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Crece la preocupación en la ONU por una hambruna en Tigray, que Etiopía niega

Naciones Unidas, 15 jun (EFE).- Varios países miembros del Consejo de Seguridad de la ONU dieron este martes la señal de alarma sobre el peligro de una gran hambruna en la región etíope de Tigray, algo que el Gobierno del país volvió a rechazar.

A petición de Irlanda, el Consejo de Seguridad abordó por quinta vez a puerta cerrada la crisis en Tigray, que estalló el 4 de noviembre pasado después de que el Gobierno central atacara al Frente Popular de Liberación de Tigray (FPLT), que gobernaba la región, en represalia por una agresión de fuerzas tigriñas a una base militar federal en la zona.

“Irlanda solicitó la reunión de hoy porque estamos extremadamente preocupados por la situación humanitaria en Tigray. Todas las pruebas apuntan ahora a la existencia de una catástrofe humanitaria. La hambruna es una amenaza real, no podemos ignorarlo”, señaló la embajadora irlandesa ante la ONU, Geraldine Byrne Nason.

En la misma línea se pronunciaron países como Noruega o el Reino Unido, cuya representante, Barbara Woodward, dijo a los periodistas que la zona necesita un alto el fuego inmediato y acceso humanitario sin restricciones si se quiere evitar lo peor.

Según Woodward, sin un cese de las hostilidades Tigray puede convertirse en escenario de una gran hambruna que ponga en peligro millones de vidas, no solo de forma inmediata, sino de cara al futuro por la imposibilidad de cultivar las tierras.

La pasada semana, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas aseguró que al menos cuatro millones de personas sufren hambre severa en esta región del norte de Etiopía y que unas 350.000 están ya en situación de hambruna.

El Gobierno etíope, mientras, ha negado esa situación, algo que volvió a hacer hoy su embajador ante la ONU, Taye Atske Selassie Amde, al término de la reunión del Consejo de Seguridad.

“Discrepamos vehementemente de su análisis”, aseguró el diplomático, que defendió que Naciones Unidas usa datos incorrectos y que no se han obtenido de forma transparente.

El embajador consideró “totalmente inaceptable” el uso de asuntos humanitarios y en particular de una supuesta hambruna para tratar de ejercer “presiones indebidas” sobre Etiopía.

Además, en contra de lo que dice la ONU, aseguró que se está dando acceso humanitario sin restricciones a la zona, con la salvedad de algunas pequeñas limitaciones cuando hay combates.

Etiopía insistió además en que la crisis de Tigray no debe estar en la agenda del Consejo de Seguridad, pues se trata de una operación contra un “grupo renegado” que atacó al Estado y es similar a la que llevaría a cabo cualquier país en esa situación.

A pesar de los llamamientos de algunos miembros, hasta ahora el Consejo no ha incluido la cuestión de forma oficial en su agenda y es por ello que todas las reuniones sobre el tema han sido informales y a puerta cerrada.

Mientras que Estados Unidos y los países europeos defienden la necesidad de que el máximo órgano de decisión de la ONU se pronuncie sobre la cuestión, los africanos y China y Rusia prefieren que el Consejo no se involucre, según fuentes diplomáticas. EFE

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