Diego Silva: tenemos una obligación con los más vulnerables
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Sídney (Australia), 6 abr (EFE).- La pandemia de COVID-19 ha desbordado los sistemas sanitarios de numerosos países y el mundo tiene miedo, por eso resulta crucial recordar que ésta es una crisis global y no olvidar las obligaciones que tienen los gobiernos y la sociedad con los más vulnerables.
El uruguayo Diego Silva, profesor de bioética de la Universidad de Sídney galardonado en 2016 con el premio internacional Mark S. Ehrenreich a la investigación ética sobre cuidados médicos, lo recalca en una entrevista con Efe: 'es importante en esta situación que no solamente pensemos en qué pasa en nuestra propia casa o país'.
EL DILEMA DE LA ELECCIÓN
PREGUNTA: Cuando la crisis desborda los hospitales y faltan respiradores artificiales, se salva a aquellos que tienen más probabilidades de sobrevivir. ¿Las consideraciones éticas son universales o la ética es subjetiva?
RESPUESTA: No creo que la ética sea subjetiva, pero depende del lado del mundo en que estés para que apliques las reglas de ética. Puede ser que en Australia o España tengas diferentes reglas sobre qué hacer con los respiradores artificiales, pero eso no quiere decir que tengamos diferentes valores.
Cuando se trata de los respiradores artificiales, por ejemplo, no nos podemos olvidar de las reglas, de los derechos humanos y la justicia social. En estos momentos difíciles tenemos obligaciones como gobiernos y como sociedad con los enfermos, con los más pobres.
P. ¿Cómo se toma esa decisión? El salvar a las poblaciones vulnerables en zonas de conflicto, también tiene que ver con consideraciones como la situación de un país en conflicto o la de un sistema sanitario.
R: La ética no es subjetiva, pero la manera en que la aplicamos lo es. Las preguntas que nos tenemos que hacer nosotros mismos son diferentes en un país como Australia que en uno más pobre.
El sistema sanitario es una realidad que no podemos evitar y pienso que es importante en esta situación que no solamente pensemos en qué pasa en nuestra propia casa o país. Por ejemplo: el pueblo chino le dio respiradores al canadiense. Es difícil, tenemos miedo, pensamos en nosotros mismos, pero en estos momentos debemos pensar que es una pandemia y es un problema global
P: Si la ética no es subjetiva ¿qué pasa con la subjetividad del personal sanitario que se ve ante ese dilema de decidir a quién salvar? Un médico con convicciones religiosas ¿va a decidir salvar a un padre de familia de su barrio en lugar de un violador?.
R. Lo importante es que haya reglas en los hospitales para ayudar a los doctores a elegir quién va a vivir y quien no en estos momentos bien difíciles, en los que no tienes otra opción.
La última cosa que quieres es que tu vida sea diferente si vas al hospital A o al B. Las reglas tienen que ser las mismas. Eso es clave porque tenemos que estar seguros como ciudadanos de que nos traten con respeto o dignidad y no diferenciar por cosas como la religión.
P: ¿En esta pandemia, los protocolos de intervención desbaratan todas las conquistas sobre los derechos humanos y la necesidad de defender a personas discapacitadas o indígenas?
R:La mayoría de mis colegas va a decir que los ejemplos más comunes son los respiradores artificiales y que en estos casos nos tenemos que asegurar de que se los dan a la gente que tiene más probabilidades de vivir.
En mi opinión, no debemos hacer eso por las razones que dijiste, (porque) es una forma de reforzar los niveles sociales. No se debe perjudicar a los más vulnerables porque ellos tienen una tienen doble penalidad: el virus y las reglas que ponemos.
P. ¿Cuál es el peso de la ética frente a la decisión de dar prioridad a un joven que a un anciano?
R: .Cuando hay que elegir a quien dar los respiradores, vamos a decir que la gente más anciana ya ha vivido su vida, mientras que los jóvenes no han vivido una vida completa y ésta es su oportunidad.
Es diferente al caso de la gente vulnerable, ya que la razón que los hace vulnerables es algo político o económico. En este caso, todo el mundo, si tiene suerte, va a ser viejo en algún punto de su vida, no importa si es rico o pobre.
Si vas a tomar esa decisión, que es algo que nadie quiere hacer, hay buenas razones para darle el respirador al más joven, pero no incluyen que los ancianos quieran sacrificarse por la economía.
VACUNAS A CONTRARRELOJ
P: ¿Cuáles son los criterios bioéticos para que en esta carrera por desarrollar una vacuna se logre una segura y sin efectos secundarios graves?
R: Los criterios bioéticos son importantes. Es importante que no perjudiquemos más a la gente porque si la vacuna no marcha como debe marchar supondría tener un segundo problema: la pandemia y la vacuna
P. ¿Qué pasará con los derechos de autor, serán para uso mundial o entrarán los estados y las multinacionales para hacerlos exclusivos?
R. Lo que va a pasar es una pregunta para los abogados, pero desde el punto de vista bioético, la vacuna no debe ser exclusiva. Es una pandemia, es un problema a nivel mundial y tenemos que pensar que la ciencia es un producto de fondos públicos.
P. Sin embargo, los medicamentos contra el sida son sumamente caros. No siempre los descubrimientos de la comunidad científica son de acceso público.
R. Esta pandemia es algo que respiramos, no es como el Sida. No te podés proteger, es algo que existe en la comunidad. Va a ver gente que querrá hacerlo de forma exclusiva, pero sabemos que en momentos difíciles en ocasiones cambian las maneras cómo hacemos las cosas.
Lo mismo pasa en la ciencia. Ha habido momentos en los que el material genético no fue exclusivo de un país o una compañía. Debemos compartir las vacunas y los medicamentos que surjan (porque) no es algo que afecta solamente a una comunidad o a un país, es global.
INMUNIZACIÓN MASIVA
P: Una de las propuestas que surgieron al inicio de la pandemia fue la transmisión o inmunización masiva. ¿Todavía tiene cabida?
R: Lo que se ese busca es que el sistema del cuerpo nos proteja contra el virus. Una manera de hacerlo es contraerlo para que puedas combatir este mismo virus en el futuro. Pero hay maneras y maneras, y las vacunas son una de ellas.
Otra es decir: hay un virus terrible y hay que dejarlo pasar por todo el pueblo, pase lo que pase. La posición darwinista sería el colmo: hay que dejar que mueran los que mueran y esto no es correcto.
LECCIONES DE LA PANDEMIA
P: ¿Cómo se está repensando la bioética en medio de una crisis que no tiene precedentes?
R. Para mis colegas y yo, lo difícil es la velocidad con la que cambian los datos, lo que están haciendo los gobiernos, los pueblos. Es algo sin precedentes. Cada día hay algo nuevo y en este caso es difícil dar opinión. Pero no nos olvidemos también que las comunidades éticas de diferentes países ya tienen protocolos sobre muchas de estas preguntas desde hace más de diez años.
P: En esta pandemia que quizá no será la única y la última, ¿cuáles son las reflexiones, dudas y lecciones de la bioética?
R. Algo en lo que tenemos que pensar más es en la ética de la probabilidad, en la ética de riesgos. Eso es algo que me parece que va a tener más atención ahora y a futuro.
Por ejemplo cuando el gobierno nos dice a nosotros que nos quedemos en casa, hay un riesgo de que haya más problemas psicológicos, pero es una probabilidad.
¿Qué haces en ese caso? ¿Qué haces con la gente de alto riesgo que quizá tenga más problemas psicológicos o de depresión? Entonces, tenemos que pensar en una pandemia por la acciones que se toman por el virus, así como el impacto de esa misma acción. EFE

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