Concluye una campaña electoral marcada por el desinterés y el boicot popular
Argel, 8 dic (EFE).- La campaña electoral para las controvertidas presidenciales del próximo 12 de diciembre cerró hoy en Argelia marcada por el desinterés de la población, los incidentes, el bajo perfil y los llamamientos al boicot desde el movimiento de protesta popular masivo (Hirak), que mantiene la presión en la calle cada viernes desde el pasado 22 de febrero.
Ni siquiera el acartonado debate electoral televisado del viernes pasado, el primero que se ofrece en la historia del país, sirvió para movilizar a una población que, en una gran mayoría considera que el proceso no es más que una 'charada' orquesta por el régimen militar para legitimarse y perpetuarse en el poder tras forzar en abril la dimisión del presidente Abdelaziz Bouteflika y encarcelar a la mayor parte de su clan.
Organizado por la Autoridad Nacional Independiente de las Elecciones (ANIE), el debate reunió en un plató de la televisión nacional a los cinco candidatos, ninguno de los cuales está vinculado al Hirak ni a ninguno de los partidos de oposición real al régimen.
En un formato muy rígido, que según diversas organizaciones regionales no respetaba los estándares mínimos que se requieren para este tipo de debates, los aspirantes contestaron a las 14 preguntas formuladas por cuatro periodistas locales (dos de la televisión -privada y pública- dos de la prensa escrita -privada- y dispusieron de una tiempo limitado para exponer sus programas
Los favoritos son aún dos exprimeros ministros de Bouteflika: Ali Benflis, quien se enfrentó al mandatario en las polémicas elecciones de 2014 -que el mandatario ganó pese a estar gravemente enfermo y no aparecer en público-, y su colega Abdelmajid Tebboune, que encabezó el Ejecutivo brevemente en 2017, cuando ya no se sabía si el dignatario realmente controlaba el país.
Fue el único acto multitudinario de la campaña, marcada por mítines con insultos a los candidatos, que evitaron los actos en las grandes ciudades, donde se les recordaba que son 'cómplices del poder', pero también por numerosos carteles arrancados, garabateados o manchados con basura y por barricadas en algunos barrios para que no accedieran al estrado.
En este ambiente, y previo al debate, decenas de miles de argelinos volvieron a salir a las calles de todas las grandes ciudades del país para apoyar el boicot, exigir la caída del régimen militar que lidera el jefe del Ejército, general Ahmed Gaïd Salah, y llamar a una huelga general de cuatro días que debería haber comenzado este domingo en todo el país.
Las redes sociales y plataformas como Yoututbe están llenas vídeos que instan a interrumpir el trabajo en todos los sectores, creados por particulares pero también organizaciones como la Confederación de Sindicatos de las fuerzas productivas (Cosyfop), uno de los más activos.
Un llamamiento que, sin embargo, tuvo poco impacto este domingo en la capital y en las principales ciudades del país, excepto en la zona de mayoría bereber de la Cabilia.
'Desde hoy hasta el jueves no trabajo. Mi tienda está cerrada y no soy el único. Ningún comerciante abrió su tienda', explicó a Efe, Arezki un artesano de joyería.
Yasmina, una costurera de vestidos tradicionales, indicó, por su parte, que 'esta mañana nos levantamos en una ciudad fantasma, totalmente paralizada. Hemos respetado el llamamiento, espero que la gente sea consciente que se trata del futuro de nuestros hijos', dijo la mujer sobre la situación en la ciudad de Tizi Ouzou, capital de la Cabilia.
En este contexto, la polémica votación comenzó este sábado para los residentes en el extranjero, en particular en Francia, donde según los primeros datos la participación ha sido muy baja. EFE
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