Cinco años de guerra debilitan al Yemen frente a la pandemia del coronavirus

Jaled Abdalá

Saná, 25 mar (EFE).- El Yemen, uno de los países más empobrecidos del mundo y que sufre la mayor catástrofe humanitaria del planeta según la ONU, entra en su sexto año de conflicto más vulnerable que nunca ante otra posible crisis por la llegada del temido y global coronavirus.

Este miércoles marca el quinto aniversario de la intervención militar de la coalición liderada por Arabia Saudí en el Yemen en contra de los rebeldes hutíes, que tomaron la capital Saná a finales de 2014, expulsando al Gobierno del presidente Abdo Rabu Mansur Hadi, que tuvo que exiliarse en Riad en 2015.

Desde entonces, el Yemen ha sido escenario de una guerra de dimensiones regionales, con la alianza árabe apoyando a las fuerzas gubernamentales frente a los rebeldes chiíes respaldados por Irán, y la violencia ha provocado que 24,4 millones de personas (más del 80 % de la población) dependan de la ayuda humanitaria para sobrevivir.

Hoy el enviado de la ONU para el Yemen, Martin Griffiths, lamentó en su cuenta oficial de Twitter que 'los campos de batalla están dividiendo el Yemen y haciendo más difícil combatir el posible brote de COVID-19'.

Por ello, pidió 'reducir la violencia en todo el país y trabajar juntos para proteger al pueblo yemení' e instó a las partes beligerantes a escuchar las palabras del secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, que pidió el pasado día 23 en una carta un 'alto el fuego global frente al COVID-19'.

Tanto los rebeldes hutíes como el Gobierno reconocido internacionalmente dieron hoy la bienvenida a sendos llamamientos, después de varias iniciativas de paz fallidas en los pasados cinco años.

El Gobierno yemení agradeció los llamamientos de Guterres y Griffiths, al igual que lo hizo el jefe del Consejo Político Supremo de los hutíes, Mahdi al Mashat, en un discurso televisado.

Hasta el momento, Yemen no ha registrado ningún caso de coronavirus, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), pero el sistema sanitario del país no podría hacer frente a una epidemia en medio de la escasez de suministros, equipamiento y personal médico.

'Nuestro sufrimiento ya está multiplicado por la guerra. Otro desastre no va a doler', afirmó a EFE Ahmed Hazaa, un comerciante de Saná, que agregó que 'la gente sigue con su vida normal' ante la posible llegada del COVID-19.

'Los yemeníes estamos acostumbrados al desastre y a la agonía', sentenció.

Después de un lustro de guerra, cerca de la mitad de la población no tiene acceso a asistencia médica y menos del 45 % puede llegar a hospitales operativos, que en muchas ocasiones han sido blanco de ataques aéreos y de artillería.

Además, la destrucción de infraestructuras y del sistema de saneamiento, así como la desnutrición y el desplazamiento forzoso por la violencia, ha dado lugar en los pasados cinco años a brotes de cólera, difteria y dengue.

A eso se suma que el envío de ayuda humanitaria al país es una tarea complicada, debido al bloqueo aéreo de que facto establece la coalición árabe al impedir la llegada de aviones, excepto los de la ONU, mientras que el principal puerto marítimo se lo disputan los dos bandos en conflicto.

El líder de los rebeldes chiíes, Abdelmalek al Huti, afirmó el sábado en un discurso televisado que gracias a ese 'bloqueo injusto' el coronavirus no ha llegado al Yemen, al mismo tiempo que arremetió contra Arabia Saudí y Estados Unidos, que apoya a la coalición árabe.

Los hutíes han anunciado que hay 18 hospitales preparados en 11 provincias para manejar casos de la COVID-19, pero existe una aguda falta de equipos de protección personal, vestimenta y de otros tipos. El Gobierno sólo controla contadas regiones del país.

Esta semana la OMS envió al Yemen un cargamento de material médico y suministros para hacer frente al coronavirus, que fue transportado por Arabia Saudí hasta Saná y parte del mismo será llevado también a la sede temporal del Ejecutivo, la ciudad costera de Adén (suroeste). EFE

20200325 https://www.diariolibre.com

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