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Cae Kramp-Karrenbauer, incapaz de embridar a la CDU

Juan Palop

Berlín, 10 feb (EFE).- La crisis de Turingia por la ruptura del 'cordón sanitario' a la ultraderecha se ha llevado por delante a la presidenta de la Unión Cristianodemócrata alemana (CDU), Annegret Kramp-Karrenbauer, incapaz de embridar a los sectores más a la derecha (y al este) de su partido. Su salida, con elecciones generales en 2021, podría tener importantes repercusiones para el partido y la gran coalición con los socialdemócratas.

La elección el pasado miércoles del liberal Thomas Kemmerich como jefe del Ejecutivo regional de Turingia con los votos de la CDU y la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) ha hecho insostenible la continuidad de Kramp-Karrembauer al frente del partido, tras evidenciar su falta de visión, sensibilidad política y liderazgo. La mayor crisis de la legislatura pone punto final a una malograda presidencia de apenas un año, pero plagada de patinazos políticos y mediáticos.

En el terremoto de Turingia la CDU ha aparecido desnortada, y por momentos hasta ambigua. Y principalmente por las debilidades de su presidenta. Tuvo que ser la canciller Angela Merkel, mentora de Kramp-Karrenbauer y su predecesora al frente del partido, quien desde el extranjero -porque se encontraba de gira por África- tomara las riendas de los conservadores.

El anuncio de su salida deja a la CDU descabezada a año y medio como máximo de las próximas elecciones, aumentando la incertidumbre sobre un partido desgastado tras casi 15 años en el poder y sin candidato claro. Merkel ya anunció que no se presentaría de nuevo y tradicionalmente es el presidente o presidenta quien se postula.

El vacío podría ahora degenerar en luchas internas por el poder que debilitarían a la formación. La continuidad de la gran coalición, una alianza que no deseaban ni conservadores ni socialdemócratas, podría quedar en entredicho si quien acabe haciéndose con el poder quiere hacer borrón y cuenta nueva o protagonizar un giro a la derecha.

ACUMULACIÓN DE ERRORES

Los últimos días han sido una acumulación de errores para Kramp-Karrenbauer. Cuando se produjo la votación en Turingia, ella no compareció de forma inmediata. Tardó horas en aparecer y cuando lo hizo fue con una declaración mucho menos contundente que la aplaudida aparición previa de su secretario general, Paul Ziemiak.

Luego fue a peor. Kramp-Karrenbauer viajó al día siguiente a Turingia para entrevistarse con los parlamentarios conservadores que habían votado junto a AfD y que seguían defendiendo su decisión pese a la tormenta desatada. Y se chocó contra un muro.

La reunión se prolongó hasta la madrugada y la presidenta de la CDU fue incapaz de hacerles entender la gravedad de su actuación y convencerles para que se retractasen. Los conservadores en los 'Länder' de la antigua Alemania oriental están mucho más cerca de la AfD que los del oeste (y que las centrales en Berlín).

También estaba en el aire la permanencia al frente del grupo parlamentario conservador en Turingia de Mike Mohring, quien justificó la elección. Pero Kramp-Karrenbauer no supo o pudo cobrarse esta víctima.

De vuelta en Berlín, la presidenta de la CDU trató de trasladar la presión a los socialdemócratas y a los verdes, instándoles a proponer un candidato alternativo que pudiesen apoyar también conservadores y liberales. Pero los aludidos negaron la mayor, recordando que ellos tenían un acuerdo con La Izquierda para formar un gobierno de izquierdas en minoría y que no se podía equiparar a este partido con AfD.

Merkel, mientras tanto, tras esperar en vano una declaración contundente de Kramp-Karenbauer, pronunció las palabras que han enmarcado desde la ética el discurso de lo sucedido: cooperar de forma directa o indirecta con AfD es una 'conducta imperdonable'.

Luego regresó a Berlín y en cuestión de horas había cesado al comisionado del Ejecutivo para la Alemania del este, su correligionario Christian Hirte, por haber felicitado a Kemmerich por su elección, y llegó a un acuerdo con sus socios socialdemócratas en el Gobierno alemán para defender el 'cordón sanitario' y pedir nuevas elecciones en Turingia sin los ambages de Kramp-Karrenbauer.

Pese haber desatado el terremoto, AfD se está manteniendo estos días en un segundo plano. Pero puede verse beneficiada en un doble plano. Por haber debilitado a la CDU, su máximo competidor en el ámbito de la derecha, y por las posibilidades de que el sucesor de Kramp-Karrenbauer sea más conservador que ella, contribuyendo al desgaste del 'cordón sanitario'. EFE

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