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Camboya se enroca para impedir el regreso del popular líder de la oposición

Bangkok, 7 nov (EFE).- El Ejército de Camboya vigila las fronteras del país para bloquear el plan del líder opositor Sam Rainsy y otros disidentes exiliados en el extranjero de regresar a su país el próximo sábado para relanzar un movimiento prodemocrático.

El Gobierno del primer ministro Hun Sen, que gobierna Camboya desde 1985, ha calificado el plan como un intento de golpe de Estado y se ha comprometido a impedirlo por todos los medios con la colaboración de países de la región como Tailandia y Malasia.

Las autoridades han colocado carteles con fotografías de los principales opositores en las fronteras, donde los soldados realizan maniobras, para evitar la entrada de opositores el sábado, el Día de la Independencia camboyana y para el que Sam Rainsy había anunciado su regreso.

'Estamos usando balas de verdad en las maniobras', indicó el pasado lunes el portavoz del Ministerio de Defensa, Chhum Sucheat, según el portal Asia Times.

Sam Rainsy, cofundador del ilegalizado Partido Nacional para el Rescate de Camboya (CNRP, siglas en inglés), tiene previsto tomar un vuelo desde París este jueves y llegar a Bangkok en la madrugada, antes de proseguir su viaje hacia Camboya.

Sin embargo, las autoridades tailandesas han asegurado que impedirán la entrada del líder opositor, que tiene un pasaporte francés, y amenazan con deportarlo nada más desembarcar en Bangkok.

En los últimos días, Malasia ha impedido que viajen a Camboya tres opositores camboyanos, incluida Mu Sochua, la exvicepresidenta del CNRP, que tiene pasaporte estadounidense.

Hun Sen, el primer ministro que lleva ocupando más tiempo el cargo del mundo, ha ordenado el arresto de opositores ante la acusación de 'traición' e incluso ha amenazado con cortar los dedos a quienes realicen el gesto de levantar nueve dedos, un símbolo de la oposición en relación con el sábado 9 de noviembre.

Sam Rainsy ha hecho el amago en varias ocasiones de regresar a su país sin llegar a hacerlo, pero esta vez el Gobierno ha reaccionado con medidas drásticas, tales como la detención de al menos 41 antiguos miembros del CNRP en Camboya desde el pasado agosto.

'La gente está cansada de sus faroles, pero al mismo tiempo las medidas en Nom Pen sugieren que no se lo están tomando a broma. Creen que realmente podría pasar y han dado luz verde a la Policía para tomar cualquier medida que sea necesaria', dijo a Efe el analista político Ear Sophal en un correo electrónico.

El CNRP suponía la única amenaza al poder de Hun Sen antes de su disolución por parte del Tribunal Supremo, que se produjo nueve meses antes de las elecciones de julio de 2018 y convirtió a Camboya prácticamente en un estado unipartidista.

Hun Sen ostenta el cargo de jefe del Gobierno del país asiático desde 1985, más de tres decenios en los que ha gobernado al frente del Partido del Pueblo de Camboya (PPC).

El cofundador y expresidente del PRNC, Sam Rainsy, se exilió de Camboya en 2016 para evitar condenas por difamación y otras acusaciones.

El antiguo presidente del partido, Kem Sokha, fue detenido por traición en la noche del 4 de septiembre de 2017 y, tras un año en detención preventiva, fue puesto el pasado mes de mayo bajo arresto domiciliario, en el que permanece. EFE

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