Cuatro muertos y sesenta rehenes liberados tras un ataque de rebeldes en RDC
Kinshasa, 2 sep (EFE).- Al menos cuatro civiles murieron y sesenta retenidos como rehenes fueron liberados tras el ataque de los rebeldes ugandeses islamistas de las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF) ayer a un convoy de comerciantes en el noreste de la República Democrática del Congo (RDC), confirmó hoy a Efe el Ejército.
El ataque ocurrió a la altura de la localidad de Ofaye, en la provincia de Ituri, contra un convoy de una treintena de vehículos escoltados por el Ejército, muchos de los cuales fueron incendiados por los insurgentes, que a su vez raptaron a unas ochenta personas.
El portavoz del Ejército congoleño en Ituri, teniente Jules Ngongo, aseguró hoy a Efe por teléfono que los soldados 'persiguieron a los enemigos en un tiempo récord' tras la emboscada al convoy, que se dirigía a la vecina provincia de Kivu del Norte.
'Liberaron de las manos de las ADF a sesenta rehenes mientras estaban varados en el monte. Las FARDC (Fuerzas Armadas de la RDC) continúan el trabajo de campo para encontrar a otros rehenes. Por supuesto, lamentamos la pérdida de cuatro civiles asesinados”, explicó Ngongo.
El coordinador de grupos de la sociedad civil en Ituri,Jean Bosco Lalo, confirmó a Efe esa información, pero elevó a diez el número de víctimas mortales.
'Las FARDD los persiguieron (a los rebeldes) hasta el interior del bosque y se pudo liberar a sesenta personas mientras que otras diez fueron asesinadas”, señaló Lalo por vía telefónica, al incidir en que aún hay rehenes en manos de las ADF.
Las ADF empezaron su campaña violenta en 1996 en el oeste de Uganda como contestación política al régimen del presidente ugandés, Yoweri Museveni -al que acusaban de ir en contra de los musulmanes-, hasta que el Ejército forzó su repliegue a la frontera con la RDC.
Desde allí hacen incursiones en territorio congoleño, en el último año más frecuentes y virulentas, aprovechando una geografía montañosa que les permite esconderse de operaciones militares y de la misión de la ONU en el país (MONUSCO), que tiene desplegados a más de 14.000 efectivos uniformados.
Su programa es difuso, más allá de una posible conexión con la organización yihadista Estado Islámico (EI), que a veces se responsabiliza de algunos de sus ataques.
El pasado 15 de agosto, el presidente de la RDC, Félix Tshisekedi, autorizó a fuerzas especiales de Estados Unidos a ayudar al Ejército congoleño a combatir a las ADF, grupo considerado 'terrorista' por Washington.
Como respuesta a la violencia, Kivu del Norte e Ituri se encuentran en estado de sitio y bajo administración militar desde el pasado 6 de mayo.
Según la herramienta de seguimiento de seguridad Kivu Security Tracker, las ADF han causado desde 2017 más de 500 muertos en más de ochenta ataques, si bien otras organizaciones atribuyen al grupo miles de fallecidos.
El noreste de RDC lleva años sumido en un conflicto alimentado por milicias rebeldes y los ataques de soldados del Ejército, pese a la presencia de la MONUSCO. EFE
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