Destituyen al jefe de Policía de Kabul por continuos ataques con bomba
Kabul, 22 ago (EFE).- El Gobierno afgano destituyó este sábado al jefe de Policía de Kabul, Amanullah Wahidi, junto a varios de sus subordinados, por fallos de seguridad en la capital afgana, después de que en los últimos meses se multiplicaran los ataques con bomba, muchos de ellos selectivos, con los últimos cuatro ocurridos hoy.
'El jefe de Policía de Kabul fue destituido tras su incapacidad para responder a los recientes lapsos de seguridad, incluido el reciente aumento de explosiones de bombas lapa, asesinatos selectivos y ataques con cohetes', confirmó a Efe un alto mando policial del Ministerio de Interior, que pidió el anonimato.
Además de Wahidi, otros dos jefes de Policía de distrito de la capital y 16 de sus subordinados fueron despedidos, en una drástica decisión del Gobierno afgano para tratar de fortalecer la seguridad tras muestras generalizadas de indignación entre la población.
'El reciente lapso de seguridad trajo un aumento en las críticas ciudadanas y su insatisfacción aumentó en los últimos meses', explicó la fuente, que agregó que la decisión llegó de lo más alto, tanto del presidente afgano, Ashraf Ghani, como del Ministerio de Interior.
Después de que los talibanes prometieran poner fin a los atentados suicidas y los ataques coordinados, en general contra objetivos gubernamentales, como parte del intento de allanar el camino hacia un inminente inicio de las conversaciones de paz intraafganas entre los insurgentes y el Gobierno afgano, se han multiplicado en Kabul los ataques selectivos con bombas lapa.
El portavoz del Ministerio de Interior, Tariq Arian, aseguró en un comunicado que con ese tipo de ataques 'los talibanes quieren presionar psicológicamente y preocupar a los ciudadanos'.
Durante los últimos tres meses, las fuerzas de seguridad han desactivado más de 200 bombas lapa y explosivos de fabricación casera en Kabul, según el portavoz, quien añadió que 11 insurgentes fueron detenidos este mes en relación con la colocación de estos artefactos.
Solo este sábado se produjeron cuatro explosiones en varias partes de Kabul, en las que dos personas murieron y otras seis resultaron heridas.
Los objetivos de este tipo de ataques selectivos suelen ser miembros de las fuerzas de seguridad, empleados gubernamentales, líderes religiosos, activistas e intelectuales.
Entre las víctimas recientes destacan el activista por la paz y alto funcionario del Ministerio de Educación Abdul Baqi Amin, que murió el pasado miércoles tras la detonación de una bomba lapa en su vehículo.
Pese a estos ataques, tanto los talibanes como el Gobierno afgano se muestran dispuestos a iniciar pronto las conversaciones de paz, en cuanto finalice el proceso de intercambio de prisioneros pactado en el histórico acuerdo del pasado 29 de febrero en Doha entre Estados Unidos y los insurgentes.
Los talibanes aseguran que completaron el millar de liberaciones de miembros de las fuerzas afganas el pasado 30 de julio, mientras que el Gobierno aprobó la semana pasada la excarcelación de los últimos 400 reos de los 5.000 exigidos por los insurgentes. EFE

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