayishimiye se mide a otros seis contrincantes, entre los que su principal adversario es el líder del CNL, Agathon Rwasa, que votó poco después en su aldea natal de Ciri, en la norteña provincia de Ngozi, donde criticó el bloqueo a las redes sociales, que sufre el país en esta jornada electoral, como un intento de fraude.
'No es WhatsApp el que vota, sino los burundeses', recordó desafiante Rwasa, de 56 años, que pidió a sus conciudadanos aguardar con calma los resultados que debe anunciar la Comisión Electoral Nacional Independiente (CENI) antes de decidir si acudirá a los tribunales en caso de no estar satisfecho con el recuento.
POSIBLE VIOLENCIA POSTELECTORAL
Al igual que durante la campaña electoral, empañada por 'actos de violencia y violaciones de derechos humanos', según denunció días atrás la Comisión de Investigación de la ONU para Burundi, en esta jornada tampoco se respetó la distancia social y fueron pocos los centros que disponían de jabón de manos pese al coronavirus.
'El régimen de Burundi, aislado en la escena internacional, ha decidido celebrar elecciones a cualquier coste en medio de la crisis de COVID-19 con el riesgo de desencadenar una explosión de esta pandemia a nivel regional', denunció este lunes el presidente de la Liga Burundesa de Derechos Humanos (Iteka), Anschaire Nikoyagize.
'Considerando lo tensa que ha sido la campaña, repleta de violencia y retórica inflamatoria, el país corre el riesgo de caer en enfrentamientos mortales tan pronto se conozcan los resultados', continuó Nikoyagize, que acusó de las muertes en la campaña a la Policía y a la milicia del partido gobernante, Imbonerakure.
El coronavirus impidió también la supervisión de estos comicios por observadores internacionales, ya que el Gobierno les obligó por decreto a guardar quince días de cuarentena una vez ingresaran en Burundi, impidiendo en la práctica su presencia en estos comicios.
Ajenos a la COVID-19, que a fecha de 19 de mayo ha causado un muerto y 42 contagios en este país de unos once millones de habitantes, muchos burundeses confían en que estas elecciones, en las que también eligen a sus diputados nacionales y concejales municipales, sirvan para atraer un futuro más próspero.
'Espero que nuestra situación mejore, especialmente la económica, para que los burundeses podamos salir de la pobreza', dijo a Efe Anitha Nzisabira, vendedora de arroz.
El presidente de Burundi será elegido para un mandato de cinco años por mayoría absoluta y, en caso de que nadie obtenga ese resultado, los dos candidatos más votados disputarán una segunda vuelta en un plazo de quince días. EFE

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