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Collares tahitianos y una Virgen comparten arena en el Mundial de Playa

Noelia F. Aceituno

Asunción, 21 nov (EFE).- La arena del paraguayo Estadio Pynandi dio la bienvenida este jueves a las ocho selecciones que se enfrentaron en la primera fecha de la Fase de Grupos del Mundial de Fútbol playa, en el que no faltaron imágenes religiosas ni bailes tradicionales.

COLLARES TAHITIANOS PARA LOS AZZURROS

Con el mercurio en 36 grados, Italia y Tahití inauguraron este jueves el Mundial de Fútbol Playa 2019 de Paraguay, un país bordeado por los ríos Paraná y Paraguay, pero a más de 1.000 kilómetros del mar.

Lejos de las playas de la Polinesia, los tahitianos arrancaron el encuentro con una tradicional 'haka' y agasajaron a sus rivales 'azzurros' con los collares que lucieron durante la entonación del himno.

Su encuentro, rápido y dinámico, apenas contó con unos cincuenta espectadores en las gradas, entre ellos un grupo de tahitianas ataviadas con coronas de flores rojas, el color de la Tiki Toa, en sus cabezas.

Sin embargo, ni la falta de público ni el calor se presentaron como inconvenientes para los equipos del grupo B, aunque los italianos mostraron una clara superioridad, como se reflejó en el marcador, con 12-4 a favor de Italia.

Los héroes del encuentro fueron Emmanuele Zurlo y Gabriele Gori, que anotaron cinco goles cada uno para su selección, un resultado que les sorprendió a ellos mismos.

'Sinceramente no me lo esperaba. Tahití es un gran equipo, viene de ser finalista en dos Mundiales. Nos sentimos bien, hemos estado bien posicionados y esperamos que las cosas sigan así', comentó Zurlo a Efe tras el encuentro.

Italia se enfrentará el sábado a Uruguay, mientras que Tahití se verá con México el mismo día, con la ilusión todavía de hacer suya esa frase de 'a la tercera va la vencida' y conquistar la copa del Mundial.

REGRESO CHARRÚA AL MUNDIAL

El partido entre uruguayos y mexicanos hizo sufrir a los pequeños grupos de aficionados, apenas unas diez personas de cada país, que colgaron sus respectivas banderas en la grada para animar a sus selecciones.

Los dos primeros tiempos concluyeron con el marcador en tablas y la esperanza puesta por ambos en la última parte del partido, con el anhelo de remontar.

El pie del capitán uruguayo, Gaston Laduche, decidió la suerte del encuentro con un gol de alivio en el último minuto para una selección que regresaba al Mundial después de diez años.

Consciente de que el marcador podría haberse inclinado para sus rivales, Laduche recalcó ante los medios que 'los porteros de los dos equipos fueron figuras' e insistió en que fue 'un partido muy duro y poco habitual en el beach soccer (fútbol playa)'.

No obstante, los uruguayos no se confían, conscientes de que el sábado les espera Italia, 'un rival muy duro', en palabras del capitán charrúa.

'Ha estado definiendo los últimos torneos a nivel europeo, así que, bueno, nos enfocaremos y veremos como contrarrestar las habilidades de ellos, que nosotros también tenemos las nuestras y confiamos en nuestro trabajo', afirmó Laduche.

Los mexicanos abandonaron el Comité Olímpico Paraguayo, donde se celebra el Mundial, cabizbajos y reconociendo con humildad su tristeza por el resultado.

'Todo el partido se nos escapó. Tuvimos dos penales que no podíamos fallar. La concentración fue la que me mató el último, pero bueno, es fútbol, ¿no? A levantar la cara', se sinceró el capitán mexicano Benjamín Mosco, ante los medios.

PARAGUAY SE QUEDA SIN MILAGRO

La multitud que llenó la grada en último partido indicaba que el anfitrión jugaba en casa y que su afición estaba dispuesta a dejarse la voz animando en su primer partido en este Mundial.

Los pynandi (pie descalzo en guaraní) llegaron al Estadio con una pequeña replica de la Virgen de Caacupé, la patrona de Paraguay, a la que se habían encomendado unos días antes en una visita a su basílica, decididos a hacer disfrutar a la afición albirroja.

Pero la protección mariana y los gritos de los paraguayos en las gradas fueron insuficiente en su primer encuentro ante los japoneses, quienes cayeron ante Japón, selección capitaneada por Ozu Moreira, brasileño nacionalizado japonés.

Takuya Akaguma firmó el gol que más les dolió a los paraguayos, a solo cinco décimas de segundo del final del partido, con el que desempató el marcador y dio la victoria inicial a los japoneses (4-5).

El capitán del equipo nipón calificó el encuentro ante los paraguayos como 'difícil', pero ya superado ese obstáculo, los japoneses se enfocan ahora en el partido como visitantes ante Estados Unidos, 'un equipo fuerte', que se disputará el sábado.

Sin explicarse todavía su derrota, los paraguayos miran ahora el encuentro ante Suiza, selección que este martes se impuso a Estados Unidos (8-6), y que no se perdió, desde la grada, el primer tropiezo de los pynandi.

El entrenador de los paraguayos, el brasileño Gustavo Zloccowick, admitió con tristeza que 'el equipo no jugó con la intensidad con la que está acostumbrado a jugar' e invitó a la afición paraguaya a seguir vitoreando a su equipo porque 'hay mucho torneo todavía'. EFE

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