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Cesado el ministro tunecino de Cultura por discrepar de la política sanitaria

Túnez, 6 oct (EFE).- El primer ministro tunecino, Hichem Mechichi, destituyó de madrugada al nuevo ministro de Cultura, Walid Zidi, tras apenas unas semanas en el cargo por discrepancias en las medidas para luchar contra la pandemia de la COVID-19, al alza en Túnez desde el fin del confinamiento.

Zidi, el primer ministro invidente de la historia moderna del país norteafricano, había criticado que el Ejecutivo vedara la celebración de eventos culturales y deportivos pero no ordenara el cierre de establecimientos de alto contacto social como cafeterías, bares y restaurantes.

Incluso dio su apoyo a una manifestación de diferentes artistas, que se concentraron el lunes frente a la 'Ciudad de la Cultura' para denunciar lo que consideraban un trato injusto por parte de la administración.

Tras horas de pulso, Zidi rebajó el tono pero pasada la media noche el Gobierno reveló su destitución y anunció que sus funciones serían asumidas de forma interina por el ministro de Turismo, Habib Ammar.

En declaraciones este martes a la radio local 'Shems', el destituido ministro insistió en que no considera que haya incurrido en desobediencia.

'Aplicamos las decisiones y decretos, no los comunicados de prensa', aseguró respecto a las muevas directivas anunciadas el sábado por Mechichi.

'El curso de eventos culturales se organizó de acuerdo con las recomendaciones de la comisión científica para la lucha contra el coronavirus', agregó el exministro, que insistió en que ciertos eventos deben mantenerse pese al incremento de los contagios.

DILEMA ENTRE ECONOMÍA Y SALUD

En un discurso a la nación, Mechichi anunció una serie de medidas preventivas a aplicar durante los próximos quince días y que incluyen la prohibición de cualquier manifestación cultural, comercial y deportiva, jornadas laborales para la función pública de cinco horas y con grupos rotativos en la Administración y el uso obligatorio de la mascarilla en el espacio público.

El Ejecutivo descartó sin embargo aplicar el confinamiento total, como ya hizo el pasado marzo durante tres meses, pese al aumento de los contagios, 20.944 positivos y 276 decesos, según el cómputo oficial.

Este incremento de la curva, cuyo pico se espera para finales de octubre o principios de noviembre, ha puesto en alerta a todo el país debido a la carestía y el estrés que soporta un sistema sanitario deficiente, cansado y en lucha contra las autoridades por lo que consideran abandonos y excesos.

El lunes, el Sindicato Nacional de Enfermeros denunció que los empleados que han dado positivo 'son obligados a continuar en su puesto de trabajo y disimular su contagio'.

En este contexto, el Gobierno también decretó que serán las autoridades regionales quienes declaren el confinamiento local o el cierre de lugares de culto según su situación epidemiológica, como es el caso de las regiones costeras de Susa y Monastir (este) que impusieron la pasada semana un toque de queda entre las 20.00 hora local (19.00 GMT) y las 06.00 (05.00 GMT).

En declaraciones a la radio nacional RTCI, el responsable de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Túnez, Yves Souteyrand, mostró su preocupación por la situación sanitaria e insistió sobre la necesidad de vigilar y reforzar la aplicación de las medidas preventivas anunciadas por las autoridades. EFE

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